FRANCISCO PACHECO. TEÓRICO, ARTISTA Y MAESTRO

15/03/2016


 

 
 

Los Desposorios Místicos de Santa Inés

Francisco Pacheco
1628
Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes de Sevilla


Esta obra es una de las más brillantes de toda su trayectoria artística. El pintor realiza un esquema compositivo en diagonal de cierta rigidez utilizado en varias ocasiones a lo largo de los últimos años de la década de 1620. Representa aquí el momento simbólico de la entrega de Inés a Dios, mediante unos desposorios místicos materializados en un anillo de oro que el Niño Jesús, en el regazo de su madre, ofrece a la santa. Introduce algunos rasgos de naturalismo mediante la anécdota del reclinatorio con el libro abandonado, las flores caídas en el suelo o la minuciosidad con que representa la indumentaria de la santa.

 

Introducción

La exposición Francisco Pacheco. Teórico, Artista y Maestro tiene como protagonista al complejo personaje histórico que fue un exponente clave del arte, la cultura y la sociedad de su tiempo. Personaje poliédrico, teórico del arte, tratadista, técnico, poeta, dibujante excepcional, escritor y editor: un artista completo cuya labor implicó a todas las artes y saberes, sin olvidar que contribuyó a afirmar la presencia de la escuela sevillana en el panorama artístico y a configurar un modo de entender la pintura de la época.

La muestra, una producción propia del Museo de Bellas Artes de Sevilla, propone una revisión de la figura de Francisco Pacheco del Río (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1564 - Sevilla, 1644) exhibiendo su producción y el ambiente cultural y artístico que creó en su entorno como ejemplo fundamental de la trascendencia de su personalidad. Este objetivo se hace particularmente necesario debido al importante papel que ha jugado en la historia del arte español y, en concreto, del sevillano.

La historiografía tradicional ha limitado a Francisco Pacheco casi exclusivamente al papel de maestro y suegro de Diego Velázquez, ignorando el alcance fundamental de su figura, quien ejerció la profunda influencia de sus ricos planteamientos teóricos y prácticos sobre pintores como el propio Velázquez y Alonso Cano, o colaborando con el escultor Juan Martínez Montañés, dejando su huella en amplios aspectos de la cultura y en el arte de la Sevilla de fines del XVI y de todo el Barroco.

A través de 58 obras se construye un discurso expositivo que se divide en tres ámbitos (El Teórico del Arte, El Artista y El Maestro) y discurre por la Sala IV del Museo, la Sala de Exposiciones Temporales y el Claustro. Junto a las pinturas figuran también manuscritos, libros, dibujos y esculturas que ayudarán a percibir la rica y profunda labor de Pacheco. Junto a obras de este maestro también están presentes las de otros artistas fundamentales como Diego Velázquez, Alonso Cano y Martínez Montañés.

Además de las piezas pertenecientes a la colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla se exponen otras de otros museos, coleccionistas particulares e instituciones de toda España.

 

 
 

Cristo Crucificado

Francisco Pacheco
1614
Óleo sobre tabla
Instituto Gómez-Moreno/Fundación Rodríguez-Acosta (Granada)


La figura de Cristo en la cruz se halla perfectamente plasmada en esta imagen: sereno, sin signos de dolor y clavado al madero con cuatro clavos, uno en cada mano y uno en cada pie que apoya en el subpedáneo, de acuerdo con la primitiva iconografía cristiana, y tal como lo hicieran dos de los grandes artistas del Renacimiento, Alberto Durero y Miguel Ángel Buonarroti. Lo que representa el cuadro no es la crucifixión de Cristo, sino una escultura policromada de Cristo en la cruz. La sombra que proyecta sobre el fondo plano da prueba de ello subrayando el efecto ilusionista.

 

El Teórico del Arte

Francisco Pacheco siempre estuvo bien relacionado no solamente entre los artistas, sino también entre los más grandes poetas, escritores, filósofos y miembros de la nobleza y el clero más destacados de la época.

Estas conexiones y el afán de dejar constancia de la existencia de este ambiente lo plasmó Pacheco en el libro titulado Retratos y, desde el punto de vista de las teoría artísticas, fruto de las discusiones y reflexiones compartidas con diversos personajes, es el tratado artístico más completo de la historia del arte en España de todas las épocas, El Arte de la Pintura.

 

 
 
 

Santas Justa y Rufina

Francisco Pacheco
1616-1618
Óleo sobre tabla
Colección particular


La representación de las santas Justa y Rufina ha formado parte del acervo iconográfico propio del arte sevillano desde la Edad Media, estando relacionadas con la producción alfarera. El naturalismo presente en el tipo físico de las santas indica que estamos ante dos retratos fruto de la observación directa del natural, apuntándose en el caso de Santa Justa, que mira de frente, a su hija Juana como posible modelo, alejándose así de su encorsetado estilo. El parecido entre esta Santa Rufina y la Cabeza de Muchacha de la Fundación Lázaro Galdiano realizada por Velázquez prueba el uso de modelos cercanos por ambos artistas, y señalan cómo la presencia de éste último pudo suponer para Pacheco un revulsivo para crear obras de excepcional calidad dentro de su producción. El maestro se desmarca en estas obras de su habitual técnica, al utilizar empastes que dejan discernir las mismas pinceladas presentes ya en las primeras obras de Velázquez y que lo elevaron a la categoría de genio. Estas pinturas ejemplifican cómo Pacheco acaba influenciado por su propio discípulo, aprende de él, y sucumbe ante su arrolladora personalidad. Estas obras son consideradas entre de las de mayor calidad de toda la producción del pintor, tras su descubrimiento en 2011.

 

El Artista

Al mismo tiempo, Francisco Pacheco tuvo una actividad artística no menos importante que la de humanista y teórico que se plasmó en la práctica de la pintura, de la policromía y, particularmente, del dibujo. Fruto de su experiencia, defendió en diversas ocasiones la dignidad profesional del artista.

 

 
 

Retrato de Francisco Pacheco

Diego Velázquez
Hacia 1620
Óleo sobre lienzo
Museo Nacional del Prado de Madrid


Esta obra permite conocer los rasgos de Francisco Pacheco, así como su expresión, viva, atenta e inteligente. El rico cuello que enmarca su cabeza nos habla de la relativa prosperidad de la que llegó a gozar, y de la dignidad que otorgó a su oficio a lo largo de su vida. Una de las principales aportaciones de Pacheco es el impulso que, como artista y maestro, dio al género del retrato. Esta obra manifiesta el magisterio sobre su yerno Diego Velázquez, que creó con este cuadro su primera obra maestra en este género, con una mezcla de fluidez técnica y viveza expresiva que el joven pintor no retomaría hasta su vuelta del primer viaje a Italia.

 

El Maestro

Esta idea del arte como un oficio superior le llevó a concebirlo como una práctica universal, sin fronteras, que influyó en su fecunda función y misión de maestro. En torno a él se estableció un selecto grupo de pintores y artistas, entre los que sobresalen Velázquez y Alonso Cano. Además de ello, Pacheco fomentó la colaboración entre los artistas, como consta de su papel como policromador con el escultor Juan Martínez Montañés.

 

 
 
 

Libro de Descripción de Verdaderos Retratos, de Ilustres y Memorables Varones

Francisco Pacheco
1599-1644
Dibujos a tinta, aguada y lápiz. Textos a tinta
Biblioteca Lázaro Galdiano de Madrid


Este libro es uno de los manuscritos más bellos del Siglo de Oro y en él Francisco Pacheco quiso mantener viva la memoria de algunos de los más insignes ingenios de la época y celebrar su obra y virtudes. En muchos casos ésta es la única efigie que se conserva de artistas, escritores o religiosos, en su mayoría andaluces y contemporáneos suyos y las noticias que aporta, especialmente cuando les conoció y trató personalmente, son referencias fiables y válidas para sus biografías. El manuscrito incluye 56 bustos realizados a lápiz negro y sanguina para resaltar los elementos más significativos.

 

Prestadores

Museo Nacional del Prado de Madrid, Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), Museo Lázaro Galdiano de Madrid, Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Real Academia Española (RAE), Biblioteca Nacional (BNE), Fundación Rodríguez Acosta de Granada, Universidad de Sevilla (US), Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación del municipio sevillano de El Coronil, la Catedral de Sevilla, los templos sevillanos de la Magdalena, San Lorenzo y Santiago, y colecciones particulares.

 

 
 

Arte de la Pintura, su Antigüedad y Grandezas

Francisco Pacheco
1649
Biblioteca de la Universidad de Sevilla (US)


Impreso en Sevilla en 1649 por Simón Faxardo, en edición póstuma, esta publicación constituye una de las referencias bibliográficas más relevantes y de mayor repercusión para la historia de la pintura en España. A lo largo de los últimos años de su vida, entre 1632 y 1638, fruto de su experiencia y erudición, Pacheco escribió un compendio de carácter teórico y, en menor medida, técnico, en el que resumía su ideología respecto a los modos de proceder en el oficio de pintor. Su teoría fue dividida aquí en tres partes, denominadas "libros", cada una de las cuales fue dedicada a una parcela muy concreta de los distintos contenidos del arte de pintar. En el libro primero, Su antiguedad, i grandezas, el autor profundiza sobre la importancia de la pintura respecto a otras artes, en concreto sobre la escultura. En el segundo de estos libros, Su Teorica, i partes de que se compone, Pacheco se ocupó de analizar las distintas teorías propugnadas por el Renacimiento italiano, concretamente de artistas como Leonardo o Rafael. El último de los libros, De su pratica, i de todos los modos de exercitarla, fue quizás el que mayor relevancia tuvo para los distintos pintores que lo sucedieron, sobre todo en lo concerniente a las maneras de pintar asuntos religiosos. En él, Francisco Pacheco detalla de manera exhaustiva las distintas iconografías y, sobre todo, el modo más ejemplar de representarlas a través de la pintura.

 

Del 16 de marzo al 12 de junio de 2016 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla (Plaza del Museo, nº 9)
Horario: martes a sábado, de 09:00 a 20:30 horas; domingos y festivos, de 09:00 a 15:30 horas.

 

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