LA IMPOSICIÓN DEL COLLAR A SANTA TERESA DE JESÚS EN CÓRDOBA

Con información de Juan Dobado (14/10/2026)


 

 

La imposición del collar escenifica la visión que Santa Teresa de Jesús refiere en el capítulo 33 del Libro de la Vida, vinculada a la fundación del convento de San José de Ávila en 1561. Según el relato, la santa se encontraba en oración en la iglesia de un monasterio dominico, el día de la Asunción, cuando se le aparecieron la Virgen María y San José y la revistieron con una ropa de blancura extraordinaria. Después la Virgen la tomó de las manos y le dijo que le agradaba que sirviese a San José, y le colocó al cuello un collar de oro muy hermoso con una cruz de gran valor.

La composición se organiza por tanto en torno a tres figuras. Dos magníficos ejemplos pictóricos se deben al pintor barroco Pedro Orrente (Murcia, 1580 - Valencia, 1645): uno de gran tamaño (328 x 250 cm) se conserva en la antigua capilla de los Escudero de la Iglesia del Carmen de Corella (Navarra, hacia 1639) y el otro en el templo valenciano de San Esteban (165 x 120 cm) y se cataloga en torno a 1600 aunque algunos expertos estiman que es réplica de la anterior.

Teresa, con el hábito carmelita, aparece arrodillada o inclinada en actitud de recibir. La Virgen es la protagonista activa, la que impone el collar y viste a la santa. San José acompaña en un plano algo secundario, de acuerdo con el propio texto, donde Teresa dice que no lo vio con la misma claridad que a la Virgen, aunque supo que estaba allí. El episodio suele situarse en un espacio de gloria, con nubes y, a veces, ángeles.

Los atributos tienen un significado preciso. La vestidura blanca remite a la pureza y a la purificación de la santa, y el collar con la cruz representa el favor y la protección celestial y la elección de Teresa como fundadora. El hecho de que lo reciba de manos de la Virgen y de San José refuerza el patronazgo josefino de su reforma, y la escena funciona como confirmación sobrenatural de la fundación de San José. Por eso encaja bien en los ciclos de la vida de la santa de los conventos carmelitas, donde aparece junto a los desposorios místicos, la transverberación o el Cristo a la columna.

 

 

Con motivo de la festividad de Santa Teresa de Jesús, la priostía de la Archicofradía del Carmen de Córdoba ha instalado en su sede del Convento de San José, más conocido como San Cayetano, un grupo formado por tres figuras de candelero para vestir, ricamente ataviadas, para representar, de forma temporal, la visión del collar.

En este caso más llamativo es que el conjunto mezcla dos temas: la imposición del collar se ve en la disposición de los tres personajes y en el gesto de la Virgen y San José hacia el collar, mientras que la pluma, el libro y la paloma remiten a la iconografía de Teresa como Doctora de la Iglesia, escribiendo inspirada por el Espíritu Santo. Además, San José tiene tanta presencia como la Virgen, mientras que en el Libro de la Vida queda en segundo plano.

Aquí la Virgen y San José visten de blanco a la santa y le ponen al cuello el collar. Teresa sigue ocupando el centro de la escena, vestida con hábito carmelita, toca y manto negros y escapulario bordado, sobre el que luce el escudo del Carmelo en plata. En una mano sostiene una pluma de plata y en la otra un libro, atributos de escritora y doctora. Alza el rostro con expresión de arrobo. A ambos lados, San José, con nimbo de plata y vara de azucenas, y la Virgen, con mantilla de encaje y corona de estrellas, elevan las manos y sostienen sobre ella los extremos de una cadena dorada de eslabones florales, anudada en un lazo del que pende una cruz con piedras de colores. Sobre la santa, la paloma del Espíritu Santo y un triángulo trinitario destacan en una gloria de rayos dorados, ante un dosel de terciopelo rojo.

Según datos del protocolo conventual, recogidos por el historiador Juan Dobado en su tesis doctoral, Santa Teresa es una imagen del escultor Samuel Howe, inglés afincado en la Isla de León como escultor en el Arsenal de la Carraca que murió en 1800, el cual restauró la imagen de la Virgen del Carmen, actual patrona de San Fernando en 1774. En cuanto al artista que la policromó, Francisco María Mortola (1702-1773), trabajó y murió en Cádiz, siendo autor de la policromía de la Virgen de los Ángeles de Benito de Hita y Castillo en la parroquia gaditana del Rosario y de la que actualmente lucen los patronos de Cádiz, San Servando y San Germán, tallados por Luisa Roldán. En 2003 la santa fue restaurada por el escultor e imaginero cordobés Francisco Romero Zafra.

La imagen mariana es la Virgen del Carmen del coro u oratorio de la comunidad. Para Dobado es una obra anónima del primer tercio del siglo XVII que podría ser la primera titular de la Archicofradía. En el oratorio lleva un Niño Jesús de fecha posterior, posiblemente de Alonso Gómez de Sandoval, autor de la actual titular. Respecto a San José, solo conservaba de antiguo la cabeza, anónima del siglo XVIII, habiendo sido el resto del cuerpo (brazos y candelero) recientemente realizado por la artista cordobesa Carmen Bernal Humanes.

 

 

Fotos: Archicofradía del Carmen de San Cayetano

 

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