DOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA ATRIBUIDOS AL ESCULTOR VALENCIANO BLAS MOLNER

10/05/2022


 

 
 
Crucificado de San Telmo (detalle)

 

El historiador Manuel García Luque ha atribuido al escultor e imaginero valenciano Blas Molner tres imágenes de Cristo crucificado que reciben culto en Sevilla. Molner es uno de los artífices más injustamente olvidados de la plástica hispalense, a pesar de que en su momento alcanzó un protagonismo indiscutible en la escena artística local, como abanderado del academicismo sevillano. Es posible que su condición de artista foráneo en la ciudad -algo que siempre llevó a gala, firmando sus obras como "natural de Valencia, en Sevilla"-, una trayectoria ayuna de encargos de relieve y la incomprensión crítica que enseguida suscitó su obra estén detrás de este olvido historiográfico; de hecho, su figura carece de un estudio monográfico.

Uno de los crucificados se conserva en la capilla del colegio de San Telmo, donde Molner ejerció de docente. La obra debió de realizarse en los últimos años del siglo XVIII para sustituir a un crucificado anterior. Según documentación hallada por García Luque el Crucificado de San Telmo o Santo Cristo iba a ser realizado por Cristóbal Ramos, autor de la Dolorosa que aparece arrodillada a sus pies. Cabe descartar que Ramos cumpliera con su cometido, pues la imagen que nos ha llegado en el retablo del Santo Cristo no se corresponde en absoluto con su estilo y, sin embargo, se acomoda perfectamente a los modelos y a la técnica de Blas Molner.

Dicho retablo barroco, cuya construcción se inició en 1726, es una obra de traza anónima ejecutada por el maestro carpintero Juan Tomás Díaz, a la que se incorporaron siete ángeles llorosos, tallados por Pedro Duque Cornejo y policromados por Domingo Martínez, los dos principales artistas sevillanos de la época. El retablo fue realizado para el crucificado anterior al del Molner, para el que ya existía un hueco en el retablo, lo que determinó las dimensiones finales del Cristo del escultor valenciano, que resultaron notablemente inferiores al natural (145 cm), aunque es posible que se innovara en su iconografía, al acogerse a la modalidad menos convencional de Cristo vivo o expirante, que aparece sujeto a una cruz arbórea mediante cuatro clavos.

 

 
 
Crucificado de San Gregorio

 

Otro Crucificado de cuatro clavos y tamaño académico que puede atribuirse a Molner se conserva en la iglesia de San Gregorio de Sevilla. La imagen fue donada por un particular a la Hermandad del Santo Sepulcro a finales del siglo XX, aunque se ha perdido la memoria de su procedencia anterior, lo que dificulta enormemente la reconstrucción de su contexto originario. En cualquier caso, son bien elocuentes los paralelismos del Crucificado de San Gregorio con el Crucificado de San Telmo, con la que comparte tipo humano, que aquí aparece representando en la modalidad de Cristo muerto, con el cuerpo exánime pendiente de la cruz.

En ambos casos, el tratamiento abocetado del pelo y la talla de unos grandes globos oculares, nítidamente encajados en las cuencas orbitales, constituyen estilemas que remiten de forma inconfundible a Blas Molner, como también lo hacen los paños de pureza, que se anudan sobre sí mismos dejando al aire un largo fragmento que acentúa la nota barroca. También, al parecer en los dos crucificados, Molner siguió el procedimiento tradicional de armar un embón principal, ahuecado desde el arco epigástrico hasta la zona pélvica, al que se incorporaron las piezas macizas de las extremidades y la cabeza.

Por otro lado, García Luque asigna indudablemente a la gubia de Molner los dos ángeles que acompañan la escultura de San Juan Nepomuceno de la parroquia de San Mateo de Lucena (Córdoba), una de las obras más significativas de la trayectoria del valenciano. Prácticamente nada se sabía del carácter original de la obra, concebida como un grupo escultórico formado por el santo y dos ángeles niños. Estos seres infantiles han permanecido ocultos durante cerca de cuarenta años en un almacén parroquial, después de que en 1980 el retablo neoclásico del santo fuera desmontado y sus imágenes se retiraran del culto, en una desafortunada remodelación que también afectó a otras capillas del lado del Evangelio de la parroquia. Por fortuna, la reciente restauración a la que ha sido sometido el grupo ha permitido recuperar la unidad visual del conjunto, poniendo en valor este par de esculturas que habían permanecido completamente ignoradas por la historiografía.

 

 
 
Crucificado de San Telmo

 

FUENTES

GARCÍA LUQUE, Manuel. "Natural de Valencia, en Sevilla": Blas Molner entre la práctica docente y el oficio escultórico", en Ars Longa, Cuadernos de Arte, nº 30, 2021, Ediciones del Departament d'Història de l'Art de la Universitat de València, pp. 225-239.

 

 
 
Crucificado de San Telmo (detalle)

 

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