MES DE JUNIO 2008 - FRANCISCO BUIZA
CRISTO DE LAS AGUAS - CÁDIZ

Sergio Cabaco y Jesús Abades


 

 
 

 

La temprana muerte de Francisco Buiza en 1983, con tan sólo 60 años de edad, nos dejó huérfanos de un artista irrepetible que, junto a su gran maestro Sebastián Santos, situó a la imaginería andaluza del siglo XX en su adecuada categoría de arte con mayúsculas. Varias obras quedaron sin terminar en su taller, como la talla de un San Juan Evangelista para Chiclana de la Frontera (Cádiz) o el venerado Cristo de la Humildad de la Cofradía del Ecce Homo de Málaga. Todas ellas fueron concluidas por sus discípulos, entre los que se encuentran Francisco Berlanga de Ávila, Juan Manuel Miñarro, Juan Ventura, Matilde García y Manuel Lobato.

Un año antes de morir, Buiza llevó a cabo una de sus mejores creaciones y la que fue para muchos su más meritoria imagen de Jesús muerto en la cruz: el Cristo de las Aguas de Cádiz (1982), ciudad en la que dejó excelentes muestras de su arte, caso del Cristo del Sagrado Descendimiento (1977) o el conjunto de la Virgen de las Lágrimas, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena para la Cofradía de la Piedad (1959). El Crucificado, que recrea los instantes posteriores al traspaso del costado por la lanza de Longinos, fue tallado en madera de pino de Flandes con una altura de 180 cm, cobrando el escultor por su trabajo la cantidad de 600.000 pesetas.

Tomando nuevamente como punto de referencia el mesino Crucificado del Amor, Buiza concibe un Varón de estudiado dramatismo, portentoso modelado, majestuosa composición y gran brillantez en su policromía, no tan personal quizás como el mencionado Cristo del Descendimiento, pero de intachable factura. Para la misma cofradía, Buiza realizó una réplica fiel de la Dolorosa primitiva, la Virgen de la Luz, obra dieciochesca de procedencia italiana. En el paso de misterio, procesiona una imagen de San Juan Evangelista, otra pieza del maestro que quedó inacabada debido a su fallecimiento y tuvo que ser terminada por Francisco Berlanga.

No queremos concluir este especial, modesto tributo a la memoria de Buiza en el XXV aniversario de su muerte, sin dejar constancia de unas reveladoras declaraciones del escultor sobre sí mismo, hechas en la madurez de su oficio: “Yo siempre he dicho que cada uno hace lo que puede, no lo que quiere. Pero a pesar de todo empecé a darme cuenta que mis cosas tenían algo; no es que fueran excelentes, pero yo no me estancaba, yo veía que evolucionaba, que veía algo. Con el tiempo he llegado a madurar, a depurarme. Hoy hago las cosas con otro sentido, con más dignidad. Yo he hecho todo a fuerza de trabajar, de equivocarme para sacar la verdad de las cosas” .

 

FUENTES: NAVARRO SORIANO, Isidora y Santiago RODRÍGUEZ LÓPEZ: Escultores
e imagineros del Patrimonio Escultórico de la Semana Santa de Jumilla (1ª Parte), en
Semana Santa Jumilla 2007
, Jumilla, Junta Central de Hermandades de Semana Santa de Jumilla,
2007, pp. 40-49; Francisco Buiza. XXV Aniversario, en Cáliz de Paz, nº 4, Málaga, 2008.

 

Fotografía de José Guerrero

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