RESTAURACIONES DE JUAN MANUEL MIÑARRO

Sergio Cabaco (11/11/2005)


 

 

La imagen del Cristo Atado a la Columna (Málaga), titular de las Cofradías Fusionadas, está siendo actualmente restaurada en el taller del escultor e imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro López. La talla, obra anónima de probable origen antequerano, datable en la segunda mitad del siglo XVIII, se encontraba notablemente desvirtuada debido a una pésima restauración y a los avatares sufridos a lo largo del tiempo, así como por el hecho de haber sido cortada en tres partes y guardada en unos barriles de carburo con el fin de preservarla de la destrucción sufrida entre los años 1931 y 1936.

La delicada intervención ha consistido en eliminar una gran cantidad de yeso, con el que se había modelado la obra sobre el original, hasta dejar la imagen en la madera. Ello ha supuesto el descubrimiento de interesantes hallazgos escultóricos en la misma, caso de las venas de las manos o la yugular del cuello. Así mismo, se han suprimido los deficientes ojos vítreos que presentaba y se ha recuperado el modelado original de los párpados. Tras el estucado de la pieza, se le aplicará a la hechura una nueva policromía, basada en las que presentan tallas antequeranas como el Cristo del Mayor Dolor o el Atado a la Columna, con los que comparte rasgos escultóricos y, posiblemente, procedencia escultórica.

Otra imagen que está siendo intervenida por Miñarro es el Cristo de la Humildad y Paciencia (Mairena del Alcor), obra del escultor e imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci que fue íntegramente remodelada unas décadas después por el onubense Sebastián Santos Rojas, guardando notables semejanzas en la mascarilla y el cabello con su Cristo Nazareno de Huelva. En este caso, se trata de una intervención de mantenimiento en la que se ha limpiado superficialmente la policromía y reforzado los ensambles de la obra.

También de la provincia de Sevilla es la interesante imagen de la Virgen de los Dolores (La Puebla del Río), igualmente sometida a tareas de reparación por el imaginero. La imagen, que presenta grandes similitudes con la Dolorosa de la Estrella y la Dolorosa de la Encarnación, ambas muy veneradas en la capital hispalense, en la mitad superior e inferior de su rostro, respectivamente, se cataloga como obra anónima del siglo XVIII, lo que contribuye a reforzar todavía más la datación dieciochesca de dichas Dolorosas, teoría que en este medio siempre hemos defendido. De tamaño inferior al natural y manos entrelazadas, ha sido provista de brazos, candelero, pestañas postizas y lágrimas nuevas, y su policromía ha sido objeto de una exhaustiva limpieza.

 

 

Añadir a las obras anteriores el magnífico Crucificado de la Misericordia (Los Santos de Maimona), obra del siglo XVI, labrada en pasta de maíz por aborígenes latinoaméricanos. Recibe culto en el mismo municipio pacense para el que Miñarro restauró, hace unos años, un espléndido Jesús Nazareno de Francisco Antonio Ruiz Gijón. La efigie, de tamaño ligeramente superior al natural y muy desfigurada por sucesivos repintes, ha visto recuperados su modelado y sudario originales, este último policromado en tonos dorados.

Por último, mencionar al Crucificado de la Expiración (Arriate), una de las mejores imágenes de Cristo en la Cruz realizadas por Antonio Castillo Lastrucci, cuya restauración acaba de ser concluida por Juan Manuel Miñarro, quien ha limpiado la policromía, consolidado ensambles y desinsectado esta talla malagueña, víctima de un intenso ataque de carcoma.

 

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