UNA ATRIBUCIÓN A JUAN ALONSO VILLABRILLE Y RON EN PALENCIA

13/08/2026


 

 

La devoción a la Reina de los Ángeles, patrona de Castromocho (Palencia), está estrechamente ligada a la orden franciscana desde el siglo XVI, cuando, en esta villa de la comarca de Tierra de Campos, fundó un monasterio masculino bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles de la Porciúncula, desaparecido a raíz de la exclaustración del XIX.

Tanto la historiografía, como la escasa bibliografía que existe acerca de la imagen mariana, hoy en la Iglesia de Santa María de Colaña, se han servido de la creencia popular que acerca su hechura a la escultora e imaginera Luisa Roldán (Sevilla, 1652 - Madrid, 1706). Por ejemplo, un recorte de periódico fechado en 1970 la atribuyen sin más fundamento a la mano de la artista, más conocida como La Roldana, a la que se atribuye también la hechura de la Virgen del Refugio, apodada la Divina Peregrina, de la cercana localidad de Sahagún de Campos (León).

A través del estudio comparativo de ambas tallas, el investigador José Gabriel Rabasco Aguilar llega a una conclusión: aunque la patrona de Castromocho comparte rasgos generales con la roldanesca de Sahagún, algunos estilemas identifican la mano de otro afamado artista; concretamente, el escultor e imaginero asturiano Juan Alonso Villabrille y Ron (Argul, Asturias, hacia 1663 - Madrid, hacia 1732).

Villabrille y Ron, maestro de Luis Salvador Carmona, se trasladó muy joven a la parroquia madrileña de San Ginés, desde donde trabajó el arte de la escultura. Su fama y su prestigio le valieron ser considerado el más sobresaliente de los maestros barrocos madrileños que trabajaron entre los siglos XVII y XVIII.

 

 

La Reina de los Ángeles es una talla de vestir, de tamaño algo inferior del natural, que responde a la iconografía de la Virgen con el Niño. Ambas figuras poseen rostros y manos tallados y policromados con gran finura, así como carnaciones nacaradas, mejillas sonrosadas y ojos de cristal muy elocuentes.

Los rasgos definitorios de Villabrille podemos encontrarlos, por ejemplo, en los carnosos labios de la Virgen, con un curioso dibujo en forma de "w", cuyas comisuras terminan elevando la trayectoria de los mismos. Un rasgo que se repite en otros simulacros femeninos del artista, como la Inmaculada Concepción del Museo Diocesano de Vitoria, la Virgen Niña perteneciente al San Joaquín del convento cordobés de Santa Marta o la Santa Rita de Casia del Museo Nacional de Escultura (Valladolid). Un esquema similar vemos en la morfología del Niño de la Reina de los Ángeles, que muestra asimismo una composición más viva y dinámica.

No es Villabrille un escultor conocido por esta imaginería vestidera de carácter tierno y cortesano, sino por obras de mayor enjundia anatómica y expresiva, con un realismo idealizado pero con mayor fuerza dramática, compuesta principalmente por cabezas cercenadas, bustos de mártires, Ecce Homos y Dolorosas.

No obstante lo anterior, podríamos hablar de una obra de taller, a lo que también contribuye el hecho de que Villabrille trabajara en Madrid y se relacionase con instituciones vallisoletanas, así que la difusión de su estilo o el de sus seguidores por Castilla y León es más verosímil que la de Luisa Roldán.

 

 

Fotos: Ojo de Castromocho

 

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