NUEVAS OBRAS DE MANUEL LUQUE BONILLO

20/10/2019


 

Galería de Fotos

 

Por un lado tenemos el primer grupo de esculturas para el paso del Cristo de la Providencia de Córdoba, una imagen de Jesús crucificado tallada en 1987 por el recientemente fallecido Luis Álvarez Duarte. Todos los elementos del artista cordobés irán en consonancia con la riqueza artística de la Iglesia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad), templo cordobés donde tiene su sede la Fraternidad que rinde culto al Cristo.

Dicho primer grupo de obras está formado por una pareja de ángeles pasionarios, la Virgen del Coro y la Santísima Trinidad. Los ángeles pasionarios están inspirados, a iniciativa de Juan José Jiménez Güeto, párroco de La Trinidad, en los del puente romano de Sant'Angelo. Para Luque Bonillo, gran admirador de la escultura barroca italiana, ha sido todo un reto adaptar el cariz marmóreo de los originales en los que se inspiran al lenguaje específico de la madera policromada, típico del arte sacro andaluz.

Uno de los ángeles porta la corona de espinas, instrumento de redención, al tiempo que aplasta la serpiente como símbolo del pecado de los primeros padres que dio lugar al sacrificio de Cristo. El otro lleva un instrumento que está a medio camino entre la lanza de Longinos, que hizo brotar sangre y agua del costado de Jesús, y la vara con una esponja empapada en vinagre con la que quisieron calmar su sed, al ser el Cristo de la Providencia un crucificado vivo en actitud de pronunciar la Quinta Palabra: "Tengo sed" (Jn 19, 28).

Ambas figuras angélicas, de 110 cm de altura, no solo figurarán en las andas procesionales a los pies del Cristo de la Providencia, sino que lo acompañarán en su altar de La Trinidad durante el resto del año, de ahí el gran barroquismo con que Luque Bonillo los ha concebido, ricamente policromados, dorados y estofados, en consonancia con la exuberancia arquitectónica y retablística que posee el templo.

De tamaño inferior a los ángeles son las estatuillas de la Virgen del Coro y la Santísima Trinidad, copia de una obra conservada en el templo cordobés de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad). Figurarán en el frontal y la trasera de las andas procesionales del Cristo de la Providencia, respectivamente. La ejecución del paso, de estilo neobarroco, es obra de los tallistas Miguel Ortiz y Manuel Jurado.

El segundo grupo de figuras para el paso, que irá dorado en un futuro, estará formado por una serie de cartelas alusivas a la orden trinitaria y figuras de querubines que irán repartidas por todo el conjunto, de forma similar a las que decoran el notable conjunto de retablos fechables en el siglo XVIII que posee La Trinidad.

Respecto a la figura de Judas Iscariote para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud en su Divina Misericordia en el Beso de Judas (Puerta Nueva), es la primera del grupo de misterio que acompañará a la hechura cristífera que Luque Bonillo talló en 1998 y renovó veinte años más tarde (ver enlace).

Todo el grupo (boceto en la imagen inferior) será realizado por el escultor e imaginero cordobés, y estará formado también por las esculturas de los apóstoles Juan, Pedro y Santiago, y las de Malco, siervo del sumo sacerdote, y el fariseo Gamaliel, miembro del sanedrín y uno de los doctores con los que, según la tradición, el pequeño Jesús debatía cuando fue hallado en el Templo de Jerusalén.

Con el fin de presentar el autor una composición distinta a lo habitual en este tipo de misterios procesionales, Judas Iscariote no aparece dando el beso como señal convenida con los captores, sino en el instante inmediatamente anterior, cuando se acerca a Jesús y le dice "Salve Rabbí", y el maestro le responde "Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre", tal y como recogen dos de los evangelios sinópticos.

 

 

Respecto a la figura de Judas Iscariote para la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud en su Divina Misericordia en el Beso de Judas (Puerta Nueva), es la primera del grupo de misterio que acompañará a la hechura cristífera que Luque Bonillo talló en 1998 y renovó veinte años más tarde (ver enlace).

Todo el grupo (boceto en la imagen superior) será realizado por el escultor e imaginero cordobés, y estará formado también por las esculturas de los apóstoles Juan, Pedro y Santiago, y las de Malco, siervo del sumo sacerdote, y el fariseo Gamaliel, miembro del sanedrín y uno de los doctores con los que, según la tradición, el pequeño Jesús debatía cuando fue hallado en el Templo de Jerusalén.

Con el fin de presentar el autor una composición distinta a lo habitual en este tipo de misterios procesionales, Judas Iscariote no aparece dando el beso como señal convenida con los captores, sino en el instante inmediatamente anterior, cuando se acerca a Jesús y le dice "Salve Rabbí", y el maestro le responde "Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre", tal y como recogen dos de los evangelios sinópticos.

 

Nota de La Hornacina: acceso a la galería fotográfica de las obras a través del icono que encabeza la noticia.

 

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