CRISTO DEL CALVARIO. UNA POSIBLE OBRA DE LUIS SALVADOR CARMONA EN CUSCO

José Gabriel Rabasco Aguilar (08/02/2026)


 

 
 
Calvario de la Iglesia del Triunfo (Cusco)
Foto: Emilio Vegazo Cruz

 

El actual templo cusqueño del Triunfo tiene la advocación a la Virgen de la Asunción por la conquista obtenida por los españoles. Desde la inauguración de la Iglesia Catedral y las consecuencias del terremoto de 1650, "Arias de la Cerda, levantó en el sitio que se hace referencia, junto a los muros lindantes de la Catedral nueva, un Monumento conmemorativo y altar, dedicado a la Virgen de la Asunción". Para un mejor desarrollo de las actividades pastorales, "el Obispo Bernardo Serrada, puso la primera piedra, de la Iglesia del Sagrario, después de tres años de continuo trabajo se terminó la obra (24-Noviembre de 1732)".

Dentro de este templo se encuentra un retablo datado en el siglo XVIII, popularmente conocido como del Calvario por la iconografía que muestra en su hornacina central. Según Enríquez Huamani, este retablo, posiblemente, fue traído del templo destruido de los Agustinos, por las esculturas que muestra (Santa Rita de Casia y Santa Mónica) al igual que los lienzos (San Antonio de Padua). El historiador deduce en su estudio que dicho retablo no fue diseñado originalmente para la iglesia del Triunfo, argumentando que mantiene elementos superpuestos, al igual que alguna pintura (Arcángel Gabriel) añadida posteriormente.

Huamani logró encontrar un esclarecedor dato, fechado el 18-ll-1713: "Don Pedro Gutiérrez, maestro ensamblador y vecino del Cuzco, se compromete con el padre Fray Diego de Lerma, de San Agustín, Mayordomo de la cofradía de Santa Ritta de Cacia, fundada en la Iglesia de dicho convento de San Agustín, para hacer una retablo para el altar de la mencionada Santa Ritta, semejante al de San Antonio de Padua, con distinción de que las columnas del primer cuerpo han de ser salomónicas y en el segundo cuerpo se pone el mismo retablo; entregándole el padre Lerma, otro primer cuerpo del retablo que servía a la virgen de la Concepción, en parte del pago, enterandole el precio de 500 pesos". Estos datos nos ofrecen una pista clave para fechar la ejecución del retablo.

 

 
 
Cristo del Desamparo (Escurial-Cáceres)
Foto: Vicente Méndez Hernán

 

Una vez contextualizada la factura del retablo, debemos centrarnos en el grupo que preside el conjunto. Se trata de un conjunto escultórico realizado en madera tallada y policromada, compuesto por las imágenes de Cristo crucificado, la Virgen María, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, siendo las tres primeras de factura más lograda que la santa, que aparece arrodillada a los pies de la cruz.

Focalizaremos el análisis en el crucificado. Huamani lo describe como un Cristo crucificado de tres clavos, de rostro sangrante y barbado. Tiene ojos de vidrio y aparece revestido con sudario. Lleva también corona de espinas y un letrero adosado a la cruz. Las medidas serían 175 cm de margo por 260 cm de ancho, contando con la cruz. Por último, lo fecha como anónimo, datándolo en el siglo XVII; sin embargo, fecha a la Dolorosa y al San Juan en el siglo posterior.

Sin duda, el crucificado cusqueño guarda directamente relación con otros crucificados españoles de Luis Salvador Carmona (Nava del Rey, Valladolid, 1708 - Madrid, 1767); concretamente, el Cristo del Desamparo que talló para Escurial (Cáceres) y el de la Cofradía de Gracia de Madrid, ambos estudiados y atribuidos al quehacer del vallisoletano por Méndez Hernán, datándolos en 1732, año en el que finaliza la construcción de la Iglesia de la Asunción en Cusco.

En opinión de Méndez Hernán, el Cristo de Escurial nos suministra el modelo vivo que Salvador Carmona utilizó para la iconografía del crucificado durante la fase inicial de su trayectoria, menos conocido que el tipo expirado que acostumbró a trabajar desde la década de 1740 por influencia de las corrientes académicas. Dicho historiador lo compara con otro que existió en Madrid y que, según el autor, "sabemos por el Compendio que hizo para la iglesia de Gracia en Madrid, lo que contribuye a verificar su atribución al catálogo de Carmona".

Respecto al Cristo del Calvario de Cusco y su relación con la producción de Salvador Carmona, podemos atribuir certeramente esta imagen gracias a la repetición de patrones formales y compositivos en su ejecución. Por ejemplo, la postura del cuerpo es idéntica a la de los crucificados antes mencionados.

 

 
 
Cristo de la Cofradía de Gracia (Madrid)

 

Al hilo de lo anterior, Méndez Hernán señala en el Cristo del Escurial un "desplazamiento de la cadera hacia el lado izquierdo que rompe la vertical la fórmula empleada para colocar las piernas, con la izquierda situada bajo la derecha y el pie de aquella formando una suave curva que se acentúa a medida que avance su producción, fruto de ir sujetos ambos pies con un solo clavo". En el Cristo de Cusco, el cuerpo se inclina exactamente igual, logrando un arqueamiento desde el costado izquierdo, y que, aunado a la alargada anatomía propia de las figuras cristíferas del escultor, logra dibujar una elegante y discreta línea serpentinata.

Otro factor indudable para atribuir esta talla a Luis Salvador Carmona es la ejecución del paño de pureza. Claramente sigue los patrones del perizoma del crucificado de Escurial, cuyos extremos, según Méndez Hernán, "van sueltos y separados, dejando completo el desnudo de Cristo en el costado izquierdo, donde la tela se anuda para caer flotante en una masa muy plástica". Hernán recalca que, en el crucificado de Escurial, "el paño está trabajado a base de finos y facetados pliegues en arista, con zonas y dobleces donde la madera ha sido tan adelgazada que el claroscuro resultante es de una plasticidad exquisita", repitiéndose religiosamente en el crucificado de Cusco.

A modo de conclusión, es indudable la similitud que guarda el crucificado de Cusco con los dos crucificados expirantes que nutren la temprana producción de Luis Salvador Carmona. La fecha de ejecución del retablo que preside y el intercambio que aún se mantenía vivo entre las Américas y los talleres españoles podrían situar esta imagen como una exportación de aquel Madrid academicista.

 


 

BIBLIOGRAFÍA

MÉNDEZ HERNÁN, Vicente. "Dos atribuciones de obras tempranas al escultor Luis Salvador Carmona: la Dolorosa y el Cristo del Desamparo de Escurial (1730-1732) (Cáceres)", en Boletín de Arte-UMA, nº 41, Ediciones del Departamento de Historia del Arte, Universidad de Málaga (UMA), 2020.

ENRÍQUEZ HUAMANI, Mijaíl. Descripción iconográfica del retablo del Calvario-El Triunfo, Seminario San Antonio Abad del Cusco, 2013.

SALDÍVAR ANTÚNEZ DE MAYOLO, Liliana. Magia y encanto. La Catedral del Cusco con los Templos de la Sagrada Familia y Triunfo, Arzobispado del Cusco, 1983.

BENAVENTE VELARDE, Teófilo, Historia del Arte Cusqueño. Imaginería o Escultura Religiosa Cusqueña de los siglos XVI, XVII Y XVIII, Cusco, Familia Benavente, 2006.

 

 
 
Retablo del Calvario (Cusco)

 

Escrito relacionado en este

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com