NUEVA PUBLICACIÓN SOBRE LOS ESCULTORES ANDRÉS Y FRANCISCO DE OCAMPO

15/03/2021


 

 
 
Portada con el Cristo del Calvario de Francisco de Ocampo (Iglesia de la Magdalena. Sevilla)
 
 
 
 
San Andrés (detalle) de Andrés de Ocampo (Parroquia de San Pedro. Sevilla)
Foto: Guillermo Ramírez Torres

 

Editorial dArte (Sevilla) se ha empeñado en continuar la colección Grandes Maestros Andaluces que ha divulgado semblanzas y catálogos de escultores e imagineros tan relevantes como Juan de Mesa, Pedro Roldán, Juan Martínez Montañés, Francisco Antonio Ruiz Gijón, Pedro Duque Cornejo o José de Arce. Con su última publicación sobre Andrés y Francisco de Ocampo se sigue completando este singular reparto de artistas al que seguirán otras de notables figuras del arte del sur peninsular.

Andrés y Francisco de Ocampo, escrita por los historiadores del arte Álvaro Dávila-Armero del Arenal, José Carlos Pérez Morales y Fernando Solano Vázquez, es una publicación de 384 páginas, profusamente ilustrada con excelentes fotografías de Guillermo Ramírez Torres y Daniel Salvador-Almeida González. Su tamaño es de 24 x 30 cm, de tapa dura con sobrecubiertas.

 

 
 
Jesús Nazareno (detalle) atribuido a Francisco de Ocampo (Iglesia de San Antonio Abad. Sevilla)
Foto: Guillermo Ramírez Torres

 

Andrés y Francisco de Ocampo representan el eslabón que conecta las formas clásicas heredadas de Juan Bautista Vázquez el Viejo y Jerónimo Hernández con la nueva ola de escultores vinculados a Martínez Montañés. Tío y sobrino, nacidos en tierras jiennenses, han legado un vasto catálogo de obras donde se puede comprender el ocaso del lenguaje plástico manierista y el deslumbrante amanecer del primer barroco, lo que los sitúa en la primera línea de este extraordinario periodo de cambio.

Andrés de Ocampo destacó en el diseño de retablos, caso del retablo mayor de la Iglesia de Santa María la Mayor en Estepa (Sevilla), mientras que Francisco de Ocampo, integrado en el círculo montañesino, exploraba desde la rotundidad de la escultura exenta la nueva fuerza expresiva que trajo el Barroco y que tan magistralmente plasma en el Cristo crucificado del Calvario (Sevilla).

 

 
 
Relieve de la Anunciación (detalle) de Francisco de Ocampo (Catedral de Sevilla)
Foto: Guillermo Ramírez Torres

 

Andrés de Ocampo (hacia 1555-1623) puede situarse en la tercera generación de escultores de la escuela sevillana de escultura, aprendices de los citados Hernández y Vázquez el Viejo entre otros, cuando se introdujo la belleza del Renacimiento, la clásica y la expresión manierista causada por el gran Miguel Ángel. En este contexto artístico y humanista surgió su figura. Como todo gran maestro, en su taller colaboraron distintos artistas y por el pasaron diversos discípulos y aprendices como Alonso de Mena o su sobrino Francisco de Ocampo.

Genial arquitecto de retablos y escultor, recogió la herencia del arte trentino y fue golpe a golpe esbozando un primer barroco. Obras como el retablo mayor de la Iglesia de Santa María de Arcos de la Frontera (Cádiz), entre otros de no menor relevancia, y el Cristo crucificado de la Fundación para la Cofradía de los Negritos (Sevilla), considerada su gran obra póstuma, sirven para descubrirnos a este gran artista de los siglos XVI-XVII.

 

 
 
Relieve mitológico de Andrés de Ocampo (Palacio de Carlos V. Granada)
Foto: Daniel Salvador-Almeida González

 

Por su parte, Francisco de Ocampo (1579-1639) es uno de los grandes transmisores de la imaginería y la escultura andaluza. Se le puede considerar un eslabón importante en la cadena de producción de ese periodo en la ciudad de Sevilla, teniendo en cuenta su formación en el ámbito de la gran factoría artística que era el taller de Martínez Montañés y su colaboración profesional con el mismo en algunas obras.

Celestino López Martínez, logra ponerlo en conocimiento de la mayoría de investigadores tras la datación del Cristo del Calvario. Será a partir del trabajo de este investigador cuando se abra al mundo la figura del gran escultor manierista, ensombrecido en parte por la figura de su tío Andrés de Ocampo y especialmente por la del citado Montañés; tres escultores de la escuela sevillana nacidos en el reino de Jaén.

Obras como Nuestro Padre Jesús Nazareno para la Iglesia de San Bartolomé en Carmona (Sevilla) y otras tantas creaciones, de importancia capital, que han sido atribuidas a su creación artística, nos muestran la grandeza de uno de los autores más relevantes del siglo XVII.

 

 
 
San Juan Bautista (detalle) de Francisco de Ocampo (Convento de Santa Ana. Sevilla)
Foto: Daniel Salvador-Almeida González

 

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