LA BÚSQUEDA DEL COMIENZO. HOMENAJE A PLÁCIDO ARANGO
04/10/2026
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Santo Domingo en oración (El Greco) |
Introducción El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha culminado la última fase de la ampliación proyectada por los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte. Tras su cierre temporal durante el pasado mes de septiembre, con el fin de poder completar los trabajos necesarios antes de su reapertura, la misma tendrá lugar el próximo 6 de octubre. Titulado "Agravitas", el proyecto de Foster y Uriarte amplia significativamente las capacidades del Museo, que suma 6000 metros cuadrados y rehabilitado otros 8000 metros cuadrados existentes. Los elementos principales son el Atrio Arriaga, llamado a ser el corazón del Museo, y la nueva galería, un espacio de 2500 metros cuadrados y 6 metros de altura que se asoma a una terraza exterior para mostrar escultura. Este último espacio acogerá un ambicioso programa de exposiciones que será gestionado junto con la Fundación Bancaria BBK. El programa inaugural para presentar dicha ampliación arquitectónica da especial protagonismo a la colección propia: un extenso corpus de obras de arte que, en gran medida, es el resultado de donaciones y depósitos de colecciones privadas. Este reconocimiento se articula en torno a la figura de Plácido Arango (Tampico, México, 1931 - Madrid, 2020), que a lo largo de su vida benefició a instituciones tan importantes como el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museo del Prado de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Asturias o el Museo de Bellas Artes de Bilbao, entre otras. La iniciativa titulada La búsqueda del comienzo. Homenaje a Plácido Arango toma nombre de un escrito de Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1988), compatriota y amigo de Arango. La búsqueda del comienzo alude así a una voluntad de búsqueda apasionada en la que convergen el origen y el porvenir. Con este espíritu de continuidad, más de 100 obras de la colección Arango original van a formar, hasta finales de 2030, distintos itinerarios expositivos por las salas del edificio antiguo. En la primera presentación, destaca el arte español con referentes como Pedro de Campaña, El Greco, Ribera, Zurbarán, Van der Hamen, Murillo, Antonio de Pereda, Goya, Fortuny o Zuloaga. El arte moderno y contemporáneo conduce también al arte español, con Miró y Tàpies acompañados por una visión internacional gracias a los ejemplos de Kees van Dongen, Albert Gleizes, Germaine Richier, Dubuffet, Warhol y John Chamberlain, entre otros. La escultura monumental contemporánea tiene su propio espacio y extiende el proyecto hasta las plazas de acceso al museo -con obras de Pablo Palazuelo y Cristina Iglesias-, el nuevo Atrio Arriaga -donde cuelga "Homenaje a Calder" de Chillida- y la terraza de escultura al aire libre, que alberga "África" de Anthony Caro. |
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Santa Catalina de Alejandría en prisión (Il Veronese) |
Recorrido (I) La figura femenina abre este recorrido por la colección de Plácido Arango. Desde la devoción mariana hasta el retrato moderno, las obras muestran cómo un mismo motivo cambia a través de las épocas. La cercanía de Luis de Morales y la gravedad contenida del Veronese tardío conviven con la audacia cromática de Van Dongen y la fragmentación de Diego Rivera. En Bourgeois, Richier y Moore, el cuerpo se desplaza hacia la memoria doméstica, la hibridación orgánica, el gesto y la apertura del volumen. La mujer aparece como imagen sagrada, presencia mundana y campo de transformación formal, antes de que el recorrido se abra al paisaje. En la siguiente sala, la Colección Arango se abre al paisaje, uno de los géneros modernos por excelencia y campo de experimentación para la pintura. En este recorrido histórico entre finales del siglo XVI y el XX, se puede apreciar su transformación desde la representación del territorio hasta la autonomía de la forma. El modelado y el celaje visionario del Greco anuncian ya una libertad formal cercana a la abstracción. Paret, Zuloaga, Regoyos y Sorolla construyen el paisaje mediante topografía, materia, atmósfera y luz. En Gleizes, el motivo llega a descomponerse en planos y Chillida lleva esa evolución al espacio mediante hierro, tensiones y vacíos. Prevalece a continuación una escala íntima, capaz de concentrar el movimiento en gestos, tránsitos y transformaciones. Portadoras todas de historias, algunas obras fijan un instante decisivo -el paso de Cristo hacia el sepulcro, un naufragio, una broma, o una elevación-. Otras trasladan la acción al interior de la imagen, donde los rostros se funden, las formas flotan o el metal adquiere ritmo. En Kahlo, el tiempo adquiere una dimensión biográfica: los rostros de Frida y Diego se funden en una sola imagen que condensa la historia de su relación. La escultura de Melotti navega en el centro de la sala con el leve movimiento de su estructura ligera y abierta. Entre drama, juego, danza y abstracción, cada pieza retiene una energía distinta y convierte la escala reducida en intensidad y concentración. |
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El sueño de San José (Francisco de Herrera el Mozo) |
Recorrido (II) Otro de los géneros bien representados en la Colección Arango es la naturaleza muerta, con obras que aluden a la gravedad de los materiales y los objetos y un tiempo detenido. Mármol, hierro, madera y cerámica construyen formas que se afirman en el espacio. En los bodegones, alimentos y recipientes adquieren una existencia duradera. En la pintura religiosa, la emoción queda contenida en un gesto. Tàpies convierte la superficie en un campo de huellas y adherencias, mientras que Oteiza y Aguilar definen la masa mediante cortes, apoyos y huecos que hacen perceptible su peso y el espacio a la vez. Quietud y densidad acercan aquí obras separadas por siglos, distantes y próximas al mismo tiempo, unidas por su atención a la emoción, el espacio y la materia. La densidad material de la sala anterior cede aquí a una búsqueda de ingravidez. El arco incompleto de Cristina Iglesias abre la escultura hacia la arquitectura. Los frutos suspendidos de Sánchez Cotán convierten la quietud en una experiencia casi espiritual, mientras la luz envuelve y hace emerger las figuras de Herrera el Mozo, Morales y Velázquez. En Gego, el volumen termina por disolverse en una red que deja circular el aire. La sensibilidad del coleccionista hacia estas formas de levedad encuentra ahora una afinidad inesperada con la nueva arquitectura del museo, donde peso y suspensión vuelven a medirse. Desde esta sala el visitante encontrará una comunicación visual con las grandes esculturas de Palazuelo, Chillida, Serra e Iglesias de la Colección Arango expuestas en el Atrio Arriaga, que también muestran esa misma aspiración de equilibrio, ligereza y elevación. |
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Detalle de la ampliación Foto: Nigel Young |
Cátedra Arango En el marco de la exposición La búsqueda del comienzo. Homenaje a Plácido Arango, y con el fin de reconocer el importante legado de Plácido Arango, arrancamos la programación de Actividades Públicas con una nueva propuesta: la Cátedra Arango del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Una conferencia magistral que inaugura la programación de otoño; en este caso, de la mano de Keith Christiansen, del historiador del arte y conservador emérito de Pintura Europea del Metropolitan Museum of Art (Nueva York). En esta conferencia, Keith Christiansen propone reflexionar sobre la manera en que interactuamos con las obras de arte: ¿nos relacionamos con ellas desde pequeños? ¿Lo hacemos desde adultos? ¿Qué importancia tiene la experiencia en un museo en nuestras vidas? Y, sobre todo, en relación a la dedicación que tenía Plácido Arango por el coleccionismo de distintas épocas, ¿desde dónde puede nacer esa pasión? La experiencia de los visitantes en un museo es crucial para poder construir un legado en la vida de cada uno y esto entronca directamente con el objetivo de los museos y sus profesionales, que los comandan, gestionan y habitan. Desde los conservadores hasta los técnicos, el dilema y retos están en cómo convertir los museos como experiencias vibrantes, lugares de educación, reflexión e impacto público frente a una nueva generación marcada por la experiencia digital. |
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La dueña con Luis de Berganza y María de la Luz (Francisco de Goya) |
Semblanza Vocal del Real Patronato del Museo del Prado, nombrado en 1986, y presidente desde 2007 hasta 2012, fecha en la que pasó a ser patrono de honor. Economista y empresario, Plácido Arango Arias fue doctor en Ciencias Económicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, institución en la cual también recibió el doctorado Honoris Causa. De nacionalidad mexicana y española, residió en España desde 1966. Fue presidente de la Fundación Príncipe de Asturias entre 1987 y 1996, y vocal de la Fundación BBVA. Fue vocal del Patronato de la Biblioteca Nacional y correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, vocal de los patronatos del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, de la Tufts University (Boston, Massachusetts, US) y, desde 1994, de la Fundación Amigos del Museo del Prado. Galardonado con las grandes cruces de Isabel la Católica y del Mérito Civil, la medalla de oro a las Bellas Artes y el Premio Juan Lladó de mecenazgo cultural. Fue hijo adoptivo de Asturias. Formó una importante colección de arte español antiguo, así como moderno y contemporáneo, que incluye también maestros internacionales. En 1991 donó al Museo del Prado (orden ministerial de 5 de diciembre de 1991) una primera edición de los "Caprichos" de Goya. En 2015 donó, con derecho a usufructo vitalicio, un total de veinticinco obras maestras de su colección de arte antiguo, entre las que se incluyen pinturas de artistas como Pedro de Campaña, Luis de Morales, Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Francisco de Herrera el Mozo y Juan de Valdés Leal, así como una copia de la serie de grabados de "Los toros de Burdeos" de Francisco de Goya. |
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Descendimiento de Cristo (anónimo flamenco) |
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