UNA OBRA DE PABLO ROSICH SERRA EN LA CATEDRAL DE SAN SEBASTIÁN

04/02/2024


 

 

En la catedral de Donostia/San Sebastián, dedicada al Buen Pastor, se venera una imagen de vestir de la Virgen Dolorosa que posee un gran parecido con la Virgen del Traspaso de Jerez de la Frontera, una obra realizada para la Hermandad del Nazareno en 1891, estrenándose en la Semana Santa de ese año.

La Virgen del Traspaso fue relacionada por Pablo Pomar Rodil con la Santa María Magdalena que procesiona en solitario la Hermandad del Santo Entierro de Zamora por las grandes semejanzas entre ambas tallas.

El origen de la actual imagen de la Magdalena zamorana -que sustituyó a una pequeña imagen documentada por primera vez en 1619, de escasa calidad y, por ello, objeto de frecuentes restauraciones- se remonta a 1879, cuando la referida corporación de penitencia desecha su propósito de que su autor sea Mariano Benlliure al no reunir ni la mitad del presupuesto necesario. Se recurre entonces a un taller de imaginería de Barcelona y no a un escultor concreto, respondiendo por carta un artista llamado Ángel Marcé, quien se comprometió por 1.200 reales a realizar la Magdalena en marcha al Calvario, siendo de cuenta de la cofradía el transporte y el embalaje. Dicha obra estaba ya en Zamora el 1 de enero de 1880 y no fue del agrado de la mayoría de los cofrades. Tras una fallida propuesta de sustitución en 1884, el 25 de marzo de 1892 el cofrade Florencio Alonso donó la actual Magdalena, que parece ser del mismo autor de la que en aquellos momentos se poseía -Ángel Marcé- y muy semejante en la expresión del rostro. También pudiera ser que no terminara de satisfacer las intenciones que la cofradía tenía puestas sobre la imagen; aunque lo cierto es que, más de 120 años después, con todas sus limitaciones artísticas, está plenamente integrada en el conjunto de la procesión zamorana del Santo Entierro.

Los datos sobre Ángel Marcé son muy escasos, quizás porque trabajó para alguna fábrica de mayor envergadura y apenas firmara sus creaciones. Por una carta del 22 de mayo de 1897 sabemos que tuvo como sucesor a Pedro Martí, quien por aquel entonces tenía un taller de escultura a su nombre en el n º 7 del carrer de San Sever.

 

 

Francisco Espinosa de los Monteros asignó hace diez años la Virgen del Traspaso a otro escultor barcelonés, Pablo Rosich Serra (1825-1902), basándose en una referencia de la prensa local a raíz de su estreno. Dicho artista, hijo de José Rosich y Josefa Serra, naturales ambos de Tárrega (Lleida), se casó con Josefa Minguell, nacida en Guimerá (Lleida), teniendo su taller en el n º 8 de la calle Paja (Barcelona), que era también el domicilio familiar. Tuvo una sola hija, Carmen Rosich. Fallece en su domicilio el 6 de febrero de 1902 de hemorragia cerebral. Tenía 77 años.

Espinosa asignó también a Rosich la Virgen de los Dolores de Puerto Real por las innegables analogías que guarda con la de Jerez, así como un conjunto de obras repartidas por toda la geografía peninsular e incluso en el extranjero que dan muestra de la relevancia que llegó a tener en su época: para Sant Feliu de Guixols (Girona) realiza un Cristo crucificado, una Virgen de la Soledad y una Inmaculada Concepción entre 1879 y 1881, aunque ninguna de ellas parece conservarse en la actualidad; para Tomelloso (Ciudad Real) una Verónica y una Piedad, ambas llegaron de Barcelona a finales del siglo XIX; y un Calvario con el Crucificado, la Dolorosa y San Juan Evangelista en San Juan de Luz, ciudad francesa ubicada también en el golfo de Vizcaya, muy cercana a San Sebastián.

Al igual que la dolorosa de San Juan de Luz, venerada en el templo dedicado a San Juan Bautista, la imagen donostiarra forma parte de un Calvario con San Juan y Jesús vivo en la cruz, si bien en este caso ambas imágenes no guardan relación con la misma, siendo cada una de épocas y autorías diferentes.

En todos los casos -a los que podemos añadir la Virgen Dolorosa del templo de la Asunción de Hondarribia- observamos caracteres comunes en las figuras femeninas: rasgos maduros, cabello ondulado y partido al centro, mirada ojerosa y ligeramente alzada -con el supraorbital prominente, globos oculares de cristal y sin lágrimas; estas últimas, añadidas posteriormente cuando las llevan-, nariz de tabique largo, labios caídos y entreabiertos, mentón muy marcado y cuello suavemente anatomizado. La Virgen Dolorosa donostiarra, además, presenta las manos bajas y unidas por las palmas, y por su disposición dirige la mirada directamente hacia el Hijo agonizante.

 

 
     
     
Virgen del Traspaso (Jerez)
Foto: Pichi Gardel
 
Santa María Magdalena (Zamora)
Foto: Alberto García Soto
     
     
 
     
     
Calvario (San Juan de Luz)
 
Virgen de los Dolores (Puerto Real)

 

FUENTES

FERRERO FERRERO, Florián. "El paso de "La Magdalena". 125 aniversario", en Cortejo Oficial, Zamora, Real Cofradía del Santo Entierro, 2017, pp. 9-13.

ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco. "La escultura religiosa en Puerto Real. Catálogo y nuevas aportaciones", en Matagorda, n º 1, Ayuntamiento de Puerto Real, 2015, p. 174.

ZARAGOZA PASCUAL, Ernest. "Cartes inèdites del beat Diego José de Cádiz al pare Jaume de Puigcerdà OFM Cap (1790-1801)", en Analecta sacra tarraconensia, vol. 76, Barcelona, Fundación Balmesiana, 2003, p. 217.

 

 

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