MICHELANGELO NACCHERINO ENTRE ESPAÑA E ITALIA (VI)
OBRAS EN EXTERIORES

27/02/2022


 

 
 

 

La Virgen con el Niño situada en la fachada de la iglesia-panteón de Jesús Nazareno levantada por la familia Selgas en su quinta de El Pito (Cudillero, Asturias) -propiedad desde 1992 de la Fundación Selgas-Fagalde- es una monumental obra en mármol de Michelangelo Naccherino (hacia 1613).

La Señora, envuelta en ropajes suavemente ondulados, sosteniendo al Niño Jesús en brazos, produce una impresión de movimiento y naturalidad que responde al acento manierista de fría corrección y cuidada belleza que caracteriza toda la producción de Naccherino.

Estaba imagen fue rescatada por Fortunato de Selgas de ser demolida junto al antiguo convento madrileño de los trinitarios descalzos, donde formaba pareja con el también espléndido "Cristo Atado a la Columna" de Naccherino, hoy en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, que analizamos en la primera entrega.

 

 
 
Foto: Sailko

 

Este Cristo resucitado, ejemplar perfecto del giro purista y contrarreformado que había tomado el manierista de origen florentino, se identifica con uno de los encargos que Michelangelo Naccherino recibió del gran duque Cosimo II de Medici, según una misiva fechada el 12 de noviembre de 1617.

Este Cristo había sido asignado al tesoro de la Catedral de Nápoles, pero en 1624, dos años después de la muerte del escultor -que desde el año 1617 ó 1618 estaba afectado por una parálisis-, su viuda Delia Vitale lo vendió a los monjes de la cartuja napolitana de San Martín, en uno de cuyos claustros se conserva.

Jesús se halla representado ascendiendo del sepulcro, tomando la mortaja -uno de cuyos extremos agarra con la mano derecha- el papel de paño de pureza movido por el viento. El brazo derecho alzado, con el que también bendice al espectador, indica el camino celestial que tomará para reunirse con Dios Padre.

 

 

Hacia 1600-1601 el escultor realizó para la fachada de la capilla del Sacro Monte di Pietà (Nápoles) un grupo escultórico en mármol blanco de la Piedad, alusivo al título de una institución fundada en 1539 por iniciativa de los frailes franciscanos para combatir la usura que se extendió en la ciudad entre los siglos XIII y XIV.

Con gran sentido escenográfico, la fachada de la capilla, configurada como un templo griego, declara los fines de la institución mediante una serie de inscripciones y esculturas: las dos estatuas en las hornacinas laterales realizadas por Pietro Bernini, que simbolizan la "Seguridad" y la "Caridad" (1600), la Piedad de Michelangelo Naccherino en el tímpano y los dos ángeles que la flanquean, labrados por Tommaso Montani.

Como es normal en Naccherino, su firma se halla inscrita en la base de una Piedad concebida como un Ara Pacis desproporcionado al estilo de los simulacros medievales, en los que el cuerpo de María es mayor que el del Hijo. La Virgen mira muy apenada el sereno rostro de Jesús, cuya figura es muy similar al Cristo madrileño.

 

FUENTES

BERMEJO LORENZO, Carmen. Arte y arquitectura funeraria: los cementerios de Asturias, Cantabria y Vizcaya (1787-1936), Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 1998, p. 241.

KUHLEMANN, Michael. Michelangelo Naccherino: Skulptur zwischen Florenz und Neapel um 1600, Berlín, Waxmann, 1999, p. 206.

ANTUÑA M.F. "La Virgen de Naccherino no debería estar en la fachada", en El Comercio, 27 de abril de 2021.

CAMÓN AZNAR, José. Guía abreviada del Museo Lázaro Galdiano, Madrid, Fundación Lázaro Galdiano, 1951, p. 41.

 

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