RESTAURACIÓN DE JULIO ALCARAZ PARA LOJA (GRANADA)

Con información del restaurador (10/07/2021)


 

 
 
Nuestra Señora del Carmen. Estado inicial y final del busto (comparativa)

 

Se presentan los recientes trabajos de restauración llevados a cabo por el conservador y restaurador Julio Alcaraz, realizados sobre las sacras imágenes escultóricas de Nuestra Señora del Carmen y San Simón Stock, pertenecientes a la Iglesia Parroquial de San Gabriel de Loja (Granada), firmadas y fechadas por Manuel Roldán de la Plata (Ogíjares, Granada, 1874 - Granada, 1956) en 1937.

El objeto del presente artículo reside en la acción de exponer los criterios y tratamientos de conservación y restauración a los que han sido sometidas por el conservador y restaurador Julio Alcaraz ambas imágenes mencionadas anteriormente. Dichas obras escultóricas, realizadas en madera de cedro, corresponden a una tipología específica dentro de la imaginería, concretamente la de tipo vestidera, a la vez que poseen un tamaño inferior al natural. De este modo, la imagen de Nuestra Señora del Carmen se encuentra erguida con un leve giro corporal hacia su lado izquierdo, mirando a San Simón Stock que se encuentra de rodillas recibiendo el escapulario que la Santísima Virgen le está ofreciendo.

En ambas imágenes se pueden apreciar ciertos detalles que evidencian un trabajo minucioso con la gubia, como la talla interna de la boca de San Simón Stock, presentando lengua y dentadura superior e inferior. Por otro lado, los estratos polícromos superficiales, de naturaleza proteica, se encuentran ejecutados mediante la técnica tradicional, lo que demuestra nuevamente la sublimidad de la técnica del autor.

El estado de conservación en el que se encontraban las imágenes amenazaba la integridad de las mismas. Los soportes se hallaban completamente degradados, debido principalmente a un avanzado ataque de insectos xilófagos y la inestabilidad del candelero de Nuestra Señora del Carmen y la peana de San Simón Stock, que habían perdido por completo su función de sujeción y estabilización de la obra. Por otro lado, las indebidas fluctuaciones de humedad relativa, junto a los movimientos inadecuados de las imágenes, habían provocado la aparición de grandes grietas y fisuras en los soportes lígneos, tal y como comenta su restaurador.

Las policromías presentaban descohesión con el soporte, provocando, junto a levantamientos, roces, pequeños orificios y galerías xilófagas, la pérdida de la misma en pequeñas lagunas polícromas.

La intervención sobre las esculturas se ha basado en la conservación/restauración científica, teniendo muy en cuenta cual es su funcionalidad, el culto. El restaurador, Julio Alcaraz, ha escogido para ello los tratamientos menos dañinos para la integridad de la obra, utilizando los materiales de mayor calidad, caracterizados por su reversibilidad, inocuidad y estabilidad con los materiales originales de la obra.

La intervención de conservación y restauración ha ido documentándose fotográficamente antes, durante y tras la intervención realizada, para dejar constancia de su estado anterior, del proceso de intervención y de su estado final tras la misma.

Tras la documentación fotográfica, comenzaron los procesos de conservación y restauración. Se realizó la fijación de los estratos polícromos para poder trabajar con seguridad la obra, sin peligro de sus desprendimientos. Posteriormente, se intervino sobre el soporte lígneo, consolidándolo estructuralmente en ambas esculturas y realizando un tratamiento de desinsectación.

Los brazos articulados originales de ambas imágenes se han restaurado, devolviéndoles su movilidad original y reforzándolos mediante nuevos sistemas que se adaptan y respetan por completo la integridad y originalidad de los mismos. No obstante, candelero de Nuestra Señora del Carmen y la peana de San Simón Stock han tenido que ser sustituidos, ya que presentaban una serie de alteraciones irreversibles que hacían peligrar la integridad de las imágenes. El nuevo candelero se ha realizado en madera de cedro y con una serie de características que aportan a la imagen una gran estabilidad de cara a ser procesionada.

Una vez se llevaron a cabo los tratamientos curativos, se procedió a los tratamientos de restauración (más estéticos y visuales). Para los tratamientos de limpieza se realizaron diferentes test de solubilidad que ayudaron a escoger el método de limpieza más adecuado para la obra, siendo en este caso el procedimiento más idóneo el uso de disolventes químicos para la suciedad más endurecida.

Por último, para los tratamientos de reintegración, se realizaron reintegraciones en las lagunas del estrato de preparación polícroma mediante estuco tradicional, siendo la reintegración cromática y protección final de las policromías unos de los tratamientos finales de esta intervención de restauración.

Para finalizar, se restituyeron las pestañas postizas, realizándolas a medida mediante pelo natural, devolviéndoles a las miradas de Nuestra Señora del Carmen y de San Simón Stock el naturalismo propio de las esculturas del taller granadino de Manuel Roldán de la Plata.

 

 
 
Nuestra Señora del Carmen. Estado final (detalle del busto)

 

Se presentan los recientes trabajos de restauración llevados a cabo por el conservador y restaurador Julio Alcaraz, realizados sobre las sacras imágenes escultóricas de Nuestra Señora del Carmen y San Simón Stock, pertenecientes a la Iglesia Parroquial de San Gabriel de Loja (Granada), firmadas y fechadas por Manuel Roldán de la Plata (Ogíjares, Granada, 1874 - Granada, 1956) en 1937.

El objeto del presente artículo reside en la acción de exponer los criterios y tratamientos de conservación y restauración a los que han sido sometidas por el conservador y restaurador Julio Alcaraz ambas imágenes mencionadas anteriormente. Dichas obras escultóricas, realizadas en madera de cedro, corresponden a una tipología específica dentro de la imaginería, concretamente la de tipo vestidera, a la vez que poseen un tamaño inferior al natural. De este modo, la imagen de Nuestra Señora del Carmen se encuentra erguida con un leve giro corporal hacia su lado izquierdo, mirando a San Simón Stock que se encuentra de rodillas recibiendo el escapulario que la Santísima Virgen le está ofreciendo.

En ambas imágenes se pueden apreciar ciertos detalles que evidencian un trabajo minucioso con la gubia, como la talla interna de la boca de San Simón Stock, presentando lengua y dentadura superior e inferior. Por otro lado, los estratos polícromos superficiales, de naturaleza proteica, se encuentran ejecutados mediante la técnica tradicional, lo que demuestra nuevamente la sublimidad de la técnica del autor.

El estado de conservación en el que se encontraban las imágenes amenazaba la integridad de las mismas. Los soportes se hallaban completamente degradados, debido principalmente a un avanzado ataque de insectos xilófagos y la inestabilidad del candelero de Nuestra Señora del Carmen y la peana de San Simón Stock, que habían perdido por completo su función de sujeción y estabilización de la obra. Por otro lado, las indebidas fluctuaciones de humedad relativa, junto a los movimientos inadecuados de las imágenes, habían provocado la aparición de grandes grietas y fisuras en los soportes lígneos, tal y como comenta su restaurador.

Las policromías presentaban descohesión con el soporte, provocando, junto a levantamientos, roces, pequeños orificios y galerías xilófagas, la pérdida de la misma en pequeñas lagunas polícromas.

La intervención sobre las esculturas se ha basado en la conservación/restauración científica, teniendo muy en cuenta cual es su funcionalidad, el culto. El restaurador, Julio Alcaraz, ha escogido para ello los tratamientos menos dañinos para la integridad de la obra, utilizando los materiales de mayor calidad, caracterizados por su reversibilidad, inocuidad y estabilidad con los materiales originales de la obra.

La intervención de conservación y restauración ha ido documentándose fotográficamente antes, durante y tras la intervención realizada, para dejar constancia de su estado anterior, del proceso de intervención y de su estado final tras la misma.

Tras la documentación fotográfica, comenzaron los procesos de conservación y restauración. Se realizó la fijación de los estratos polícromos para poder trabajar con seguridad la obra, sin peligro de sus desprendimientos. Posteriormente, se intervino sobre el soporte lígneo, consolidándolo estructuralmente en ambas esculturas y realizando un tratamiento de desinsectación.

Los brazos articulados originales de ambas imágenes se han restaurado, devolviéndoles su movilidad original y reforzándolos mediante nuevos sistemas que se adaptan y respetan por completo la integridad y originalidad de los mismos. No obstante, candelero de Nuestra Señora del Carmen y la peana de San Simón Stock han tenido que ser sustituidos, ya que presentaban una serie de alteraciones irreversibles que hacían peligrar la integridad de las imágenes. El nuevo candelero se ha realizado en madera de cedro y con una serie de características que aportan a la imagen una gran estabilidad de cara a ser procesionada.

Una vez se llevaron a cabo los tratamientos curativos, se procedió a los tratamientos de restauración (más estéticos y visuales). Para los tratamientos de limpieza se realizaron diferentes test de solubilidad que ayudaron a escoger el método de limpieza más adecuado para la obra, siendo en este caso el procedimiento más idóneo el uso de disolventes químicos para la suciedad más endurecida.

Por último, para los tratamientos de reintegración, se realizaron reintegraciones en las lagunas del estrato de preparación polícroma mediante estuco tradicional, siendo la reintegración cromática y protección final de las policromías unos de los tratamientos finales de esta intervención de restauración.

Para finalizar, se restituyeron las pestañas postizas, realizándolas a medida mediante pelo natural, devolviéndoles a las miradas de Nuestra Señora del Carmen y de San Simón Stock el naturalismo propio de las esculturas del taller granadino de Manuel Roldán de la Plata.

 

 
 
San Simón Stock. Estado inicial y final del busto (comparativa)

 

Manuel Roldán de la Plata (por María Dolores Santos Moreno)

Aprendió con los escultores decimonónicos Miguel Marín Torres y Francisco Morales González, ambos profesores de la Escuela de Bellas Artes de Granada. El mismo Roldán de la Plata fue maestro de Taller interino de Imaginería (1943-1944), profesor de Dorado y Policromado de la Escuela de Artes y Oficios de Granada, y desde 1910, segundo sacristán de la Catedral de Granada, teniendo el privilegio de ocupar el estudio de Alonso Cano en la torre de la Catedral. Participó en exposiciones colectivas, por las que ganó diplomas y un primer premio en metálico, este último por un retrato en terracota de su madre. Entre sus discípulos se encuentran Benito Barbero Medina y José Gálvez Mata.

A principios del siglo XX regía un taller de figuritas de barro. Además, se dedicaba a la imaginería religiosa como lo prueban las numerosas esculturas de su mano que se reparten por las provincias de Andalucía Oriental, caso de "San Agustín", "San Pascual Bailón", "Santa Inés" o "Nuestra Señora del Sagrado Corazón" para Granada, "Nuestra Señora de la Purificación" para Jerez del Marquesado, "San Francisco de Asís" para Mollina, "Santa Bárbara" para Montefrío o "Nuestra Señora del Rosario" para Fiñana.

Su fama como imaginero trascendió de Andalucía y Roldán de la Plata acabó realizando un "San Luis Gonzaga" y otra imagen de "Nuestra Señora del Carmen" para Madrid.

En 1924 realizó la imagen de "Jesús de la Amargura" para la hermandad granadina del Vía Crucis, destruida en 1936. Con el fin de reemplazarla, ejecutó en 1945 una cabeza muy en la línea barroca de la Escuela Granadina, a la que se unió un candelero atribuible a la escuela de los Mora del siglo XVIII. Diez años más tarde dicha hermandad sustituyó su cabeza por otra atribuida a José de Mora y que era la original del citado candelero. La cabeza de Roldán de la Plata fue vendida a otra hermandad granadina, la de la Aurora, que a la vez la entrega en 1963, fallecido ya hace años el escultor, a la hermandad de la Esperanza, a cambio de una parihuela.

La cabeza del nazareno, que a partir de entonces recibe la advocación de "Jesús del Gran Poder", sufrió algunos retoques y cambios en su policromía primitiva para adaptarla a un candelero que hizo el escultor Antonio Martínez Olalla ese mismo año. Esta cabeza de Roldán de la Plata procesionó hasta 1995, siendo sustituida al año siguiente por otra nueva del sevillano Manuel Ramos Corona, que consideró que no era posible su restauración, dictamen puesto en duda por diversos entendidos.

 

 
 
San Simón Stock. Estado final (detalle del busto)

 

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