LUIS GONZÁLEZ REY

Jesús Abades. Fotografías de Rafael Rovira


 

 

¿Cómo ves tu evolución artística y personal desde tus inicios profesionales, allá por el año 1989, hasta ahora?

Por entonces tenía poco más de 20 años y estaba loco por trabajar. Quería comerme el mundo, vamos. Ahora sigo teniendo la misma ilusión, pero me tomo las cosas con más calma. En esos años corría y ahora voy mucho más tranquilo. Creo que he evolucionado en todo a base de experimentar y el resultado no ha sido otro que la madurez, tanto a nivel profesional como personal. Además, soy de la mentalidad del "para atrás ni para coger impulso". Es cierto que ahora vivimos una crisis mundial y que eso se nota sobre todo en los pagos, pero yo afortunadamente vivo de mi trabajo. En ningún momento volvería al pasado. Además, ahora económicamente estaremos peor, pero la gente es mucho más abierta. Antes era todo más "carca".

Aunque gran parte de tus obras hayan tenido como destino Cádiz y su provincia, también has trabajado mucho para otros lugares, como Canarias o Almería.

Los encargos para Almería surgieron gracias a un amigo almeriense que vive en Sevilla. Respecto a Canarias, todo fue gracias a otros amigos, también gaditanos, que estaban trabajando allí como bordadores. Recuerdo con especial cariño el encargo de la Patrona de Buenavista del Norte. Un incendio destruyó en ese pueblo canario casi toda la imaginería y yo me encargué de reponerla. Fuera de mi tierra, la verdad es que ha sido Canarias el lugar donde he estado más cómodo y donde más lazos afectivos se han creado. Tampoco me puedo olvidar de Cartagena, ciudad en la que trabajé gracias a un amigo cartagenero que estuvo de vacaciones en Cádiz. Allí tengo, entre otras, la imagen de Jesús de la Montaña, que es una de mis obras preferidas.

Nos gusta especialmente el Cristo Crucificado que realizaste para la localidad almeriense de Tabernas. ¿Fue un punto de inflexión en tu trayectoria?

En realidad fue todo un experimento al disponer de total libertad para modelarlo. Es un Cristo desgarrador, muy ensangrentado, que en su momento provocó incluso cierto rechazo, sobre todo en Cádiz, ya que hacía mucho tiempo que no se hacía una obra tan "desagradable", por así decirlo. Parece que desde la película La Pasión, de Mel Gibson, este tipo de cristos con tanta crueldad se ven como más "normales".

¿Te gustó esa película?

No mucho, la vi demasiado retorcida y cercana a un "gore" en escenas como la Crucifixión o la Flagelación que no va demasiado conmigo. Las escenografías de los personajes secundarios sí las vi muy conseguidas y creo que han influido a partir de entonces en los misterios de nuestra Semana Santa. También algunas figuras de Jesús, como el sevillano de la Puente del Cedrón, parecen seguir su estética. De todas formas, supongo que, dentro del realismo del que presume, se habrán tomado sus licencias, no olvidemos que es una película.

¿Te manejas bien por internet?

Me manejo fatal. No suelo entrar mucho y siempre tengo el ordenador lleno de virus. Suelo ver vuestra página, el correo electrónico, mi facebook personal y poco más. Además, no es necesario que uno entre en internet para informarse sobre tu trabajo ya que siempre hay gente que viene a contarte los comentarios. Especialmente los malos comentarios, los buenos te los cuentan poco.

 

 
     
     
Resucitado (San Roque)
 
San Juan (Tabernas)

 

Cádiz, tu tierra donde vives y trabajas, ha sido siempre cuna de artistas muy variopintos.

Puede que en relación con mi trabajo haya sitios más importantes en los que vivir, pero además de que mi ciudad me encanta, siempre he tenido claro que prefiero ser cabecita de ratón a colita de león. Durante mucho tiempo no tuve conciencia de escultor, ten en cuenta que yo empecé en la escuela de arte estudiando Dibujo Publicitario, unos estudios que al final aprobé pero que la verdad nunca me gustaron, y que por aquel entonces, en Cádiz capital, no había nadie trabajando en el campo de la imaginería. Tenías que irte a San Fernando para encontrar al imaginero más próximo, Alfonso Berraquero. Por todas esas razones, y porque la palabra me resultaba demasiado rimbombante, me costó trabajo identificarme como escultor. Creo que no tuve conciencia hasta cuando hice el grupo de la Santa Cena para Cádiz, e incluso entonces aún me daba vergüenza calificarme como tal. En mi familia no había ningún precedente, ni siquiera cofrade. Cuando comencé a dedicarme a esto, incluso más de uno me dijo muy seriamente que me iba a morir de hambre y que sería mejor que ejerciese de electricista, pues también estudié Electricidad en las escuelas de los Salesianos.

Hablando de Alfonso Berraquero, ¿qué recuerdos guardas de tu aprendizaje con él?

Alfonso fue mi profesor de modelado. Mis primeras nociones de imaginería las aprendí con él, aunque poco tiempo después fui adquiriendo mi propio estilo, que no tiene nada que ver con el suyo. Recuerdos, por supuesto, muchísimos. Le tengo un cariño y un respeto muy grande, es muy simpático y físicamente hasta nos parecemos bastante. Siempre nos hemos llevado muy bien. Alfonso gustará más o menos, pero es un auténtico artista bohemio. Hace realmente lo que le da la gana.

¿Tú no puedes hacer siempre lo que quieres?

No, yo muchas veces no. Por ejemplo, lo que más me gusta es el retrato y eso no siempre puedo llevarlo a mis esculturas. Una de las últimas en las que pude hacerlo fue el Cirineo de Los Barrios (Cádiz), que es un retrato del fotógrafo cuyas fotos de mis obras aparecen en La Hornacina, y aún así tuvo que rejuvenecerlo por deseo de la cofradía que lo procesiona. Quien paga, manda, y no siempre te puedes permitir el lujo de rechazar fácilmente plasmar ciertos modelos. Fuera de Cádiz he podido más, dentro menos.

¿Buscabas desconcertar con las obras que realizaste para la cofradía gaditana de las Siete Palabras?

Bueno, es que la Cofradía de las Siete Palabras siempre ha tenido merecida fama de ser diferente a las demás, desde las túnicas de sus nazarenos hasta otros muchos detalles. Por eso mismo, a la hora de realizar los nuevos titulares tuve muy claro que no iba a ser repetitivo. Repetir modelos clásicos, además, acaba siendo aburrido. Recuerdo que para la Dolorosa, que es una Madonna de Calvario y no una Virgen Niña bajo palio, tuve en cuenta la Virgen del misterio de la Cofradía de los Afligidos, en mi opinión el mejor misterio de Cádiz. Es una talla magistral que tuve la dicha de restaurar, en la que María aparece gorda, fea y envejecida, ajustándose a una imagen realista de la Madre de Cristo. Esos mismos preceptos los tuve muy presentes.

¿Crees que la imaginería es un arte inamovible que no admite transformaciones?

Influye mucho el peso de la tradición, pero hay autores que han roto y que rompen moldes dentro de lo clásico. En el pasado tenemos la obra de Luis Ortega Bru, que podrá gustar mucho o poco pero no cabe duda que fue rompedora porque él era un artista único. En el presente están compañeros como Antonio Martínez Rodríguez y Francisco Romero Zafra, que también han llevado la imaginería a su terreno. Lo que no me gusta es la legión de imitadores que les han salido, sobre todo a Romero Zafra.

 

 
     
     
Cirineo
 
Niño Jesús

 

¿Te afectan las críticas?

A todos nos afectan las críticas y quien diga que no, miente. Las críticas en internet son las peores, especialmente las que van acompañadas de fotos intencionadamente malas de tus obras para intentar hundirte. Esas son las críticas que más duelen, las que lejos de ser constructivas solo buscan ponerte por los suelos. Y me duelen no solo las mías sino las que injustamente les hacen a otros compañeros. No hay que olvidar tampoco que todos trabajamos muchas veces al gusto de quienes nos encargan las obras.

Hay restauradores que rechazan la opción de que una escultura sacra sea restaurada por un escultor, incluso en el caso de que ese escultor sea el autor de la obra, ¿qué opinas al respecto?

Opino que yo estoy ahora mismo remodelando el Cristo Resucitado de Cádiz, que es una obra mía y me da igual que se mosqueen. Con el paso del tiempo, he visto cosas en ella que se podían mejorar y ahora que he tenido ocasión de hacerlo, no lo he dudado. Si eso fastidia a los restauradores, lo siento mucho por ellos. En el tema de la restauración todos hemos metido la pata, es cierto que se ha retallado, pero también es cierto que son las cofradías las que casi siempre han pedido los retoques, y si no los hacías tú ten por seguro que luego venían otros a hacerlos, otros que en algunos casos tenían también el título de restaurador. Hay que tener en cuenta, además, que una imagen de culto público no puede ni debe ser restaurada a base de parches, medias acuarelas y "rigatinos" perceptibles como hacen muchos restauradores, en estos casos la restauración debe acabar con la imagen tal y como salió del taller. Un trabajo perfecto de restauración es, por ejemplo, el que ha hecho el Centro de Castilla y León con la Virgen de la Fuencisla, de Segovia. Por otro lado, si eres restaurador creo que debes restaurarlo todo, y yo conozco casos de imágenes seriadas o de escasa calidad artística que muchos restauradores se han negado a intervenir porque no estaban a la altura de su trabajo. Y sabes quién ha tenido luego que ir a restaurarlas: los escultores. Y eso por no hablar de los comentarios ignorantes que hacen pasar por retallados lo que no son tales. En mi caso se dijo que yo retoqué la Divina Pastora de la calle Sagasta (Cádiz) y lo que hice fue limitarme a quitarle las gruesas capas de escayola que le habían pegado al rostro, aunque el caso más sonado fue sin duda el de la gaditana Virgen del Carmen, una imagen que tampoco retoqué, solo le quité las cinco o seis capas de pintura que tenía, a cual más mala, y le apliqué una nueva policromía basándome en la que tenían las manos y el Niño. La policromía original de esta obra no se conservaba ya que originalmente tenía los ojos tallados, luego se los reemplazaron por otros de cristal y ahí se perdió todo. Ahora todo el mundo la ve magnífica, pero en su momento fue un auténtico escándalo.

¿En el caso de la Virgen del Amor de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), una obra que se ha atribuido al escultor Diego Roldán, también hubo repolicromía?

No, esa restauración consistió en hacerle a la Dolorosa un nuevo candelero, ya que del pecho a la cintura y desde la cintura hasta la base toda eran palos. También le tapé unas grietas considerables que tenía (en algunas de ellas cabía hasta el canto de una moneda) y consecuentemente reintegré en las zonas necesarias, pero en absoluto fue una repolicromía. Una intervención muy similar realicé en una Dolorosa murciana, maravillosa, que tienen en clausura las Madres Dominicas de Torredonjimeno (Jaén).

¿Se ha conservado bien el patrimonio gaditano?

Por lo general, sí. Afortunadamente, los tiempos de los carpinteros y las puntillas ya pasaron y duraron muy poco. Imágenes magistrales como Jesús de los Afligidos o el Cristo de la Buena Muerte han llegado a nosotros en muy buenas condiciones, en parte también porque son obras de muy buena calidad. Muchas vírgenes es cierto que han llegado en peores condiciones, no sé si por el hecho de no ser Cádiz una ciudad demasiado mariana. Pero insisto: se miente mucho sobre la conservación del patrimonio en general y de la imaginería en particular, hay gente que opina sin saber y sin haber estado presente en ninguna restauración, algunos mintiendo sobre retoques con gubia y otras actuaciones similares. De la Virgen del misterio de los Afligidos, por ejemplo, se dice que Castillo Lastrucci le retocó el rostro, cuando lo único que hizo fue cambiarle los ojos de cascarilla que tenía antes por los actuales de cristal. Y volviendo al tema de la Virgen del Carmen, recuerdo una anécdota que acabó siendo hasta divertida: cuando estaba restaurándola, no podía verla nadie, y un morboso a todas luces denunciable se fue al edificio que por entonces tenía yo enfrente y con un teleobjetivo comenzó a fotografiar las ventanas de mi taller para conseguir una instantánea de la imagen. Finalmente, acabó fotografiando una de las imágenes secundarias que figuran en el paso de la Borriquita de Cádiz.

¿Qué es lo que más te gusta del impresionante legado artístico de Cádiz?

De Cádiz siempre se ha dicho que es la Génova española. Yo de imaginería me quedaría con dos obras que he citado, el Cristo de la Buena Muerte y el misterio de los Afligidos. También con el Cristo de la Humildad y Paciencia y el Cristo de la Piedad, que me parece una obra de una gran elegancia. En cuanto a escultura profana, me quedo con un monumento que me encanta, el del Marqués de Comillas en la Alameda, actualmente muy abandonado y perdido. También las pinturas que Murillo nos hizo para el convento de Capuchinos que ahora están en el museo, las casas-palacios y otras muchas casas señoriales con sus patios... En Cádiz tenemos tantos rincones bonitos que a veces los gaditanos ni nos fijamos en muchos de ellos.

 

 
     
     
Virgen del Carmen
 
San Juan (Puerto Real)

 

¿Cuál es tu iconografía pendiente? Las de Cristo Resucitado y San Juan Evangelista las has cultivado mucho.

La que más me gustaría hacer de entre las que nunca he hecho es la Oración en el Huerto. Me interesa mucho ese momento en que Jesús se muestra más humano que nunca y no pierdo la esperanza en labrarlo, tengo mucha ilusión en ello. La de San Juan es normal que se trabaje mucho porque, cuando no salen acompañando a una Dolorosa o en un misterio, se hacen para culto interno. Respecto al Resucitado, es cierto que me la encargan bastante, aunque no sabría decirte las razones. Creo que son seis los que he hecho y quizás los de Conil y San Roque sean los que más me han gustado. No me imagino a Cristo elevándose tras resucitar, sino como un hombre que camina, lo que no quiere decir que obras como el Resucitado sevillano de Buiza no me gusten. Curiosamente a esa obra, pese a las críticas que tiene, le veo una majestad imponente.

Hablando de Buiza, tengo entendido que, junto a Mariano Benlliure, se lleva toda tu admiración.

Buiza tiene su mejor obra en Cádiz: la Virgen de la Trinidad. No será a lo mejor la más bella ni la más buena de las suyas, pero sí la más conmovedora, de hecho quiso repetirla luego varias veces pero no pudo. De Buiza me gustan sobre todo sus policromías. Recuerdo que mi primera obra procesional para Cádiz fue la Magdalena que acompaña a su Cristo del Descendimiento, otra obra grandiosa que nos dejó junto con el Cristo de Luz y Aguas. Benlliure la verdad es que me vuelve loco, es uno de esos genios que se dan raras veces en la vida. Me gustan especialmente sus dos figuras procesionales para Málaga, el Nazareno del Paso y el Cristo de la Expiración. Para un Cristo que realicé para Mallorca me inspiré en su modelado de los cabellos, que son realmente impresionantes. También Antonio Illanes me gusta mucho, fue un gran artista que lamentablemente se vio eclipsado en Sevilla por la gran figura de Castillo Lastrucci.

¿Qué obra te ha dejado mejor recuerdo?

El Resucitado para Jerez de la Frontera, porque aunque es una obra que creo he superado fue la primera de mis imágenes que procesionó y eso para un imaginero es algo muy emotivo. También le tengo mucho cariño a otro Resucitado, el de Conil de la Frontera, porque su bendición fue muy bonita y porque la gente de Conil, que es estupenda, lo acogió con mucha emoción. Yo es que no puedo hablar de imágenes preferidas, porque cuando terminó una obra, inmediatamente estoy pensando en la siguiente.

No quería dejar sin mencionar otra obra jerezana: el Cristo de la Exaltación.

Esa fue una obra muy novedosa que en el templo se ve algo forzada, pero en el paso queda fenomenal. Quizás se deba al efecto tan realista que se consiguió al recrear en el taller los instantes de la Exaltación de Cristo con un modelo atado a un madero. Es un Cristo sudoroso, que se clavó a la cruz por las muñecas en unos años donde no era demasiado habitual hacerlo, lo que enlaza esta obra con la que comentamos de Tabernas (Almería). Hubo hasta quien pensó que el rostro de la imagen jerezana era un autorretrato mío, pues en aquellos tiempos yo tenía el pelo largo y llevaba barba, pero no es cierto.

 

 
     
     
Sayón
 
Resucitado (Conil)

 

¿No te has autorretratado en alguna de tus obras?

Solo en dos ocasiones: en el Santiago el Menor del grupo de la Cena de Cádiz, aunque le puse los ojos verdes y el color del pelo más claro, y en el San Juan Evangelista de la cofradía gaditana de las Siete Palabras, y eso que por entonces yo ya tenía 28 años de edad, por lo que también hubo cierto "rejuvenecimiento".

¿Utilizas siempre modelos del natural?

En las imágenes de Cristo siempre uso modelos reales. Te pongo otro ejemplo: el Cristo del Traslado de Puerto Real (Cádiz). En el caso del Resucitado gaditano llegué a utilizar dos modelos: uno de cintura para arriba y otro de cintura para abajo. Respecto al tipo de modelos, te puedo decir que no utilizo jovencitas para las vírgenes ni niños de gimnasio para los cristos. Me gustan los tipos más adultos y naturales.

¿Está la imaginería mejor considerada que antes?

Por supuesto. Ahora es cuando se puede decir que está bien considerada y mucho mejor mirada porque hay más reconocimiento hacia este trabajo. Cada vez hay más gente trabajando en ella y el taller de un imaginero despierta mucho interés entre los curiosos, tengan o no creencias religiosas. A los curas jóvenes de Cádiz también les gusta mucho este arte y saben que no es solo una tradición sino una forma de reunir a la gente joven en torno a una cofradía. La iglesia y la gente en Cádiz, por ser puerto de mar, es muy abierta.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En cartelas para pasos procesionales y una copia de un Cristo gaditano cuya identidad no puedo por el momento revelar. También dos figuras de santos para la iglesia Castrense, una que representa a Fray Leopoldo de Alpandeire y otra al Beato Diego José de Cádiz. En cuanto a restauraciones, estoy trabajando en la cabeza de una Dolorosa de escuela granadina para Vejer de la Frontera (Cádiz), una obra muy interesante que ha llegado a mis manos con serios destrozos causados en la Guerra Civil.

Por último, Luis, ¿qué te han parecido los fastos que han venido organizándose este año en Cádiz para conmemorar el bicentenario de la Constitución de 1812?

En relación con las procesiones, no les he visto mucho sentido ya que se trata de la efeméride de una Constitución, no de algo relacionado con las cofradías gaditanas. He visto excesivos traslados y procesiones sin motivo, lo cual me ha parecido poco serio. Reconozco que, pese a todo, ha venido bien para una ciudad que está viviendo de manera especialmete dura la crisis, porque se han llenado comercios, bares, hoteles, cafeterías, etcétera. También quiero dejar claro que las llamadas "Procesiones Magnas" no me gustan.

 

 

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