EL PODER DEL FRAGMENTO
27/09/2026

El Palazzo Strozzi de Florencia presenta hasta el 24 de enero de 2027 la exposición Broken. El poder del fragmento (Broken. Il potere dil frammento), una importante exposición que celebra el poder evocador del fragmento en la historia de la escultura, desde la arqueología hasta el arte contemporáneo. Organizada en colaboración con la National Gallery of Art de Washington, la exposición reúne más de ochenta obras extraordinarias e impactantes que abarcan desde el Antiguo Egipto hasta Miguel Ángel, desde la Grecia Clásica hasta Rodin, e incluye a artistas contemporáneos como Louise Bourgeois, Francesco Vezzoli y Danh Vo. |
1 |
![]() |
No todas las rupturas son obra del hombre: el tiempo y la naturaleza también escriben la historia de un fragmento. Erupciones, inundaciones, erosiones o terremotos pueden destrozar, deformar o sepultar; pero también, a veces, proteger lo que parecía perdido. Cada marca en el material modifica la obra y la transforma en algo nuevo, capaz de preservar la memoria de su paso por los siglos. El 4 de noviembre de 1966 el río Arno se desbordó, inundando Florencia con casi cinco metros de agua y lodo mezclado con gasóleo. Entre las víctimas del desastre se encontraba este Cristo con la Cruz a cuestas, que data de finales del siglo XIV o principios del XV. Hoy se conserva dañado por la inundación en el Museo di San Marco, al igual que otros miles de obras dispersas por la ciudad y sus almacenes. La naturaleza es quizás la más impersonal de las fuerzas capaces de transformar una escultura en un fragmento. El agua, el viento, la humedad y el tiempo actúan sobre la materia sin distinguir entre obra, cuerpo y paisaje. Sin embargo, en las superficies erosionadas o alteradas, también podemos reconocer una belleza inesperada: la huella visible de un encuentro entre la intención del artista y las fuerzas del mundo. |
2 |
![]() |
El 14 de enero de 1506, en el viñedo romano que Felice de Fredis tenía en la colina Oppia, emergió del suelo un extraordinario grupo escultórico de mármol. Miguel Ángel Buonarroti, acompañado por Giuliano da Sangallo y su hijo Francesco, fue uno de los primeros en verlo, aún en el hoyo que se estaba excavando. Giuliano exclamó de inmediato: "Es el Laocoonte mencionado por Plinio", citando la "Historia Natural" escrita quince siglos antes. Fredis lo mandó trasladar a su habitación, donde numerosos dignatarios acudieron a admirarlo debido al sensacional descubrimiento. El grupo se encontró fragmentado: el brazo derecho de la figura central estaba roto a la altura del hombro, a uno de los hijos le faltaba la mano derecha y parte de las espiras de la serpiente que enroscaba los cuerpos estaban rotas. El papa Julio II lo adquirió de inmediato y lo mandó colocar en el Patio del Belvedere del Vaticano, donde permanece hasta el día de hoy. Otra obra antigua ejerció una influencia aún más profunda en Miguel Ángel: el Torso del Belvedere, documentado por primera vez en una colección del Quirinal en 1432. Miguel Ángel lo estudió exhaustivamente y se convirtió en una importante fuente de inspiración para su investigación sobre el cuerpo humano. Lo consideraba tan perfecto en su imperfección que se negó a restaurarlo, a pesar de las repetidas peticiones para que interviniera, tal como había hecho con el Laocoonte. La tensión entre lo completo y lo incompleto, lo antiguo y lo moderno, permaneció sin resolverse durante siglos, hasta Rodin. La fascinación por el fragmento surgió en Italia a principios del siglo XVI: lo inacabado adquirió mayor fuerza que lo terminado, y artistas como Miguel Ángel comenzaron a ver la rotura no como una pérdida, sino como una oportunidad creativa única, capaz de generar nuevas posibilidades expresivas. |
3 |
![]() |
El 12 de agosto de 1792 una turba parisina derriba la estatua ecuestre de Luis XIV, erigida en la Plaza Vendôme en 1699. No es un accidente; es una ejecución simbólica del cuerpo del rey a través del cuerpo de su estatua. Fue durante esos mismos años, en 1794, cuando nació el término "vandalismo", acuñado para describir esta nueva ola de furia destructiva contra las imágenes del poder absolutista. Ni siquiera las esculturas religiosas escaparon a la furia iconoclasta: la estatua del Rey Mago que estaba en el portal del transepto norte de Notre-Dame fue derribada en 1793, pues se la consideraba la encarnación del largo e inextricable entramado entre Iglesia y Estado que los revolucionarios querían romper definitivamente, junto con cualquier otro símbolo del Antiguo Régimen. El objetivo no era necesariamente destruir las imágenes, sino a menudo socavarlas gradualmente con la esperanza de desestabilizar y, en última instancia, desmantelar las estructuras sociales y políticas que las habían creado. El objetivo final de la "damnatio memoriae" rara vez es la mera y simple eliminación. Paradójicamente, esto depende del éxito de las imágenes que se pretenden atacar: la espectacularización es necesaria para visibilizar una causa política. Atacar una estatua nunca es simplemente atacar la piedra o el bronce: significa atacar a un monarca, a una época, a todo un orden social que esa escultura representaba para que todos lo vieran. |
4 |
![]() |
En la madrugada del 23 de noviembre de 1943, una bomba de los aliados impacta en el Museo Tell Halaf de Berlín. La monumental estatua funeraria neohitita del noreste de Siria queda reducida a miles de fragmentos. Esta destrucción, ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial, interrumpe una historia de casi 3000 años. Durante décadas, los fragmentos permanecen almacenados. Entre los años 2001 y 2010, un extenso proyecto de restauración los reensambla: la estatua vuelve a existir sin ocultar su fractura. Es ruina y renacimiento a la vez, testimonio de la violencia que la azotó y del cuidado necesario para devolverla a la vista del público. |
5 |
![]() |
El 23 de enero de 1944, una bomba de los aliados cae sobre Siena y daña un Crucifijo de 1338. La cabeza se separa del cuerpo, transformando la obra en un fragmento. Esculpida por Lando di Pietro, fue una ofrenda votiva probablemente donada a la comunidad laica sienesa de San Domenico in Camporegio. Toda guerra deja heridas en los cuerpos de hombres y estatuas. Los anteriores fragmentos de guerra de Siena y Berlín expuestos en esta muestra hablan de una fragilidad compartida entre el arte y la humanidad, demostrando cómo la destrucción material es parte integral de la historia del conflicto, no un efecto secundario. Las bombas no distinguen entre hombres y estatuas, pero los fragmentos supervivientes se convierten en memoria colectiva: documentan no solo lo que se ha perdido, sino también la capacidad humana de reconocer, sanar y relatar las heridas que la guerra ha dejado en nuestro patrimonio artístico. |
6 |
![]() |
Esta Cabeza de Buda perteneció a una de las 504 esculturas de Buda sentado del gran templo de Borobudur, un monumento budista del siglo IX en Java. En 1814, el complejo fue "redescubierto" por Stamford Raffles, el administrador británico de la isla. Al año siguiente, Raffles envió a Londres algunas cabezas de Buda recogidas en las ruinas de Borobudur. Transformadas en souvenirs y destinadas a colecciones europeas, estas esculturas fueron separadas del templo y de su función religiosa. Parece que hoy en día hay 194 cabezas de Buda de Borobudur dispersas en museos y colecciones privadas occidentales. Un fragmento puede atravesar guerras, imperios, mercados y museos, cambiando continentes y significados. Separado de su templo, del pedestal o de la comunidad que lo creó, no es solo una parte faltante: conserva la huella de un desarraigo y plantea interrogantes aún abiertos sobre la memoria, la pertenencia y la restitución. |
7 |
![]() |
Durante la Guerra Civil de Camboya (1970-1975), la estatua de Rama en el templo Prasat Chen en Koh Ker es cortada en la base y retirada del pedestal. En el caos que siguió a la caída de los Jemeres Rojos en 1979, el fragmento fue robado y comercializado ilegalmente en el mercado internacional del arte, desapareciendo durante décadas. La escultura llega al Museo de Arte de Denver en Estados Unidos. Gracias a investigaciones de archivos y testimonios orales de los habitantes de Koh Ker, se reconstruyó la procedencia ilícita y se inició el procedimiento para su devolución al gobierno camboyano. |
8 |
![]() |
Desde el Neolítico hasta nuestros días, la fragmentación de la figura humana ha permitido la elaboración de la memoria, las relaciones y la transformación espiritual. Los artistas contemporáneos heredan esta tensión ancestral para cuestionar la identidad, la memoria y la alienación en un mundo que se siente cada vez más fragmentado. Auguste Rodin comenzó a crear fragmentos de sus esculturas como obras autónomas -como L'Homme qui marche, en la fotografía-, ya no como bocetos o estudios preparatorios. Es una de las primeras veces en la historia del arte moderno que un artista elige conscientemente crear obras incompletas y mutiladas, transformando la fragmentación en una elección estética y ya no en un accidente. |
9 |
![]() |
Francesco Vezzoli injerta fragmentos antiguos en bustos renacentistas, creando híbridos de género y temporalidad. Su obra explora la fluidez de la identidad, la deconstrucción de los roles tradicionales y la recontextualización del pasado a través de una sensibilidad queer y contemporánea, transformando el fragmento en un acto de rebelión estética. En la fotografía, su obra The Swan (Portrait of Emperor Marcus Aurelius with a Female Bust), realizada en 2023. |
10 |
![]() |
Con Paul Pfeiffer, el fragmento se adentra en la cultura de la celebridad a través de Incarnator, una obra que toma al cantante Justin Bieber como sujeto y confía la creación de las distintas partes de su cuerpo a escultores activos en México, España y Filipinas -caso de Willy Layug o José Antonio Navarro Arteaga-, utilizando técnicas vinculadas a la tradición de las imágenes sagradas. Los dieciocho elementos permanecen separados, y Bieber casi adquiere la forma de una reliquia contemporánea, mientras que la manera en que antaño se construían las figuras destinadas a la veneración se encuentra con la continua multiplicación de la imagen de una estrella. |
www.lahornacina.com