LA DOLOROSA EUCARÍSTICA
Con información de Andrés de Leo (15/09/2026)
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Foto: Andrés de Leo |
La iconografía de la Virgen María con la custodia en sus manos interpreta el ofrecimiento del Hijo Eucarístico como alimento con el fin de alcanzar los favores de la comunión, siendo la Inmaculada Concepción la santidad exigida para el sacramento de la Eucaristía. Dicha representación no recae en el instante en el que María estaba encinta, sino a la expectación de una nueva esperanza en un momento posterior a la instauración de la Eucaristía, a modo de Virgen que contiene al Hijo triunfante en un nuevo estado de expectación. Así como en la Concepción, el fuego de la expectación fue ardiente, el momento de ansiosa esperanza es el generado después de la institución de la Eucaristía, instante en el que, para los cristianos, inicia la espera de su regreso redentor. Ejemplo de esta espera póstuma, es la pintura Virgen Dolorosa Eucarística del Museo de Santo Domingo de Quito (Ecuador), obra anónima de finales del siglo XVIII. Aquí, vemos a la Virgen María hincada de rodillas, vestida de luto y sujetando entre las manos, con un paño de hombros, la custodia con la Hostia consagrada (imagen superior). También es pertinente aludir el relieve de la portada del templo conventual de la Tercera Orden de San Francisco, en Arequipa (Perú), en el que están representados la Virgen Dolorosa y San Francisco de Asís, este como titular de la orden, ambos hincados ante la custodia de astil angelical y rodeados con la inscripción "Alabado sea el santísimo Sacramento del altar y la Virgen Concebida sin Pecado Original" (imagen inferior). De estas piezas el historiador mexicano Andrés de Leo interpreta la connotación expectante que, a su parecer, recuerda el tema de la Virgen de la Piedad, solo que ahora en una evocación menos dramática, posiblemente con el fin de enfatizar la transubstanciación en la Hostia consagrada como lo refiere el sermón VIII de Glorias de la Virgen, dedicado a la Virgen de la Expectación: "El Hijo de María Santísima Sacramentado, da gran resalto a los deseos de su Madre: pues ya saben, que cuando su Majestad se Sacramentó, es cuando hizo más alarde de sus deseos, (la expectación de la redención del hombre)". |
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FUENTES DE LEO MARTÍNEZ, José Andrés. "La custodia como seña de identidad: La platería en Quito durante el siglo XVIII", en Mestizajes en diálogo: VIII Encuentro Internacional sobre Barroco, La Paz, Fundación Visión Cultural, 2017, pp. 243-244. |
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