EMPERATRIZ DE CHINA
24/09/2026

Madre de China es una exposición que puede visitarse este mes de septiembre en Lima, la capital del Perú, en el marco de la próxima visita del papa León XIV al país donde fue obispo. La exposición, organizada por la Municipalidad de Lima, reúne una serie de fotografías sobre esta imagen de la Virgen con el Niño. Está comisariada por Antonio Lucas Marín (Cieza, Murcia, 1945), catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El icono original es un óleo sobre lienzo de pequeño formato que se halla instalado en una capilla lateral de la Catedral del Norte (Beitang), en Pekín. Representa a la Virgen como Emperatriz de China, con el Niño Jesús en su regazo y ambos luciendo vestimentas imperiales. Nace en 1996 por iniciativa de una persona residente en Macao, que encargó a Chu Kar Kui un boceto en Hong Kong. Se pasó después a un óleo, que quedó colocado en Beitang meses más tarde. Fue el propio Lucas Marín quien, al ver una estampa del cuadro, decide llevarlo a la escultura. Tras unos primeros bajorrelieves en madera encargados en el barrio pekinés de Liulichang (Pekín), que no cuajan, el catedrático comienza en España la búsqueda de un escultor-imaginero capaz de esculpir una talla de la Madre de China; sin éxito hasta que, en 2012, su paisano Antonio Yuste logra lo esperado por Lucas Marín, poniendo en juego todo su talento basado en la tradición centenaria de escultura religiosa, muy extendida por toda España, especialmente en Murcia y Andalucía. El 25 de octubre de 2014 se presentó y bendijo la imagen de Yuste en la Basílica de la Asunción de Cieza. El resultado fue una fiel transposición del icono pintado por el maestro Chu Kar Kui. |

El 6 de diciembre de 2014 es presentada en La Hornacina con el título Emperatriz de China. En la publicación, realizada por Juan Carlos Montiel Botía, se afirma que con esta escultura de tamaño natural su autor demuestra una absoluta habilidad y maestría al haber sabido jugar con las convenciones de la imaginería tradicional -de canon occidental-, hasta llevarlas un paso más allá. Modelando una imagen mariana de fisonomía puramente china, de rasgos y hechuras más depurados que el icono en el que se inspira, mostrándose contenido en el uso de recursos pictóricos para no traicionar el modelo de belleza chino. Al año siguiente, esta obra de Yuste, ganador de la anterior edición del galardón, se coloca como una de las más votadas por el público en la IX edición del Premio La Hornacina. La imagen permanece dos años guardada en un gran embalaje de madera debido a las dudas sobre el traslado a China y su seguridad. En 2016, Lucas Marín asiste a un congreso organizado por la Academia China de Ciencias Sociales, y es cuando aprovecha la ocasión para enviar la imagen. El 3 de mayo llega a Pekín, y tras dos semanas de intensos diálogos diarios con la aduana, se logra la autorización para el ingreso. Un pequeño grupo de fieles la recibe en Beitang y se encarga de ensamblarla, vestirla e instalarla en la sacristía. En 2020, una vez superados los meses de la pandemia ocasionada por el COVID-19, se pudo crear una nueva capilla con un trono imperial de madera artísticamente labrada a modo de retablo, de estilo similar a las vestimentas imperiales de la imagen, que fue bendecida ese mismo año por el obispo. La Virgen en concreto va vestida con un traje de color amarillo, reservado en la antigua China a la familia imperial. Respecto a la exposición, una parte de la misma está al aire libre, afuera de la Municipalidad de Lima en el centro histórico de la ciudad, y otro en el interior, todo en el marco de la Plaza Mayor. |

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