JOSÉ MONTES DE OCA Y LA EPIFANÍA DEL ORATORIO GADITANO DE SAN FELIPE NERI
Con información de Lorenzo Alonso de la Sierra (06/01/2026)

El 21 de marzo de 1728 la congregación del oratorio de San Felipe Neri de Cádiz vendió al clérigo Gaspar Jiménez una de las capillas de su nueva iglesia, obligándole a construir por su cuenta el retablo que debía presidirla. El 2 de octubre del mismo año Gaspar Jiménez contrató con el escultor e imaginero sevillano José Montes de Oca la hechura del retablo para la capilla, que contendría un gran altorrelieve en el que se representase la Epifanía, siguiendo un modelo que el artista había entregado al contratante. Además, Montes de Oca se hizo cargo de la hechura del retablo con su adorno, mesa de altar y credencias, ajustado todo a un dibujo adjunto. Si bien el relieve de la Epifanía ha sido atribuido a Montes de Oca, la localización de su contrata nos permite tanto la precisión de su autoría como de la cronología. Podemos considerar esta obra de grandes dimensiones como la de mayor empeño y la más lograda en la producción de su autor. La composición, de clara tendencia diagonal, dispone tres grupos de esculturas -los reyes, la Sagrada Familia y el conjunto de querubines que rodean la estrella- y el fondo se resuelve mediante un paisaje pintado que representa el cortejo de los reyes y una gran estructura arquitectónica tras la Sagrada Familia, siendo este último motivo muy frecuente en la pintura sevillana del siglo XVIII. El conjunto deriva claramente de grabados muy utilizados en la escuela sevillana y más en concreto de los de Alberto Durero. Este esquema dureriano es recogido por Rubens, cuya "Adoración de los Magos" (1620) fue ampliamente conocida en el núcleo sevillano a través del grabado realizado por Lucas Vosterman. La Epifanía de San Felipe evidencia con toda claridad la evocación de Juan Martínez Montañés, relacionándose con el relieve de igual tema realizado por dicho maestro hacia 1610 para el retablo mayor del monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce (Sevilla). Aunque Montes de Oca ha sustituido los ejes verticales paralelos del relieve de Montañés por otros marcadamente diagonales, hay una clara inspiración en los tipos y sobre todo en la disposición y rasgos formales del grupo de la Virgen y el rey que se arrodilla ante el Niño. De gran interés resulta el hecho de que el mismo escultor se haga cargo también de la construcción del retablo, lo que nos descubre su faceta de retablista. Desgraciadamente, el marco exterior original fue reemplazado en la segunda mitad del siglo XVIII por la actual estructura rococó, y la mesa y credencias, que seguramente son las originales, no presentan ningún rasgo significativo que las diferencie de las obras comunes de su género en aquellos años. En cambio sí se conserva la zona interior del marco, resuelta mediante una moldura decorada por casetones con sencillos motivos geométricos, que parece apuntar hacia una labor retablística basada, al igual que las esculturas, en la reinterpretación de los modelos propios de las primeras décadas del siglo anterior. |

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