SAN JUAN BAUTISTA Y LA ESCUELA GUATEMALTECA DE ESCULTURA
24/06/2026

Esta pequeña imagen de San Juan Bautista acaba de incorporarse a los fondos del Museo Ackland (Chapel Hill, Carolina del Norte, Estados Unidos), dentro de su apuesta por ampliar la colección de arte producido en México, Centroamérica y Sudamérica durante la época colonial española (1492-1820). En ella se reflejan tanto los modelos europeos como las prácticas devocionales extendidas en aquella época. Vestido con una túnica de cuero forrada de piel y coronado con un nimbo, el Bautista aparece de pie sobre una base rocosa que evoca el desierto. En una mano sostiene un libro y en la otra un báculo con la inscripción latina "Ecce Agnus Dei: Ecce qui tollit pecata Mundi", es decir, "He aquí el Cordero de Dios: He aquí quien quita los pecados del mundo". Sus ojos de vidrio -que en su día llegaron a tener colocadas pestañas de pelo natural en los párpados superiores- le otorgan una mirada tan intensa que parece interpelar directamente al espectador, recordándole el papel del santo como profeta que anunció la llegada de Jesús. Con casi medio metro de altura (47 x 17,8 cm), fue realizado hacia 1770-1800 por un artista anónimo guatemalteco para el culto privado, quizás por encargo de un particular, una cofradía o una comunidad religiosa. En la América española, objetos portátiles como este servían de apoyo a la oración, la reflexión y la petición cotidianas, actuando como sustitutos de las imágenes veneradas en las iglesias locales y prolongando su presencia espiritual en el ámbito doméstico. Aunque se conservan versiones de gran formato de San Juan Bautista en iglesias de Guatemala y México, las figuras de escala doméstica como esta se encuentran menos documentadas. La escultura policromada guatemalteca del siglo XVIII fue celebrada por su verosimilitud y refinamiento técnico. Sus ejemplares se exportaron ampliamente a México, Sudamérica y Europa. Nacida a fines del siglo XVI, la Escuela guatemalteca de escultura alcanza sus formas maduras en el XVII y principios del XVIII, hundiendo sus raíces en la gran escuela andaluza. Fue un fenómeno similar al de México, que en la temprana época que siguió a la Conquista fue la cadena natural que enlazó a Guatemala con Andalucía; desde donde llegaban las imagenes, especialmente de Sevilla. Asimismo, los artistas de las colonias eran originarios de España, sobre todo al principio; caso de Juan de Aguirre, el primero de los escultores coloniales, o Alonso de Paz. Esta figura, conservada durante largo tiempo en una colección privada española, fue realizada mediante la técnica de la corla o corladura, que consiste en superponer capas de cola, yeso, pan de oro y veladuras translúcidas sobre el soporte de madera para lograr un efecto luminoso bajo la rica decoración pintada. Aún no expuesta al público, esta llamativa representación del Bautista amplía las posibilidades de enseñanza e investigación en el ámbito del arte colonial español, y se suma a la adquisición en 2023 de una pintura de castas mexicana, actualmente expuesta en las salas dedicadas al arte europeo y americano anterior a 1850. |

Fotos: Museo Ackland
FUENTES TOSCANO, Salvador. "La escultura colonial en Guatemala", en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n.º 5, 1940, Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1940, p. 45. |
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