EL MuBAV DEDICA DOS NUEVAS SALAS A LA PINTURA DE LOS SIGLOS XIX Y XX
21/04/2026

El Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) ha presentado las nuevas salas de su colección permanente dedicadas a la España Negra y la crítica social, que se desarrolló desde finales del siglo XIX, y a la vanguardia figurativa española durante las primeras décadas del siglo XX. Las nuevas salas, situadas en la planta tercera del edificio Pérez Castiel del MuBAV, están conformadas por 28 pinturas, entre las que destacan ocho recientes adquisiciones de la Generalitat para el patrimonio público valenciano que se presentan, por primera vez, en sala tras su compra y acondicionamiento en el Departamento de Restauración del MuBAV. Es el caso de Carnaval en las Ventas de Gutiérrez Solana, La hija pródiga de Carlos Vázquez Úbeda (imagen superior), Retrato de María Teresa Llavallol de Atucha de Ignacio Zuloaga (imagen inferior), Mujer con su bebé en el campo de Julio González, Retrato de José Pereira da Graça Aranha de Daniel Vázquez Díaz, Retrato de Miguel de Unamuno de Juan de Echevarría, Retrato femenino de Pere Pruna y El joven torero de Emilio Grau Sala. También se incorporan por primera vez a sala La niña de la sopa, obra de la artista María Blanchard que fue adquirida en 2025 por el Ministerio de Cultura, y Retrato de Larrauri de Enrique Albizu, que fue donada por la familia Albizu a la institución valenciana el año pasado. Con la apertura de estas dos nuevas salas, el MuBAV completa el discurso museográfico de las galerías expositivas del edificio Pérez Castiel en el que se exhibe las colecciones artísticas de los siglos XIX y XX. La pintura de temática social se desarrolló notablemente a finales del siglo XIX como resultado de los cambios políticos y sociales que habían sacudido Europa durante toda la centuria. Este género alcanzó el éxito en España a partir del triunfo de Luis Jiménez Aranda en la Exposición Universal de París del año 1889 con la obra La sala de hospital durante la visita del médico. En València, la figura capital de la pintura crítica fue Antonio Fillol Granell quien, en obras como El amo o Después de la refriega (imagen inferior), representó con toda crudeza el atraso de las sociedades rurales y la violencia de los conflictos sociales. |

La mirada crítica sobre España de algunos pintores conectó con los escritores de la Generación del 98 como Miguel de Unamuno y Ramón María del Valle Inclán, quienes no ocultaron su simpatía hacia la obra vigorosa y oscura de Ignacio Zuloaga o José Gutiérrez Solana y su antipatía por la luminosa pintura mediterránea. Además, la oposición entre estas dos maneras de mirar el mundo se materializó en 1900 cuando Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga compitieron en la Exposición Universal de París y fue el valenciano quien obtuvo el Grand Prix. Poco después, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904, las obras de José Gutiérrez Solana, Isidre Nonell, Joaquim Mir, José Victoriano González, Julio Romero de Torres y Darío de Regoyos fueron relegadas a la llamada "sala del crimen". La visión oscura de la España de 1900 tuvo un claro respaldo teórico gracias a la publicación en 1898 de "España Negra", que ofreció al público los textos del poeta belga Émile Verhaeren traducidos, comentados e ilustrados por Darío de Regoyos. En 1920 José Gutiérrez Solana publicó su también oscuro "La España Negra" y profundizó en esta percepción de un país lastrado por las tradiciones y anclado al pasado. Estos pintores literatos sancionaron el antagonismo entre las distintas maneras de mirar la realidad social ibérica que se ha convertido en un lugar común de nuestra historiografía. Durante las primeras décadas del siglo XX, mientras en Europa se desarrollaban la pintura abstracta y las vanguardias, convivieron en España tendencias artísticas muy diversas. Junto al realismo mediterráneo, el modernismo catalán o la visión oscura que proyectaban sobre la península algunos artistas vinculados con la Generación del 98, surgieron pintores de vanguardia que quisieron transitar hacia un arte nuevo. Esta modernidad figurativa, alumbrada en París, entró en España por el norte de manos de maestros como Daniel Vázquez Díaz, Julio González o Juan de Echevarría, que se adhirieron al postimpresionismo y el fauvismo. No obstante, fueron Salvador Dalí, Josep de Togores o, sobre todo, María Blanchard, quienes redefinieron la pintura figurativa tras el terremoto que había supuesto el cubismo y proyectaron nuevas miradas sobre el mundo que les rodeaba. El Arte Nuevo se gestó como una ruptura con las tradiciones académicas, se vinculó con la Generación del 27 y los artistas, con una nueva conciencia de grupo, se unieron en asociaciones como los Artistas de Acción o la Sociedad de Artistas Ibéricos. Ángeles Santos, Alfonso Ponce de León, Maruja Mallo, Horacio Ferrer de Morgado, Roberto Fernández Balbuena o Rosario de Velasco consiguieron que la pintura, más allá del arte abstracto, volviera al orden, e hicieron de los nuevos realismos una de las vanguardias más interesantes del panorama europeo. El estallido de la Guerra Civil en 1936 supuso en nuestro país una censura en el desarrollo de la incipiente vanguardia figurativa española y la escena artística no se recuperaría hasta muchos años después, truncando la carrera de muchos grandes artistas del siglo XX. |

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