NUEVA OBRA DE JUAN MANUEL MIÑARRO

Juan Manuel Miñarro López (05/04/2014)


 

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Este Crucificado ha sido realizado para la Cofradía de las Siete Palabras y San Juan Evangelista de Zaragoza. Recibirá culto en la Catedral-Basílica del Pilar, uno de los templos más importantes del país. Con esta imagen hemos perseguido, como principal objetivo, la representación de Jesús de Nazaret en la Cruz, fijado por tres clavos y coronado de espinas, en el momento mismo de pronunciar la Séptima Palabra: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc, 23:46). La posición de los labios ha sido estudiada concienzudamente para fijar el gesto de la boca en el momento de pronunciar la palabra: "PADRE".

La madera utilizada para su ejecución ha sido una especie de madera frondosa, denominada cedrela. Se trata de un maderable comercial perteneciente al grupo de las angiospermas. Los embones se han construido con ensambles de superposición y yuxtaposición al hilo, dejando unas vías de abordaje para su posterior ahuecado necesario para instalar los ojos de cristal y la dentadura completa de porcelana. En los ensambles constructivos de los miembros al tronco se han utilizado sistemas de cola de milano interna. Al mismo tiempo también la estructura también presentan algunas piezas removibles, para permitir la talla de los huecos y oscuros en zonas determinadas, como por ejemplo partes del perizoma o de los oscuros cabellos.

El perizoma es de tipo cordiforme, dejando las dos caderas al descubierto. Presenta un concienzudo estudio del drapeado, sin estridencias. Para poder definir planos superpuestos hemos tenido las necesidad de tallar algunas de las piezas que lo componen con independencia del resto del bloque, abriendo al hilo de la madera en el caso de no existir un plano de ensamble constructivo; algunas de estas piezas, por lo intricando de los huecos, tuvieron que ser ensambladas al conjunto incluso después de la capa de aparejo y de color.

Las técnicas de talla utilizadas han sido las definidas en escultura como mixtas, consistente en procedimientos de reproducción mecánica por ampliación, y análisis ulterior por procedimiento de talla manual. Hemos partido de un modelo previo realizado en un formato equivalente al 20% del tamaño natural. Dicho modelo fue realizado en plastilina tipo profesional. El lenguaje del modelado aditivo-substractivo permite la continua revisión del proceso y el análisis riguroso de la composición, las proporciones y la morfología básica del cuerpo; dejando los detalles para las piezas definitivas en madera a tamaño natural. En los soportes definitivos realizamos los estudios profundos de las formas y los detalles, esta vez con lenguaje puramente substractivo.

Prácticamente todas las anteriores características han sido empleadas también en el Atado a la Columna del Cabanyal. En las dos imágenes hemos perseguido un grado de realismo tal, que resultasen naturalistas pero a la vez con toques de idealización escultórica, aspecto típico de la escuela de imaginería sevillana. Ambas poseen policromías aplicadas al óleo con la técnica de pulimento mate, según la técnica defendida por Francisco Pacheco en su Tratado de la Pintura. Fruto de ello son unas encarnaduras ajustadas de brillo, en las que solo destaca el fulgor de los fluidos sanguíneos, lagrimas o sudor provocado por el continuo estado febril ya cercano al momento mismo de la muerte, en el caso del Crucificado, y elocuente imagen del drama fisiológico provocado por la brutal flagelación a la que fue sometido, en el caso de la obra valenciana.

Los ojos de cristal han sido trabajados para conseguir transmitir el momentos que se representa: son glaucos, encharcados en lagrimas y febriles, manifestando cierta opacidad en la corneas, claro síntoma premortal.

Respectos a los signo pasionistas, destacamos que nada queda al azar. Las hemorragias y la morfología de las lesiones han sido construidas con técnica mixta y en relieve mediante un procedimiento que hemos desarrollado gracias a los estudios de la Síndone y el asesoramiento de especialistas competentes. Estos estudios y los experimentos oportunos, nos ha permitido destacar las diferentes calidades que exigen una representación forense de cierto realismo. Todo ello supone una importante innovación de los procedimientos y las técnicas, que han sido debidamente ensayadas y sometidas a las pruebas experimentales oportunas, lo que nos ha permitido conocer, y por lo tanto asegurar, el adecuado comportamiento que tendrán estos nuevos productos y procedimientos ante las tensiones dinámicas propia de la madera y de la agresión de los agentes externos.

Estas obras son frutos elaborados del momento metodológico muy personal, de renovación de conceptos y prácticas, que los consideramos necesarios y deseables en las nuevas obras de la imaginería contemporánea. No deseamos perder el vínculo con el pasado, pues los resultados son compatibles con la tradición. No es necesario dejar de beber, ni despreciar los principios activos contenidos en los viejos odres heredados, pero tenemos que asumir la responsabilidad de buscar nuevas metas, desarrollando contenidos que sean frutos dignos del nivel de cultura y formación humanista que cabe esperarse del momento del siglo XXI que nos ha tocado vivir.

 

Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de la obra a través del icono que encabeza la noticia.

 

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