LOS RAMOS: UNA DINASTÍA DE ESCULTORES EN LA SEVILLA DEL SIGLO XVIII

16/02/2026


 

 
 

San José con el Niño (Sevilla)
Foto: Pichi Gardel

 

Introducción

Ya se encuentra disponible online para su consulta la tesis doctoral (2025) del historiador de arte Rafael Gallardo Montesinos (Universidad de Sevilla), dirigida por el catedrático José Roda Peña, cuyo título es Los Ramos: una dinastía de escultores en la Sevilla del siglo XVIII.

La referida tesis doctoral pretende recuperar y poner en valor la trayectoria de una saga de escultores que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo artístico, cultural y religioso de la ciudad de Sevilla durante el siglo XVIII, dejando una huella significativa en el arte de la época. Esta familia de artistas estuvo conformada por tres generaciones: Juan Isidoro Ramos, su hijo Cristóbal y el nieto del primero, Cesáreo. Dentro de este linaje, Cristóbal sobresalió particularmente por su versatilidad y habilidad en el uso del barro cocido en combinación con la aplicación de telas encoladas, dotando a sus imágenes de un exquisito y refinado modelado escultórico.

Por otro lado, en la portada de nuestra página web tienen acceso a la conferencia que Gallardo Montesinos celebró el pasado miércoles 11 de febrero en el Real Círculo de Labradores con motivo del tricentenario del nacimiento de Cristóbal Ramos. En dicha conferencia, organizada por la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Sevilla, se presentan nuevos datos biográficos y se proponen nuevas atribuciones.

 

 
 

Santa María Magdalena penitente (Almendral, Badajoz)
Foto: Pedro Castellanos

 

Juan Isidoro Ramos

La presente tesis doctoral ha permitido no solo reivindicar la figura de Cristóbal Ramos como uno de los escultores más destacados del siglo XVIII, sino también desentrañar el funcionamiento del taller familiar en el que desarrolló su trabajo. A través de un análisis interdisciplinar, que ha combinado una revisión documental íntegra, el análisis técnico y estilístico de las obras, junto con el trabajo de campo en diversos lugares, se han logrado alcanzar los objetivos planteados.

El estudio del entorno familiar y profesional de Cristóbal Ramos ha revelado la importancia de este linaje escultórico en el desarrollo de la producción artística del siglo XVIII. La interacción y colaboración entre Juan Isidoro Ramos, Cristóbal Ramos y Cesáreo Ramos ha permitido delinear una continuidad estilística y técnica que se extendió a lo largo de varias generaciones, enriqueciendo el corpus escultórico sevillano.

Respecto a la dinámica del taller familiar, Gallardo Montesinos ha reconstruido el proceso creativo de las piezas, desde el modelado o vaciado inicial, pasando por la construcción de las figuras, hasta llegar a la policromía, fase que no era habitualmente realizada por Cristóbal Ramos y su obrador.

Aunque no ha sido posible fijar con certeza quién fue el maestro de Juan Isidoro Ramos -a quien Gallardo Montesinos asigna varias obras relacionadas hasta ahora con su hijo Cristóbal, caso de la Magdalena de Almendral, la Dolorosa de la Escuela de Cristo o el San Juan Evangelista de Santa María la Blanca- sí se ha contextualizado su formación, identificando a los barristas más destacados de la primera mitad del XVIII.

 

 
 

La Virgen de los Desamparados entregando el Niño Jesús a San Cayetano de Thiene (Sevilla)
Foto: Pichi Gardel

 

Cristóbal Ramos

Con el análisis de cerca de 400 obras del catálogo de Cristóbal Ramos Tello se ha contribuido significativamente al estudio de su producción artística. Este trabajo ha integrado tanto piezas previamente documentadas y atribuidas por otros investigadores, como obras inéditas identificadas en el curso de mi estudio, lo que ha permitido enriquecer y ampliar el repertorio conocido.

Carmen Montesinos recopiló alrededor de 20 obras documentadas, atribuyendo a Ramos unas 58 piezas. En los 37 años transcurridos entre 1987 a 2025, se han dado a conocer 21 obras documentadas más y se le han atribuido unas 150 imágenes. En la presente tesis doctoral se han presentado tres nuevas imágenes documentadas y se han incorporado al corpus ya existente un total de 140 obras atribuidas al maestro.

La sistematización y el análisis de estas esculturas han proporcionado una visión más precisa de la evolución estilística y técnica del artista, al tiempo que han permitido descartar atribuciones que no corresponden a su catálogo.

Además, la investigación ha destacado el papel docente de Cristóbal Ramos en la Escuela de las Tres Nobles Artes, donde su influencia fue determinante en la educación de futuros escultores, como Juan de Astorga.

La consulta de fuentes primarias relacionadas con las obras de Cristóbal Ramos ha permitido trazar una evolución detallada de su producción artística, la cual representa una aportación inédita en esta tesis, dado que su obra nunca había sido abordada desde esta perspectiva. Este análisis de los documentos ha posibilitado establecer una cronología para sus creaciones, en algunos casos con fechas cercanas a su realización y, en otros, mediante el estudio de sus características estilísticas, ubicándolas en etapas específicas de su trayectoria: juventud, madurez o últimos años. Este enfoque pretende servir como referencia para futuros investigadores y la correcta catalogación en exposiciones sobre alguna pieza de Cristóbal Ramos, facilitando así la comprensión de su obra.

 

 
 

Virgen del Mayor Dolor y Traspaso (Sevilla)
Foto: Manuel Fernández Rando

 

Cesáreo Ramos

En cuanto a los aprendices o colaboradores del taller de Cristóbal Ramos, parece tratarse, según Gallardo Montesinos, de un entorno predominantemente familiar, considerando que su hermano Antonio y el hijo de éste, Cesáreo, compartieron residencia durante largos años con Cristóbal.

Si bien no contamos con obras documentadas o atribuidas a Antonio Ramos para incluirlo en este estudio, su hijo Cesáreo dejó un conjunto significativo de imágenes que han permitido incorporarlo al análisis y elaborar un breve catálogo razonado. No obstante, su producción, que progresivamente se alejó de los modelos barrocos para aproximarse al romanticismo a lo largo del siglo XIX, ha sido tratada por Gallardo Montesinos de manera más tangencial, ya que no se inscribe plenamente en el marco estilístico de esta investigación.

Al igual que con Juan Isidoro Ramos, el historiador atribuye a Césareo obras vinculadas con Cristóbal, caso de la Dolorosa y la Virgen del Rosario de Encinasola o la Dolorosa de Algodonales. Además, le asigna la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso de la Hermandad del Gran Poder, muy remodelada por Illanes.

 

 
 

San Juan Evangelista (Gerena)
Foto: Rafael Gallardo Montesinos

 

Juan de Astorga

Gallardo Montesinos propone que Juan de Astorga, tras su llegada a Sevilla hacia 1789, se estableció en el domicilio de Cristóbal Ramos. En este entorno, dentro del taller familiar de los Ramos, Astorga tuvo la oportunidad de conocer a Cesáreo. Aunque no hay evidencias claras sobre la naturaleza de la relación entre las familias Ramos y Astorga, la carta escrita por el joven Juan a su maestro sugiere una conexión cercana y casi familiar entre ellos.

Es probable que Cristóbal Ramos iniciara a Juan de Astorga en los rudimentos de la escultura, especialmente en el modelado en barro, aunque no podemos confirmar si también lo instruyó en la talla en madera, lo cual no sería descartable. Una vez adquirido los conocimientos básicos, Ramos animó al joven escultor a matricularse en la Escuela de las Tres Nobles en 1793, vislumbrando en él un futuro prometedor. Sin embargo, el cierre de la escuela dos años después truncó la formación de Astorga, que regresó a su Archidona natal. Por ello, escribió a su viejo maestro ofreciéndose a colaborar en su taller, lo que sugiere que entre 1795 hasta 1799 trabajó en algunas obras bajo la dirección de Cristóbal Ramos. En este periodo, Gallardo Montesinos ha identificado dos obras en las que pudo intervenir Astorga: el San Juan del Calvario de Gerena y el grupo de la Sagrada Familia de los Capuchinos.

Los primeros trabajos de Astorga muestran una clara influencia del estilo de Ramos, al punto de que resulta difícil distinguir entre las creaciones de ambos. En un caso se halló un papel en el interior de una figura mariana donde Astorga dejó constancia de haber realizado una remodelación, aunque el molde de la mascarilla perteneció al taller de su maestro. Este fenómeno se repite con la Virgen de los Dolores de San Juan de Aznalfarache, atribuida tradicionalmente a Ramos, pero cuya fecha de creación en 1804 confirma su autoría por parte de Astorga.

Con el tiempo, y especialmente tras la Guerra de la Independencia española, Juan de Astorga comenzó a abandonar el estilo de Cristóbal Ramos, desarrollando un lenguaje artístico propio más acorde con las tendencias del siglo XIX, marcando así su independencia creativa y evolución estilística.

 

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