VICENTE RODRÍGUEZ-CASO GIMÉNEZ DE ARAGÓN

Solamente por la afortunada representación de María en su Quinta Angustia que realizó, basándose en la Dolorosa primitiva, para la corporación del Jueves Santo de la capital hispalense, merecería este escultor figurar entre lo más señero de la imaginería sevillana del siglo pasado.
Nacido en Sevilla, en el año 1902, fue discípulo de Joaquín Bilbao Martínez y compañero de artistas como Enrique Pérez Comendador o Agustín Sánchez-Cid. Pese a todo, la Guerra Civil le impidió finalizar sus estudios de Bellas Artes y acabó licenciándose como profesional del ejército español.
En su faceta escultórica se observa una técnica sobria, de gran solemnidad y pureza de líneas, con evidentes influencias de las fórmulas clásicas impuestas por el maestro Juan Martínez Montañés. Trabajó mucho la escayola y el bronce, y no fueron pocos sus trabajos de restauración de tallas religiosas.
Merecen destacarse de su producción la Virgen de la Esperanza, para Tarifa (Cádiz), y la imagen de Santa Teresa que se conserva en el municipio sevillano de Marchena (en la fotografía).
Tras quedar ocultas en la cripta del templo ante el peligro de atentados durante los disturbios del año 1936, las imágenes roldanescas del misterio sevillano de la Quinta Angustia quedaron en tal mal estado que nuestro escultor tuvo que labrar una nueva Dolorosa, a la que nos hemos referido anteriormente, y reponer más de 200 piezas perdidas o gravemente deterioradas entre el resto de las figuras.
Otras restauraciones fueron las practicadas al Niño Jesús que Jerónimo Hernández realizó para la referida cofradía, de la que era hermano, y a la Virgen del Rosario que recibe culto en la Parroquia de la Magdalena.