RODIN. OBRA PROFANA (I)
EL PENSADOR

Jesús Abades y Sergio Cabaco


 

Segundo y último de los especiales que dedicamos este año a Rodin por el centenario de su fallecimiento. Este que nos ocupa analizará sus creaciones civiles o profanas, y lo abrimos el día que se inaugura en Barcelona una exposición (ver enlace inferior) centrada en su obra principal, de la que derivan otras muchas posteriores.

 

 
 
El Pensador (Musée Rodin)

 

Auguste Rodin es uno de los escultores más importantes de la historia del arte de todos los tiempos y La puerta del Infierno la obra central de su carrera, durante la que trabajó más de veinte años. De entre los más de 250 grupos y figuras que Rodin creó para la monumental puerta surgieron algunas de sus esculturas más conocidas, empezando por El pensador, El beso, Ugolino, Danaide y Las tres sombras.

Las primeras obras importantes diseñadas para La puerta del Infierno, caso de El pensador, son probablemente del año 1881. El pensador, ubicado desde el inicio en el dintel central coronando la obra, probablemente deriva de la figura del legendario rey Minos, pero su significado evolucionó y acabó siendo considerado una imagen del propio Dante meditando sobre su obra en el mismísimo Infierno.

Este autorretrato alegórico del poeta, inclinado inclinado hacia delante para observar los círculos del Infierno, meditando sobre su obra, tuvo un tamaño original de 70 cm. Para su pose, esta figura le debe mucho al Ugolino de Jean-Baptiste Carpeaux (1862, Musée d'Orsay de París) y al retrato sentado de Lorenzo de Médici esculpido por Miguel Ángel (1526-1531, Capilla de los Médici en la Iglesia de San Lorenzo de Florencia).

En febrero de 1885 el periodista, crítico de arte y novelista francés Octave Mirbeau publica la primera descripción global de La puerta del Infierno. En ella, el crítico solo hace referencia a Dante como fuente de inspiración. Es este texto el que nos indica que el tímpano representa la llegada de los condenados a los Infiernos, por detrás de un "Dante sentado" que no es otro que El pensador.

A la vez que mantiene su ubicación en dicho conjunto monumental, El pensador fue mostrado por separado, a partir de 1888, convirtiéndose de este modo en pieza autónoma. Agrandado en 1903, se convirtió en la obra más emblemática del escultor, terminando su metamorfosis como representación universal de un hombre que concentra todo su cuerpo en el acto de pensar. Ha sido replicada muchas veces en diversos materiales.

 

FUENTES

Con información del Musée Rodin de París.

BUTLER, Ruth. Rodin. The Shape of Genius, Universidad de Yale, 1993, pp. 141-149.

 

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