EL ECCE HOMO DEL GRECO

José Antonio Algarrada Largo (14/01/2022)


 

 
 
Ecce Homo (El Greco). Colección particular. Vista frontal.

 

Fue por casualidad que me encontré frente al Ecce Homo que ha sido el origen del contenido del presente documento. Un Ecce Homo magnífico realizado en madera tallada y policromada y firmado en su parte posterior con los monogramas de las iniciales de Doménikos Theotokòpoulos, que hasta el momento de su identificación como tales habían pasado por marcas de ensamblaje o una numeración extraña.

Fue entonces que se inició un trabajo fabuloso que me ha empeñado casi diez años y que ha girado en torno a la firma y las firmas del Greco, y también en torno a la que quizá ha sido y sigue siendo su faceta menos conocida, la de escultor. Pues si bien la guía del trabajo siempre ha sido el Ecce Homo y la firma presente en el mismo, no es menos cierto que no se puede nunca, y menos en este caso, conocer y entender bien la parte sin el todo.

Sin duda, la falta de conservación de un "corpus" de escultura amplio, así como la escasa y fragmentaria documentación que sobre este asunto se ha podido localizar hasta día de hoy, ha favorecido cierto olvido y escepticismo sobre esta faceta del cretense, que está aún por ser estudiada en más profundidad y detalle.

Sea como sea, es evidente que el Greco se desempeñó como escultor, y si alguna explicación hemos de encontrarle al exiguo cuerpo de obras escultóricas que del cretense conservamos, amén del azar, puede que la encontremos en el propio artista, pues el Greco, según se puede desprender de sus propias palabras, tal y como señalan Marías y Bustamante, habiéndose desempeñado en ambas artes, prefirió la pintura sobre la escultura.

El Ecce Homo es una escultura de excelente calidad. Es muy esbelta, de claro corte renacentista. El carácter de la fi gura es coherente con lo que Manuel Arias Martínez denomina "principios de contención expresiva y de sobriedad idealizada procedentes de una lectura reflexiva y funcional del renacimiento tardío".

Es una escultura pequeña, de sólo 35,5 cm de altura. Con una base irregular de 12 cm en su lado más ancho y 10 cm en su lado más estrecho. Dos cortes en dicha base nos podrían estar indicando la posición que debió respetar la figura en su emplazamiento original, probablemente una hornacina de algún retablo. Se ha realizado de una sola pieza en XVI y XVIII. El tronco ha sido ahuecado por su parte trasera para evitar que afloren por la parte frontal grietas fruto del movimiento de la madera. Los dedos del pie izquierdo no se conservan.

En el momento de su identificación, presentaba un aspecto sucio, con la policromía muy retocada y mal conservada, evidencias de varias torpes intervenciones y lagunas en las que se veía la madera. No obstante se podían apreciar restos de la policromía original bajo varias capas superpuestas de repintes, lo cual sugería que la pieza podía ser más rica en calidad de lo que su estado nos permitía apreciar. Del mismo modo, presentaba una serie de elementos no originales, como numerosas marcas de sangrado presentes en la encarnadura de la talla, que se correspondían con una repolicromía antigua. La talla también conservaba, aunque maltratado, el dorado original presente tanto en el paño de purezas como en la cara interior de la clámide.

La intervención de restauración a la que fue sometida por la restauradora Sonia Bozzini, ha permitido recuperar las calidades originales, retirándose todos aquellos elementos que no sólo ofrecían una lectura un tanto distorsionada de la escultura en cuanto a su decoración, sino que también ocultaban detalles de su modelado muy sutiles, de enorme calidad y belleza.

 

 
 
Ecce Homo (El Greco). Colección particular. Vista trasera.

 

El elemento que permitió orientar la atribución al Greco fue la pequeña firma que encontramos en la parte posterior de la figura. Se trata de una firma incisa, esgrafiada sobre la superficie lígnea, y se limita a dos elementos, una delta y una theta. El tamaño de los caracteres que componen la firma es muy pequeño, de apenas 2 cm en el máximo desarrollo de ambos. Se trata de algo bastante poco usual en el ámbito de la talla española del siglo XVI, lo que hace de la firma un elemento interesante por sí mismo.

El estudio de la firma se ajustó a una sistemática elemental. El primer punto fue ver si era original de la talla, para lo cual, la precisión técnica de restauración sobre la originalidad de la firma ha cobrado especial interés. A este respecto, el informe elaborado por Bozzini, indicó que la firma ha sido ejecutada contemporáneamente a la realización del decorado original, que los trazos inciden en el aparejo con profundidad homogénea y regularidad de línea, y que las grietas que se forman en el aparejo por el movimiento de la madera se forman sobre el trazado. En caso contrario, el trazado habría desgranado las grietas, que se ven netas y bien definidas.

En resumidas cuentas, las características de la firma, en lo que respecta a la relación de su trazado con el comportamiento material del soporte, nos permiten identificarla como un elemento original de la talla.

El estudio detallado de la firma nos sugiere que la incisión se ha hecho de un modo espontáneo y directo, sin preparación previa en forma de trazado dibujado que oriente el surco. Teniendo en cuenta el ductus de la firma, las características del soporte y el útil posiblemente empleado (probablemente un punzón), así como las características del surco, el modo en que ha sido trazado y la continuidad del mismo en su desarrollo, podemos afirmar que la caracterización de la firma implican una identificación fuerte con la identidad gráfica del autor de la misma, lo que, por otra parte debe ser tomado como un indicio de ausencia de ánimo imitativo en la realización de la firma. Dicho de otro modo, no observamos nada que nos indique la posibilidad de estar ante una firma impostada, todo lo contrario.

Tras analizar y valorar las concordancias existentes entre los elementos presentes en la firma cuestionada y los observados en las firmas indubitadas de Dominico Greco, podemos afirmar que la firma puede haber sido realizada por el cretense. El cotejo caligráfico no arroja elementos incoherentes con la posibilidad de tomar en consideración la firma como original del Greco. Podemos defender por tanto que la firma sea tomada en consideración como una firma original del candiota.

Entre las obras del Greco aceptadas sin discusión hoy día no se encuentra ningún Ecce Homo. Sin embargo ello no puede ser motivo para dudar sobre la posibilidad de que el griego tratase este asunto, más bien al contrario. De hecho, tenemos argumentos suficientes como para afirmar que el Ecce Homo fue una representación familiar para el candiota y los indicios apuntan sólidamente en la dirección de que, de hecho, fue un asunto tratado por el Greco en más de una ocasión. Por un lado, hay que subrayar que la temática no fue en absoluto ajena al mundo del Greco, pues el Ecce Homo se había convertido en motivo central de la espiritualidad del gótico tardío y renacentista, y como tal fue profusamente tratado por los artistas del momento, tanto pintores como escultores, siguiendo modelos de representación que se difundirían principalmente a través de grabados.

Por otro lado, la documentación de archivo arroja noticias sobre un par de obras del Greco, tristemente desaparecidas o aún no identificadas, que siguen esta representación. De un lado, Aranda Pérez sacó a la luz la noticia de la existencia un Ecce Homo presumiblemente original del candiota. Este Ecce Homo, según reza su artículo, perteneció a Daniel Calígares, tendero en la Chapinería de Toledo. Al morir Calígares, pobre de solemnidad, la obra se quedó en el convento del Carmen Calzado de Toledo, donde fue enterrado Calígares, como pago para poder sufragar su entierro. Curiosamente los padres de Calígares eran de Udine (República de Venecia), dato que no queremos dejar pasar por alto. De otro lado, tenemos a Rodríguez González, quien cita la existencia a mediados del siglo XVII de un lienzo de un Ecce Homo, pintado por El Greco, en Gran Canaria. Esta obra, en paradero desconocido, perteneció al oidor de la Audiencia de Canarias, Álvaro Gil de la Sierpe, y se encontraba en la casa que éste tenía en Las Palmas de Gran Canaria cuando le llegó la muerte en 1662.

 

 

Para finalizar, no queremos olvidarnos del Tríptico de Ferrara (imagen superior) o Tríptico con escenas de la Pasión de Cristo (Ferrara, Pinacoteca Nazionale, en préstamo de la Cassa di Risparmo de Ferrara), pues si bien se trata de una obra que aún suscita cierto grado de disputa entre los especialistas, contiene un Ecce Homo interesantísimo desde la perspectiva que nos ocupa, lo cual nos obliga a traerlo a estas líneas sin otro ánimo que el de contribuir a sumar elementos de juicio a nuestro trabajo. Dicho Ecce Homo presenta características muy próximas a las observadas en el que analizamos en este trabajo.

Comparándola con las esculturas documentadas del Greco (La Imposición de la Casulla a San Ildefonso, Pandora y Epimeteo, y Cristo Resucitado, ésta última la mejor conservada y la única que conserva su policromía original), hemos identificado la existencia de elementos convergentes significativos: similar tratamiento de la anatomía, de los pliegues y caída de las telas, y de los cabellos, así como similitudes en el canon utilizado y en el tamaño de las figuras, estando en todos los casos ante figuras de tamaño reducido, siendo el conjunto más importante, en cuanto a su tamaño, el formado por La Imposición, de sólo 120 cm en su dimensión máxima.

Saliéndonos del ámbito de la escultura, establecer comparaciones entre nuestro Ecce Homo y la obra pictórica del cretense supone un ejercicio que excede ampliamente nuestras competencias. Buscando un Ecce Homo que nos pudiera servir de referencia, sólo hemos encontrado el mencionado del Tríptico de Ferrara, cuyos elementos en común con nuestro Ecce Homo, como explicábamos antes y sin pretensiones de entrar en la polémica que pueda suscitar la atribución de esta obra, creemos de suficiente relevancia e interés como para que hayan de ser traídos a estas líneas.

Así las cosas, entre las similitudes encontradas entre el Ecce Homo objeto de este trabajo y el que se nos presenta en la obra de Ferrara destaca la similar composición de la figura, con la pierna izquierda adelantada, mano derecha sobre la mano izquierda y la cabeza del Cristo levemente inclinada hacia su izquierda. Igualmente hemos de llamar la atención sobre idéntico tipo de clámide, dorada en su parte interior y sujeta mediante un broche, dos particularidades muy significativas.

Si bien el grado de disputa que aún levanta el Tríptico de Ferrara entre los especialistas no hace de esta obra el mejor referente posible a los efectos que se tratan de abordar en este apartado, las analogías son suficientes como para dejarlas pasar desapercibidas.

Con todo, la pintura que más poderosamente ha llamado nuestra atención por su estrecha relación con nuestro Ecce Homo es el San Juan Bautista perteneciente al retablo mayor de la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo de Toledo (imagen inferior), ejecutado entre los años 1577 y 1579. A nivel compositivo y de estudio de la figura, la identidad entre ambas obras es enorme, casi podríamos imaginar que ambas han compartido estudios y bocetos preparativos.

De nuevo nos encontramos, aunque de una manera poderosamente evidente, con una idéntica disposición de la figura, apoyando el peso sobre la pierna derecha a la vez que la izquierda se adelanta flexionándose levemente, mano y antebrazo derecho cruzados sobre la mano izquierda, que se mantiene pegada al tronco, y cabeza levemente inclinada hacia su izquierda, todo ello acompañado de una sutil inclinación del tronco, que parece querer avanzarse hacia delante. Incluso el gesto del rostro de ambas figuras guardan cercana similitud. 

 


 

FUENTES

ALGARRADA LARGO, José Antonio. "¿Un Ecce Homo del Greco? Aproximación al estudio de una talla en madera policromada firmada con las iniciales de Domènikos Theotokòpoulos", en El Greco in terre D'Umbria. Per una nuova geografia dei soggiorni di Domínicos Theotokópoulos tra Creta e l'Italia, Ucopress, 2020.

https://www.lahornacina.com/curiosidadesgreco.htm

 

 

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