EL MONASTERIO Y RETABLO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS VEREDAS EN UTRERA (SEVILLA)

19/06/2026


 

 

La localidad sevillana de Utrera es una localidad puramente mariana, como bien lo demuestra la devoción a su patrona, Nuestra Señora de Consolación. No obstante, antes de su llegada a la villa, existió otra imagen mariana que colmaba la fe de sus vecinos y de la propia capital hispalense, la Virgen de las Veredas. Patrona del municipio desde 1605, esta venerada efigie se localizaría en el monasterio utrerano de San Francisco de Extramuros, bajo el mecenazgo de la familia Ponce de León y Perea. Serán estos los que encargasen la ejecución de un retablo que estuviese a la altura de tan especial efigie en los primeros compases del siglo XVI.

Gracias al artículo El Retablo de Nuestra Señora de las Veredas de Utrera: una obra de Gómez de Orozco y Alonso de León (1524-1533), publicado en el último número (CVIII) de Archivo Hispalense (Diputación de Sevilla), el historiador Jesús Mena García saca a la luz a sus autores, Gómez de Orozco y Alonso de León, referentes del arte de transición del Gótico final al primer Renacimiento en el reino sevillano. A lo que se suman otros datos inéditos centrados con el referido templo, también conocido como Monasterio de Nuestra Señora de las Veredas.

El trabajo realizado por Mena García en el Archivo del Hospital de la Santa Resurrección de Utrera ha contribuido a sacar a la luz la autoría y ejecución de uno de los bienes muebles desaparecidos más relevantes del pasado de la villa utrerana. Una información inédita que nos aporta desde sus autores, Gómez de Orozco y Alonso de León, hasta las fechas de ejecución, materiales o cuantías aportadas para su realización.

Una información determinante que queda expuesta en distintos datos contables como cartas de pago o contratación, en las que se recoge la labor del entallador y pintor, respectivamente. A su vez, ofrece una ampliación en la nómina de estos dos artistas, reivindicando el papel que jugaron en la retablística sevillana de transición del Gótico final al primer Renacimiento en la capital hispalense. Un momento crucial para la eclosión de la identidad escultórica que marcará a toda la provincia durante siglos.

Junto a sus nombres, surgen además los de otros maestros carpinteros, albañiles, rejeros y otros oficiales, que participaron en la construcción y mantenimiento del templo, así como reconstruir la configuración arquitectónica y ornamental del desaparecido conjunto franciscano. Estas evidencias también refuerzan el peso del mecenazgo de la familia Ponce de León y Perea, cuya actuación resulta esencial para comprender la dotación artística del monasterio y la promoción de la devoción a Nuestra Señora de las Veredas.

Como consecuencia, se pone en valor la devoción de una de las imágenes marianas más significativas y olvidadas de la comarca sevillana de la Campiña, original de la estatuaria gótica sevillana del siglo XIV. Su historia y patrimonio, contribuyen a recuperar su memoria material, tanto de aquella que se conserva, como la que había quedado sepultada en el tiempo. Una puerta que se abre para futuras investigaciones y que permiten entender el foco artístico y cultural que representó Utrera durante la Modernidad.

 

 

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