FRANCISCO PINTO BERRAQUERO, VIDA Y OBRA DE UN ESCULTOR

Con información de Eduardo Velo García para www.latrabajadera.com (01/02/2007)


 

 

El Palacio de Villavicencio del conjunto monumental del Alcázar de Jerez de la Frontera (Calle Alameda Vieja, s/n) acoge hasta el próximo 18 de febrero de 2015 una interesante exposición monográfica titulada Francisco Pinto Berraquero, Vida y Obra de un Escultor.

Pinto Berraquero fue el gran genio de la escultura jerezana del siglo XX, un completo artista que supo dominar perfectamente, por su formación y vocación, tanto la escultura, la imaginería, el dibujo como la pintura. Pinto el escultor, el imaginero, el pintor, el académico, el licenciado por Bellas Artes de Madrid, el subdirector de la Escuela de Arte, el discípulo de Luis Marco Pérez, José Capuz y Juan Luis Vasalllo, y el profesor que enseñó a amar el arte a tantos jerezanos.

Era delicioso escuchar con la pasión que explicaba la historia del arte y especialmente cuando, dejando sus apuntes, se dedicaba a hablar de su experiencia personal, su gozo, su extremado placer, cuando, ante un trozo de madera, quitaba todo lo que para él sobraba y sacaba la maravilla que su genio había descubierto dentro.

Desde la segunda mitad del XVI, donde se puede decir que Jerez de la Frontera contara con una importante labor escultórica para abastecer en buena medida la demanda religiosa, no ha habido un escultor jerezano tan reclamado dentro y fuera de nuestras fronteras como Pinto Berraquero.

Un escultor de Jerez y establecido en Jerez con proyección internacional, del naturalismo a la abstracción, un reconocido imaginero de gran realismo y expresividad, un pintor que lo mismo dominaba el retrato que la potencia de la luz, un jerezano digno de ser artífice del paisaje urbano desde el gótico más puro de los pináculos de Santiago al movimiento más sugerente del monumento al arrumbador de la avenida de Europa.

Pinto supo hacer realidad aquello que diría Horacio de que una pintura es un poema sin palabras, o aquello otro de Max Ernst de que el arte nada tiene que ver con el gusto, porque no existe para que se pruebe. 

Pinto, como Picasso, sabía distinguir perfectamente el pintor del artista, porque un pintor es un hombre que pinta lo que vende y un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta. Pinto, especialmente, al final de su rica trayectoria, vendía lo que hacía en su búsqueda de nuevas satisfacciones artísticas.

Una vida y obra que podemos contemplar en esa exposición que estos días se muestra en el Alcázar, que es el primer gran reconocimiento de Jerez de la Frontera a este creador, al gran genio de la escultura jerezana del siglo XX, Francisco Pinto Berraquero, un prestigio de artista y de persona.

 

Fotografía de José A. Álvarez Barea

 

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