RESTAURACIÓN DEL SANTO DESCENDIMIENTO DE CIUDAD REAL

Con información de www.diariolatribuna.com (15/10/2007)


 

El grupo escultórico del Cristo del Amor de la Hermandad del Descendimiento, labrado en 1944 por el imaginero conquense Luis Marco Pérez, se encuentra en su última fase de restauración en torno a la restitución de policromías en la madrileña nave de los Hermanos Cruz Solís, conocidos como "los cirujanos de Dios".

De tal modo, tras seis intensos meses de trabajo, la imagen volverá el próximo mes de noviembre a Ciudad Real desmontada pieza por pieza. Pero antes de recabar en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, lo hará en el guardapasos del Ayuntamiento de la capital para su montaje, «debido a la complejidad de la labor», destaca Marco Cruz. Se trata de una obra muy pesada y de un gran volumen, por lo que «necesitamos andamiajes de 6,5 metros con grúas para subir la cruz y que caiga por su propio peso», destacó, una tarea en la que «cada movimiento debe estar estudiado al detalle para no cometer el más mínimo error», puntualiza.

Según destaca Marco Cruz, el momento más difícil del montaje será volver a colocar al Cristo en la Cruz, que además está unido a otras dos esculturas, ubicándolo exactamente en el mismo sitio donde se encuentran los anclajes realizados por el propio escultor. El paso, según apuntó Marco Cruz, se encontraba bastante deteriorado con pérdida de policromía y numerosas grietas. Asimismo, múltiples piezas de madera estaban sueltas y desencoladas.

El restaurador destaca que el deterioro que ha sufrido el paso es mayor al tratarse de una serie de esculturas realizadas después de la Guerra Civil, «época en la que no había dinero y la calidad de la madera y los materiales utilizados eran más pobres». Además, antes se utilizaban excesivos clavos que con el tiempo se han oxidado y han provocado más daños como en el brazo derecho del Cristo o en la zona de la peana donde se ubica el eje de la escultura del Cristo con San Juan. De ahí, explica, la necesidad de restituir estos por espigas de madera para reforzar las piezas y que no se muevan.

Asimismo, la zona de pecho se encontraba lleno de grietas de las encoladuras, lo que por otra parte también ha afectado a la policromía. De tal modo, todo el proceso de restauración, señala Marco Cruz, ha sido muy complicado «más de lo que creíamos». En todo momento, las labores de restauración han ido dirigidas a intentar conservar al 100 por 100 el original, por lo que apenas se han reintegrado piezas ni se ha tocado el volumen. Al tratarse de una escultura devocional no es tratada igual que el resto de obras de arte. Así, ante todo prima la conservación de la obra escultórica en su estado original.

Se trata de un proceso, por tanto, de reintegración invisible, es decir, que no se aprecian diferencias entre el original y las pequeñas reintegraciones. En este sentido, la policromía también se mantiene. Así no se utilizan tonos más bajos como en el resto de obras para diferenciar los cambios. Todo ello, por su finalidad de culto y el afecto de los hermano y fieles hacia la imagen «que nos han contagiado», reconoce Cruz. No obstante, todo el proceso de trabajo, así como el estudio de patologías ha sido recogido de forma documental para aportar suficientes datos de cara al futuro con el fin de que se conozca lo que se ha hecho, lo materiales utilizados, etcétera.

La Hermandad realizará un acto de presentación de todo el paso el próximo día 11 de noviembre en la capilla de los Remedios que girará en torno a una misa que contará con una banda que interpretará varias marchas, según destacó la organización. Al acto acudirán las autoridades.

 

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