SETTECENTO. OBRAS MAESTRAS DE LA PINTURA ITALIANA EN BERLÍN

03/06/2015


 

 
 

Betsabé en el baño

Sebastiano Ricci
Hacia 1725
Óleo sobre lienzo
Staatliche Museen zu Berlin

 

Introducción

Settecento. Obras maestras de la pintura italiana de los Staatliche Museen zu Berlin es una exposición inédita y única, que solo podrá verse en CaixaForum Zaragoza, y que permitirá al público de la ciudad descubrir algunas de las obras maestras realizadas por los pintores italianos más destacados del siglo XVIII.

La muestra ha sido posible gracias a la colaboración entre la Obra Social "la Caixa" y los Staatliche Museen zu Berlin (Museos Nacionales de Berlín), que se inscribe en unos acuerdos con grandes instituciones culturales para promover proyectos expositivos conjuntos de nivel internacional en sus centros CaixaForum.

Los Staatliche Museen zu Berlin son una de las instituciones culturales más importantes de Europa. Cuentan entre sus múltiples colecciones con una rica pinacoteca -Gemäldegalerie- que alberga obras de maestros europeos del siglo XIII al XVIII. Su origen se remonta a las colecciones reales prusianas durante los siglos del Barroco, a las que se fueron agregando nuevos fondos tras su apertura como galería pública en 1830. Los monarcas prusianos del XVIII sintieron especial predilección por la pintura francesa e italiana, por lo que esta tuvo siempre una presencia importante en sus colecciones, a partir de la adquisición de obras de maestros de otros tiempos y encargos a artistas contemporáneos. Los criterios de los responsables de la galería se encaminaron, a partir del XIX, a completar el núcleo fundacional atendiendo a un sentido histórico. De este modo se logró aumentar considerablemente, tanto el número como la calidad de las obras de la colección.

El resultado de esta labor de siglos es un brillante conjunto que nos ofrece una amplia visión del Settecento. Para su exhibición en CaixaForum Zaragoza, se han seleccionado 45 obras procedentes de los fondos berlineses, gracias a los cuales se puede admirar la evolución y variedad de la pintura dieciochesca italiana. En el marco de esta colaboración con el centro de arte alemán, la Obra Social "la Caixa" también participa en un proyecto sobre el Siglo de Oro español que podrá verse a partir del mes de julio en la Gemäldegalerie de Berlín.

Settecento. Obras maestras de la pintura italiana de los Staatliche Museen zu Berlin reúne algunos de los nombres esenciales de la historia del arte en Italia en el siglo XVIII, como Canaletto, Francesco Guardi, Giovanni Paolo Panini, Giuseppe Maria Crespi, Sebastiano Ricci y Giovanni Battista Tiepolo.

La exposición presenta un viaje por la Italia del Siglo de las Luces, un tiempo de grandes cambios para la sociedad y para las artes, a caballo entre el final del Barroco y el Neoclasicismo. Está distribuida en cuatro ámbitos temáticos que permiten contemplar la diversidad y vitalidad de la pintura de la época, organizada en las vistas urbanas (vedute), la representación del hombre, el modo de narrar la historia y la imagen sacra.

 

 
 

El ascenso del globo

Francesco Guardi
1784
Óleo sobre lienzo
Kaiser Friedrich Museumsverein

 

Visiones de Italia: vedute, ruinas y paisajes

En el siglo XVIII Italia se hallaba fragmentada, de tal suerte que a finales del periodo se contaban 18 estados independientes, algunos de muy reducida extensión. Las capitales de dichas regiones se mostraban orgullosas de su historia e identidad cultural, plasmadas en el aspecto único y personal de su fisonomía urbana.

Como manifestación de esa autocomplacencia, proliferaron las vistas urbanas. Conocidas como vedute, tuvieron gran demanda entre los viajeros y los aficionados a las artes admiradores de Italia. De hecho, muchas de estas capitales eran escala obligada del Grand Tour, un viaje cultural en boga entre las élites europeas de aquel tiempo. Aunque la pintura de vistas urbanas se generalizó en toda la península Italiana, fue en Venecia donde se desarrolló la escuela de especialistas más afamada, que alcanzaría gran resonancia internacional.

Otro de los objetivos del Grand Tour fue ahondar en el conocimiento de la Antigüedad clásica. En plena revalorización del arte creado en Grecia y Roma, los vestigios que llenaban las colecciones y las calles italianas fueron incorporados a vedute imaginarias. En paralelo, la propia arquitectura y el paisaje se convirtieron en materia para el capricho de los pintores y sus mecenas. Entre lo real y lo pintoresco, estas creativas visiones de la naturaleza y las ciudades pasaron a ser objetos artísticos de primer rango.

 

 
 

La lección de música

Pietro Longhi
Hacia 1760-1770
Óleo sobre lienzo
Staatliche Museen zu Berlin

 

Intimidad, fiesta y fantasía: el hombre del siglo XVIII

El ascenso de los burgueses en la escala social condujo a su incorporación en el mercado artístico. El peso de sus encargos reajustó la estructura de algunos géneros, empezando por el retrato. Aunque la aparatosidad barroca siempre estuvo presente en los retratos de la alta nobleza, paulatinamente fueron implantándose fórmulas más sencillas y directas. La cercanía entre el artista y el retratado se extendió también a nuevos temas que convertían la vida privada en asunto de interés.

La representación de lo cotidiano cobró un notable impulso entre los artistas de la época, bien para reflejar el transcurrir de la gente humilde, bien para mostrar el juego social y amoroso que se producía en las estancias palaciegas. Son las escenas de galanteo, el teatro de las pasiones relatado con un realismo dulcificado que se asocia a la estética característica del arte Rococó. Las conexiones con Francia y sus cortes afines se convirtieron en una vía de entrada de esta nueva sensibilidad.

Asimismo, la sofisticación de los estamentos privilegiados y el propio capricho de los artistas propiciaron ejercicios de pura fantasía: desde evocaciones pictóricas de gusto oriental hasta espléndidos montajes de talante festivo que se escenificaban en fastuosos decorados en las calles y se inmortalizaban también en los lienzos. 

 

 
 

Las bodas de Cupido y Psique

Pompeo Girolamo Batoni
1756
Óleo sobre lienzo
Staatliche Museen zu Berlin

 

Historias y emociones: modos de narrar

El reconocimiento de un pintor dependía principalmente de su capacidad para narrar grandes historias. No bastaba con temas anecdóticos. Esta venía siendo la norma del canon barroco, y las nuevas generaciones, que aspiraban a medirse con la fama de sus antecesores, se enfrentan al desafío con viejos o nuevos recursos. Algunos artistas optaron por prolongar las tradiciones locales; otros formularon alternativas más personales.

Todos los temas, fueran bíblicos, mitológicos o literarios, tenían elementos en común. En su mayor parte, se basaban en textos que por sí mismos gozaban de gran autoridad por tratarse de obras consagradas de autores clásicos o contemporáneos. Por consiguiente, la calidad expresiva de la pintura debía hacerles justicia y ser capaz de transmitir las emociones sentidas por sus protagonistas.

Además de la pintura de caballete, las monumentales decoraciones murales fueron las empresas artísticas más codiciadas. Los templos y palacios de toda Europa se vistieron con pinturas al fresco, de la mano de artistas italianos o de otros que emulaban su estilo.

 

 
 

Adoración de los Reyes Magos

Giuseppe Chiari
Hacia 1715
Óleo sobre lienzo
Staatliche Museen zu Berlin

 

La imagen religiosa

Las pinturas religiosas sobrepasaban el estricto valor narrativo. En las imágenes de culto se produce una ambivalencia, debido, en parte, a que estaban hechas para ser contempladas de modo distinto. Aunque muchas colgaban en las galerías de los coleccionistas, otras quedaban expuestas en espacios sagrados. Por ello los pintores dieron gran importancia a este tipo de encargos en Italia, centro del mundo católico.

Los altares de las iglesias eran, ya desde el Renacimiento, un campo para la competencia entre artistas, que pugnaban por demostrar sus habilidades técnicas y sus capacidades expresivas. En los Staatliche Museen zu Berlin se conserva un grupo representativo de los distintos tipos de pinturas que se encargaban en aquel entonces: cuadros de altar, proyectos para frescos y otras obras menores destinadas al rezo privado.

Además, al igual que en otras secciones de la exposición, se pueden advertir diferencias de estilo según el lugar de origen del artista: el equilibrio compositivo de las obras romanas de principios de siglo contrasta con el dinamismo veneciano de mediados de la centuria.  

 

 
 

Madre con su hijo

Giuseppe Maria Crespi
1700-1708
Óleo sobre cobre
Staatliche Museen zu Berlin

 

Del 3 de junio al 13 de noviembre de 2016 en CaixaForum Zaragoza
(Avenida de Anselmo Clavé, 4) Horario: lunes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas.

 

 
 

La iglesia de Santa Maria della Salute vista desde el Gran Canal de Venecia

Giovanni Antonio Canal, Canaletto
Anterior a 1730
Óleo sobre lienzo
Staatliche Museen zu Berlin

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com