JESÚS CAUTIVO - MISCELÁNEA

Juan Antonio Sánchez López, José Ángel Palacios Fernández, Juan Martínez Alcalde y Sergio Cabaco


 

 

 

Inmediatamente después de consumarse la traición con el Beso de Judas y de caer en poder de sus enemigos, se sitúa la patética representación de Cristo maniatado después de la huida y abandono de los discípulos. En la provincia de Málaga, tan solo la talla de Jesús Preso de la cofradía archidonesa del Huerto refleja este trasunto evangélico con cierta fidelidad y rigor historicista. Por su parte, las versiones de Antequera (seriada) y Melilla (ya analizada en nuestra décima entrega) asumen la caracterización del Cristo "rescatado" por los Trinitarios, en 1682, después de la invasión de Mámora por Muley Ismail. A imitación de dicha imagen, que gozaría con posterioridad del proteccionismo de la Casa Ducal de Medinaceli, los exponentes mencionados lucen sobre el pecho el escapulario trinitario y visten túnica morada alusiva al epíteto de "nazareno". Sin embargo, el inequívoco patrón que ha regido la iconografía del tema en la provincia de Málaga, viene de la mano de la escultura realizada en 1938 por José Martín Simón para la Cofradía de Jesús Cautivo de la capital (estudiada en la octava entrega). Un arrebato de puritanismo por parte del autoritario obispo, Balbino Santos Olivera, obligó a los hermanos de la corporación a transformar apresuradamente la efigie de un Ecce Homo, cuya perfección corporal suscitó, al parecer, el escándalo del prelado y del académico comisionado para evaluarla Luis Cambronero. La improvisada indumentaria de la talla con túnica blanca se convertiría en aliada de la coyuntura histórica, fijándose un prototipo que, pese a su multitudinaria aceptación popular, revela una hibridación estilística total al conjugar la veste alba correspondiente al Desprecio de Herodes, con la corona de espinas de un Ecce Homo y las manos atadas y el escapulario trinitario propio del Cristo Cautivo y Rescatado. Su influjo se ha detectado en la imagen procesionada en Vélez-Málaga (F1), obra del escultor e imaginero valenciano, afincado en Córdoba, Amadeo Ruiz Olmos, quien lo talló en el año 1971. Igual sucede en el barrio de Los Boliches, en Fuengirola (F2), pieza de majestuoso y arrogante porte y soberbia cabeza, labrada en el año 1987 por el sevillano Juan Manuel Miñarro López. En ella, se ha prescindido del atributo de la corona de espinas, si bien ello no ha sido óbice para que constituya uno de esos extraños ejemplos en los que una recreación supera, con creces, en calidad artística al modelo preestablecido.

 

 

La imagen de Nuestro Padre Jesús del Rescate de Linares (F3) fue tallada por el escultor e imaginero pacense Gabino Amaya Guerrero en el año 1948, sustituyendo una antigua efigie dieciochesca de escuela granadina que se encontraba muy deteriorada debido a los sucesos de la Guerra Civil. Tiene una estatura aproximada de 180 cm, siendo talla para vestir. Es un Cristo sobrio y puro en su modelado, alejado de efectismos caprichosos. Su dibujo es firme y decidido en la fisonomía del rostro, y de volúmenes contundentes en el labrado del cabello. Las manos, atadas sobre el pecho, se presentan muy originales. Majestuoso y equilibrado en su composición, gracias a cierto hieratismo, denota guiños de discurso barroco en el leve giro que presenta la cabeza, confiriéndole todo ello una expresividad cautivadora. Junto con otras obras de artistas coetáneos como Mariano Benlliure, se sitúa como nexo entre la tradición clásica y las corrientes innovadoras del realismo de la primera mitad del XX en nuestro país.

 

 

 

Realizada en el año 1941 por el prestigioso escultor e imaginero murciano Juan González Moreno, la expresiva talla a tamaño natural de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli de Cartagena (F4) es la de un Cristo cautivo que espera, coronado de espinas, el inicio de la Calle de la Amargura. Reemplaza a una obra anterior, destruida en el año 1936, y posee entre otros enseres una corona, quizás también del propio González Moreno, confeccionada a base de una soga encolada y dorada con astillas de madera simulando las espinas. Rígido y frontal, como corresponde a su iconografía, posee larga melena postiza y brazos doblados y cruzados por delante, a la altura de la cintura. Hace poco fue restaurado para reintegrar la policromía del pie derecho, muy desgastada por el roce de sus devotos. Al igual que el icono cartagenero, procesionado por la popular Cofradía Marraja, en la vecina provincia de Albacete, concretamente en la localidad de Hellín (F5), se venera una imagen labrada a semejanza de la conservada por los capuchinos en Madrid. En este caso, su autor es el artista madrileño Faustino Sanz Herranz. Pertenece a la primera etapa del autor, de formación autodidacta, que comenzó a trabajar a muy temprana edad para populares comercios de arte religioso de Madrid, como Arte Español, La Fortuna, Santarrufina, Flandes, etcétera. Obras que él no podía firmar, pero en todas ellas dejaba su buen oficio. Precisamente, el Jesús de Medinaceli hellinero fue adquirido en uno de dichos establecimientos por José Alemán Muñoz, y hasta que la corporación que le da culto no se puso a investigar sobre el particular, no se pudo certificar la autoría de Sanz Herranz.

 

 

Por último, reseñar dos versiones sevillanas del Cristo de Medinaceli madrileño realizadas en el siglo XX por dos conocidos escultores: de Agustín Sánchez-Cid es el Cautivo de la Capillita de San José, obra realizada en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, y de Juan Abascal (F6) es la muy ascética y austera imagen (hacia 1960), rayana en el expresionismo, de la Casa de Pilatos, palacio del siglo XV, reformado en los siglos XVI y XIX, que pertenece a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, de ahí que dicha casa de la nobleza española, protectora como hemos indicado en repetidas ocasiones del icono original (hasta el punto de acabar ostentando el mismo la denominación de la casa), lo incluyera en una de sus más preciadas posesiones como símbolo de su historia.

 

Fotografía de Sevilla de www.lagubiayeltas.us
Fotografía de Vélez-Málaga de www.estampascofrades.org
Fotografía de Hellín de Armando Martínez Bravo
Fotografía de Los Boliches (Fuengirola) de José Manuel Leiva
Fotografía de Linares de http://reportajessorayaivan.blogspot.com
Fotografía de Cartagena de www.forocartagena.com

 

FUENTES: A.A.V.V. Semana Santa en la Provincia de Málaga, Málaga, 1994, pp. 11-12;
www.cristomedinacelihellin.org; MARTÍNEZ ALCALDE, Juan. "Las imágenes
pasionistas que no salen (III)", publicado en el diario ABC, Sevilla, 05-04-1987, p. 103.

 

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