TOPONIMIA DEL CAMPO DE TEJADA

Martín Sánchez Franco


 

 
     
     
 

 

La caída de Tiro en el año 573 antes de Cristo, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la pérdida efectiva de la batalla de Alalia (Córcega) (hacia 537 antes de Cristo) por la flota griega focense supusieron la desaparición de la escena de los pueblos que comerciaban con Tartessos y el cierre cartaginés del tráfico marítimo por el Mediterráneo y, en definitiva, el hundimiento de este reino del Sur de España. Ello supuso que Tejada la Vieja (más próxima a la actual Aznalcóllar), situada en la ruta del comercio de minerales, tuviera menos sentido y, por ello, el traslado progresivo de sus habitantes hacia la propiamente llamada Tejada, donde se dedicarían a la agricultura, como nos muestran sus monedas.

Allí encontraron la población los romanos cuando, a finales del siglo III antes de Cristo, iniciaron la conquista de nuestra península, siendo la Bética una de las primeras regiones romanizadas. El nombre de esta ciudad entonces era transcrito al latín como Tucci, Ituci o Iptuci. Emitía monedas, por lo que sabemos de su carácter guerrero, de la prosperidad de su agricultura y de su religiosidad. A finales del siglo I recibió el derecho de la ley flavia municipal. Figura como ciudad por la que pasaba la calzada hispano-romana nº 23, desde la desembocadura del Guadiana a Mérida, del Itinerario de Antonino (elaborado en el siglo III). Desde muchos siglos antes, se había configurado como el centro económico, político y social de la comarca que, diez siglos más tarde, llegó a denominarse Campo de Tejada.

El nombre de Tejada rompe con el turdetano -mantenido por los hispano-romanos tanto en la dominación romana como en la visigoda- de Tucci, Ituci o Iptuci. ¿A qué se pudo deber esta ruptura -este cambio-? ¿Porque les costara a los árabes la pronunciación de la palabra? No lo podemos saber. Pero el hecho es que prefirieron denominarla con un nuevo término (Talyâta - "Thaliatha" según Antonio Delgado y Hernández-) relacionado con el suyo de montículo ("tall"). También tiene este origen el topónimo de Tablada (Sevilla).

Durante la dominación musulmana, como probablemente en más de un milenio antes, lo que llamamos ahora Tejada la Vieja, estaría totalmente abandonado. Sería, como en la actualidad, un tell (también derivado de "tall" y del hebreo "tel"), un yacimiento arqueológico de restos arquitectónicos con forma de montículo.

Tanto Tejada (mal llamada, en mi opinión, "la Nueva") como Tejada la Vieja están o estaban situadas sobre sendos montículos. Cuando he hecho las fotografías que ilustran este artículo, no me ha sido posible recorrer, de Tejada la Vieja, la parte que mira hacia Escacena y Paterna del Campo para percibir mejor la forma del terreno. De Tejada (me refiero al antiguo recinto amurallado) sí que he podido observar todo su perímetro.

Antonio Delgado y Hernández en su obra Nuevo Método de Clasificación de las Medallas Autónomas de España, publicada entre los años 1871 y 1876, enumera dieciséis monedas del Tucci, Ituci o Iptuci identificado con Tejada y, teniendo en cuenta la lengua, las clasifica en fenicias (las tres primeras), latinas (desde la 5ª a la 14ª), bilingües (la 4ª), como de Ilipla (Niebla) y de Ituci a la 15ª, y como dudosa a la 16ª. La mayor parte fueron, pues, de los últimos siglos anteriores a Cristo o de los primeros posteriores. Los anversos y reversos de la moneda 5ª y de la moneda 6ª son los siguientes:

 

 
 
Las que clasifica con los números 1, 2 y 9 tienen estos reversos:
 
 

 

El carácter agrícola, más concretamente cerealista, de la población, como de la actual Escacena, queda bien manifiesto. María Dolores Gordón Peral en su libro Toponimia Sevillana. Ribera, Sierra, Aljarafe y en la parte relativa a Tejada (pp. 472 y ss), nos dice (p. 474) que "TUCCI, TUCI o ITUCCI... hoy persiste en el nombre Tujena, de una cortijada situada a tres kilómetros al SO del Cerro Tejada Vieja".

Llevo muchos años intentado aproximarme a la toponimia de Chucena. Si Tucci, Ituci o Iptuci hoy persistiera en el nombre Tujena, también pudiera persistir en el nombre de Chucena, que, aunque esté algo más distante de Tejada, tampoco lo está tanto y, sobre todo, pertenece a la misma comarca histórica. Me parece que de TUCCI pueden derivar tanto CHUCI- como TUJI-. El sufijo "ena" completaría los nombres actuales. Hacia Tujena, al ser velares tanto el grupo consonántico de "cci" como la "j" de "ji", la evolución es muy sencilla, pero tampoco es difícil la conversión en "chu" de la "tu" inicial, a través del grupo "cc" que le sigue: TUCCI > (metátesis) CTUCI > CHUCI: CHUCI + ENA. El grupo consonántico "ct" evoluciona a "ch", por ejemplo en pectum > pecho, en noctem > noche, en lactem > leche. Por otra parte, considerada la metátesis ITUCI > TIUCI, nos ponemos ante un grupo yod (iu) que hace que la "t" también pueda derivar a "ch".

En todo caso, me sujeto a lo que me dicen personas de mayor autoridad científica. María Dolores Gordón Peral y Stefan Ruhstaller en Análisis Etimológico de la Macrotoponimia Onubense dicen: "En el área que abarca la actual provincia de Huelva, hemos documentado hasta ocho de estos topónimos latinos: Aracena, Escacena, Lucena, Chucena, Tujena, Purchena, Rociana y Cortegana. Han sido R. Menéndez Pidal y José Mª Pabón quienes han atendido a algunos de estos nombres y a muchos otros de los numerosos ejemplos de esta peculiar formación toponomástica". De Chucena nos dicen que "R. Menéndez Pidal representa este topónimo en el mapa sobre la "Onomástica hispana con sufijo -en" que incluye en su Toponimia Prerrománica Hispana, junto con los también onubenses Aracena, Escacena y Lucena; pero no lo incluye en la lista de nombres que somete a interpretación. Sí lo trata José María Pabón, que cree que Chucena "podría con la palatalización equivaler a Susena [...] y derivarse de SUCIUS [...]. Pero la simplicidad de la forma permite otras varias etimologías...".

 

 
     
     
 

 

En otro artículo, De toponimia latina. El nombre de lugar Marchena, Stefan Ruhstaller, apoyándose en José María Pabón, considera que Chucena es "villa de Sucius". De Escacena del Campo los doctores Gordón y Ruhstaller nos dicen: "Este nombre de lugar mayor debe remitir también a una formación originaria con VILLA; se compone, pues, de una forma toponomástica de persona y un sufijo adjetivo de carácter posesivo. J. Mª Pabón no atiende en su artículo a esta forma toponímica; sí lo hace R. Menéndez Pidal, quien propone una base antroponímica SCATIUS. La forma primitiva del nombre Escacena sería, pues [VILLA] SCATIANA". De Paterna nos informan de que es un "nombre de lugar de llamativa recurrencia", por la cantidad de ellos que hay en España, y de que Paterna del Campo, así denominado por pertenecer a la comarca del Campo de Tejada, antes fue llamada Paterna Fabula.

De Tejada nos dicen que este nombre está documentado en época árabe como Talyâta y que "es claramente una continuación mozárabe de un lat. TEGULATA "lugar cubierto de tejas o tegulae". Contra esto me creo obligado a argumentar que Tejada nunca ha podido ser "Tegulata". Modestamente veo en ello el error metodológico de poner la historia al revés, de dar rango de causa a lo que es consecuencia. Nunca ha podido llamarse "Tegulata". En tiempos visigodos, prolongación cultural de los hispanorromanos, necesariamente las denominaciones habrían de seguir siendo las que encontraron los romanos en el siglo III a. C., aunque evolucionadas, y que todavía en tiempos de Claudio Ptolomeo (hacia 100 - hacia 170) conservaba su forma original o con la "p" de Iptuci. No parece posible una evolución tardorromana ni visigótica hacia "Tegulata" justamente en la época en que menos "tegulata" podría ser, ya que no pueden estar tejadas las casas derruidas. Insistimos en nuestra interpretación con su origen árabe en "tall" (colina, montículo).

De Tujena la misma autora, conjuntamente con Ruhstaller, nos da una etimología diferente a la expresada en su libro mencionado: "Al igual que Escacena, Chucena, Purchena, etc., Tujena fue nombre de un predio romano, cuyo propietario primitivo llevaría un nombre TUSIUS o TUSSIUS (o TUS[S]IDIUS)".

Adolf Schulten en su obra Tartessos, en la que argumenta que Tartessos fue una fundación tirsena, nos dice (p. 38) que "es muy curioso [...] que el nombre Tuscus no se encuentre en ninguna parte con tanta frecuencia como en España, donde aparece treinta veces, y tan sólo en el Sur [...], junto con los nombres Tuscillus, Tusculinus, Tuscillianus, derivados de Tuscus". Las distintas TUCCI parece que las contaría como con nombres derivados de Tuscus o Tusci, que vienen a ser las formas latinas, en singular y en plural, del nombre de los etruscos. No es absurda la idea de que algunos grupos etruscos se hubieran establecido en el Sur de España, antes o después de constituirse Tartessos como reino, como tampoco que los etruscos de la península italiana comerciaran con Tartessos o, más tarde, con los turdetanos y que dieran su nombre a algunas poblaciones, en alguna versión indoeuropea, como la céltica (no en la propia de los etruscos, que se llamaban a sí mismo rasena o rašna).

Julio González en su obra Repartimiento de Sevilla, refiriéndose a los nombres terminados en -ena, entre otros antropónimos de propietarios de las villae, menciona a Tuscus (I, 401ss) y lo refiere a Tocina y a Tujena. Con toda modestia añadiría a Chucena (Tuscena > Chucena). Resulta sorprendente que el nombre de Chucena sólo aparezca dos veces en el Repartimiento de Sevilla y que, al menos una de éstas, se refiera a una Chucena de la que no parece que haya ninguna constancia en ningún registro actual (una heredad en la vega del Bodegón de Pie de Pelo, junto a la desembocadura del río Huelva en el Guadalquivir). De esto, que también recientemente mi amigo Ramón Franco Sánchez ha descubierto, pensaba dar cuenta oportunamente (cosa que hago aquí). Esta Chucena ha sido estudiada por la doctora Isabel Montes Romero-Camacho en su obra El Paisaje Rural Sevillano en la Baja Edad Media (Diputación Provincial de Sevilla, 1989). A las implicaciones que tiene la existencia de esta Chucena en hechos históricos me referiré en otro momento.

Con la nuestra y actual (también más relevante en la historia) Chucena identifica Julio González a los topónimos Gençena ("Gençena, a que puso el rey nombre de Villa Hermanos, ques en término de Tejada..." (II, 39)), Jauçena ("Jauçena, que ha nombre Villahermanos" (II, 240)), Juçena, Jucena. Estos nombres suponen un nuevo reto para el estudio de su origen y de su evolución posterior.

 

 
     
     
 

 

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