RESTAURACIÓN DE ECRA, SERVICIOS INTEGRALES DE ARTE PARA MADRID
29/12/2025
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Estado final (detalles) Fotos: Miguel Ángel Camón |
La empresa madrileña ha restaurado las pinturas murales ubicadas en la bóveda de la capilla de la Capilla de la Purísima Concepción de la Real Congregación de la Concepción de Nuestra Señora del Colegio Imperial de Madrid, actual Instituto Educación Secundaria (IES) San Isidro. El IES San Isidro es un Bien de Interés Cultural incoado por Resolución de fecha 18 de abril de 1983, publicado en el BOE de 22 de junio de 1986. Las pinturas restauradas son bienes protegidos de la Comunidad de Madrid. Además, el IES San Isidro forma parte de la Red de Institutos Históricos de Madrid y ocupa la sede del antiguo Colegio Imperial de Madrid, que estaba regido por la Compañía de Jesús. Esta orden religiosa propagaba el culto mariano y el Misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen, iconografía que vemos representada en las pinturas de su capilla. La capilla presenta una bóveda encamonada, de forma esquifada. Los camones son armazones o estructuras de madera revestidos de finos listones, cuerdas o cañas, que se enfoscan, se enlucen y se pintan con el motivo elegido. De esta forma, la bóveda no crea tensiones ni las soporta, es meramente decorativa. El autor de las pinturas, Juan Delgado (1675-1731), es un artista formado en el taller de Claudio Coello. Los murales, en los que se advierte la influencia de Antonio Palomino, se pintaron utilizando la llamada "quadratura", género pictórico derivado del trampantojo ("trompe-l'oeil"). Este género surgió en Bolonia a finales del siglo XVI, difundiéndose por toda Europa en los siglos XVII y XVIII. Se desarrolló para decorar grandes superficies murales mediante técnicas ilusionistas, como la arquitectura ficticia, para conseguir un efecto de superación de límites arquitectónicos reales. Juan Delgado contó con la colaboración de su hijo Juan Manuel Delgado y de su discípulo José Yélamos en la ejecución de unas pinturas murales en seco realizadas con temple sobre mortero de yeso, con apliques de pan de oro. Los trabajos comenzaron en 1724 y concluyeron en 1726. Concluidas las pinturas de la bóveda firmó en noviembre de 1726 un nuevo contrato con dicha Congregación por el que se comprometía a pintar los cuatro lienzos de las paredes, acabados en 1730. El tema principal es la Inmaculada Concepción de la Virgen, expresado en el rompimiento de gloria de la parte central y contextualizado en la representación de la visión del Apocalipsis de San Juan, el cual aparece contemplando la escena. Se representa la Jerusalén celeste, donde podemos reconocer el Templete de San Pietro in Montorio de Bramante y torres con chapitel madrileño, lo que sugiere la utilización de estampas para la elaboración de estos detalles. El desarrollo iconográfico en la zona inferior es amplísimo, estando representados santos de distintas órdenes religiosas. En la base de la bóveda el artista pintó una arquitectura fingida basada en columnas. La combinación de colores azul y dorado resulta muy vistosa para el espectador. |
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Comparativa. Estado inicial y final |
La capilla había sido intervenida a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, así como en 1985, con una gran obra de rehabilitación realizada por el IPCE. En los años 90 y en el año 2012 se realizaron algunas labores de reparación de humedades y grietas y de eliminación de sales. Pese a ello, el soporte de las pinturas, el muro, tenía signos de haber sido afectado por la humedad y por el paso del tiempo, con manchas, ampollas y descamaciones. A ambos lados de la imagen de Atenea, se encontraron zonas de grandes grietas, dejando ver el estrato anterior y también numerosas fisuras más pequeñas localizadas principalmente en la zona de los vanos, en el centro de la composición. Otra alteración importante eran los miles de agujeros distribuidos por toda la superficie, algunos a causa de las mediciones para realizar el dibujo. También se encontraron elementos metálicos con forma de gancho, localizados sobre las ventanas, posibles soportes de cortinajes. La capa pictórica, si bien era relativamente buena, requería una intervención a corto plazo, para poder conservar y recuperar la lectura original de la obra, pues al estar realizada en temple, el paso del tiempo había pulverizado los colores por la falta de aglutinante. Muchos colores se habían perdido completamente y otros estaban muy desvanecidos. La pintura no presentaba barniz en origen y tenía adherida una capa de suciedad que ennegrecía y alteraba el cromatismo original. Había recubrimientos, retoques y repintes, aplicados para paliar las pérdidas de pintura en las descarnaciones de muchas zonas de la obra. También se encontraron grietas y agujeros que habían sido tapados con parches de tela. Además, el problema de las sales estaba muy presente en toda la pintura de la bóveda. Las subflorescencias, sales atrapadas entre el mortero y la pintura, se revelan cuando se limpia la superficie pictórica, apareciendo en forma de pequeños puntos blanquecinos, rompiendo la capa pictórica o haciendo que pierda su resistencia mecánica. Por último, en los cinco vanos, uno de ellos cegado, se había levantado la capa pictórica en grandes lascas, debido a la humedad. |
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Comparativa. Estado inicial y final |
Debido a las particularidades del espacio, la intervención se realizó en tres fases, correspondiendo cada una a una zona de la pintura mural. Antes de intervenir en cada una, se llevaron a cabo la toma de muestras, fotografiado, documentación previa y mediciones de pH y de conductividad de la superficie, pruebas de compactación, pruebas de fijación con distintos adhesivos para elegir el más idóneo y pruebas de limpieza. También se utilizó la reflectografía para observar repintes, fisuras o cambios de composición. Los trabajos de restauración han sido los siguientes:
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Procesos de intervención |
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