III CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE FRANCISCO SALZILLO (XIX)
SAN JOSÉ (URRACAL)

Con información de Vicente Moreno y José Cuesta Mañas


 

La imagen, muy poco conocida fuera de su entorno, se conserva en la Iglesia Parroquial de Santa María del municipio almeriense de Urracal. Representa al santo con el Niño recostado sobre el brazo izquierdo, al cual mira extasiado, mientras sujeta con la mano derecha la vara florecida, atributo típicamente josefino. Un sencillo aro dorado le sirve de exorno.

De tamaño inferior del natural y catalogada como obra salzillesca, la efigie muestra notables semejanzas con otras versiones del imaginero murciano sobre el mismo tema, caso de la conservada en el Real Monasterio de Santa Clara de Murcia o la que forma parte del grupo de la Sagrada Familia de la Parroquia de Santiago de Orihuela (Alicante).

Como apunta Vicente Moreno, en el San José de Murcia se aprecia un tratamiento de las formas caracterizado por una depurada ejemplaridad, fruto del trabajo minucioso del artista que transmite con la gubia la afectividad del tema, destacando la perfección en las calidades de las telas al crear una auténtica impresión de tejido brocado mediante el empleo de ligeras incisiones de gubia. El San José del grupo de Orihuela, de idéntica morfología, tendría como antecendente el de Santa Clara, perteneciente al periodo juvenil del escultor.

Sin embargo, la pieza con la que observamos un mayor paralelismo, tanto fisonómico como en la disposición de los ropajes, es el San José de la parroquial de Lorquí (Murcia), analizado en nuestra anterior entrega por el historiador José Cuesta Mañas, quien a su vez lo relaciona con el mencionado simulacro de Santa Clara y con el San Juan Evangelista de la cofradía murciana de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La diferencia más importante radicaría en la postura del Niño en la efigie de Lorquí, que pese a intentar acariciar la barba de su padre adoptivo, mira fijamente al espectador.

Pese a todo, la mayor dureza en el modelado del semblante y los paños, la suavización de los detalles anatómicos y expresivos, y la similitud con otras creaciones del pupilo, nos llevan a conducir la talla de Urracal con la producción de Roque López, sin lugar a dudas el discípulo más aventajado de Francisco Salzillo y fiel continuador de los grafismos personales del maestro.

No hay que olvidar tampoco que Roque López realizó numerosas imágenes con destino a la provincia de Almería, para la que también trabajó el propio Salzillo, aunque la mayoría de ellas se perdieron en la Guerra Civil. Precisamente, es con el desaparecido Nazareno de Sorbas (Almería), con el que encontramos una mayor relación dentro de los encargos almerienses, especialmente en el modelado de las ausentes facciones del rostro. 

 

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