AL BIES

22/01/2024


 

 
 

Viuda rica de Toro

Delhy Tejero
1932
Colección María Dolores Vila Tejero

 

Presentación

El corte de la tela al bies, es decir, en diagonal con respecto al hilo, sirve como metáfora a Idoia Murga Castro y Carmen Gaitán Salinas, comisarias de la exposición Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española, para hilar un relato que reivindica las aportaciones artísticas de las mujeres en la España de finales del siglo XIX y principios del XX y que podrá visitarse en el Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD), de manera gratuita, hasta el 31 de marzo de 2024.

Se trata de obras enmarcadas en un momento en que su papel en la sociedad estaba empezando a cambiar, y en el que iban incorporándose progresivamente desde el espacio íntimo al espacio público.

Las comisarias han emprendido la tarea de estudiar el panorama artístico de la vanguardia española, con el fin de identificar a aquellas artistas que han quedado al margen de la historia canónica del arte y cuyas producciones eran consideradas "artes menores". Esta visión al bies ofrece otras posibilidades y permite nuevas narraciones, la mayoría protagonizadas por artistas desconocidas en el ámbito del diseño y de las artes decorativas.

 

 
 

El mercado de Calaf

Enriqueta Pascual Benigani
1929
Museu Nacional d'Art de Catalunya

 

Introducción

Entre esas figuras que quedaron al margen, destacan Victorina Durán y Matilde Calvo Rodero, cuyas trayectorias se entrecruzan con los orígenes de este museo. A principios del siglo XX trabajaron, sin remuneración, en el entonces llamado Museo Nacional de Artes Industriales, donde experimentaron con algunas de las técnicas que la institución trataba de recuperar y difundir. Este fue el punto de partida que indujo al MNAD a reflexionar sobre el papel de las mujeres en las artes en la época de las vanguardias.

La exposición Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española se articula en seis secciones que abarcan las distintas disciplinas, soportes y temáticas que estaban presentes en el universo de lo íntimo y en la esfera pública.

Dirección y horarios: Calle Montalbán 12, Madrid. Martes a sábado, de 09:30 a 15:00 horas; domingos y festivos, de 10:00 a 15:00 horas; jueves tarde de 17:00 a 20:00 horas; cerrado todos los lunes.

 

 

Dueñas del diseño: los espacios de las artistas

El avance de las mujeres se reflejó en la creación de sus propios talleres, instituciones y organizaciones, que contribuyeron a su independencia y a la apertura de espacios en la sociedad española de la época. Destaca en esta sección un lienzo de una artista de ese periodo cuya obra ya ha transcendido, Maruja Mallo (imagen superior), quien, junto con otras compañeras, participó en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París celebrada en 1925.

El escenario se convirtió en un lugar de independencia y libertad para muchas actrices y bailarinas, algunas de las cuales diseñaron sus propios trajes, incorporando elementos modernistas y simbolistas. Además, los disfraces en festividades como el carnaval permitían a las artistas explorar identidades y personalidades distintas de las habituales, como ocurre con el disfraz de hada lucido en una fiesta del Círculo de Bellas Artes.

 

 

El hilo moderno

Al tiempo que se preservaban modos de hacer tradicionales como el encaje y el bordado, se adoptaron técnicas innovadoras como el "batik", una forma de pintura sobre seda de origen asiático, que practicó Victorina Durán, aplicándola a diversos formatos, conservados en el MNAD. Este influjo oriental se aprecia en otras piezas como mantones de Manila y kimonos.

Al mismo tiempo, se produjo una proliferación de nuevas prendas y complementos que se ajustaban a los hábitos de las mujeres modernas, y numerosas creadoras lograron acuñar sus propias marcas. Es el caso de Jeanne Lanvin, artífice del vestido de coctel (imagen superior) que podemos ver en esta sección dedicada a las artes decorativas del ámbito textil.

 

 

Un papel protagonista

Las artistas españolas de las primeras décadas del siglo XX prestaron una atención especial a las artes del libro, particularmente a la ilustración de publicaciones y a la encuadernación, que se convirtieron en campos profesionales muy demandados, gracias a la proliferación de prensa ilustrada y editoriales de libros y cuentos infantiles.

Junto a delicadas encuadernaciones realizadas en piel, obra de Matilde Calvo Rodero, podemos contemplar figurines de moda e ilustraciones aparecidas en las revistas del momento, como el dibujo de Viera Sparza para la portada de "Blanco y Negro" (imagen superior), en el que, como reflejo de los cambios sociales, aparece una mujer al volante.

 

 

Mujeres a escena

En el ámbito de las artes escénicas muchas mujeres encontraron un refugio desde el cual desafiar y transgredir las normas de género impuestas por la sociedad. En el escenario, coreógrafas, compositoras, actrices y otras intérpretes disfrutaron de libertad, poder de actuación y autonomía.

Por otro lado, detrás del escenario, escenógrafas, figurinistas y sastras aplicaron su creatividad para materializar estas colaboraciones artísticas. Es el caso de Victorina Durán, que en 1929 fue nombrada catedrática de Indumentaria en el Real Conservatorio de Música y Declamación, y que es autora de varios de los figurines y decorados expuestos (imagen superior).

 

 
 

Cantatriz griega

Flora López Castrillo
1913
Museo Nacional de Artes Decorativas

 

El universo de lo íntimo

El hecho de que el ámbito doméstico fuese el destino tradicional y mayoritario para las mujeres llevó a que dedicaran gran atención a ponerlo a su gusto. A medida que avanzaba el tiempo, también se involucraron en la decoración de nuevos espacios interiores, como el Lyceum Club Femenino o algunos Paradores de Turismo.

Dado que en este período las mujeres aún no podían firmar en solitario el diseño arquitectónico (hasta junio de 1936 no se tituló la primera arquitecta, Matilde Ucelay) se apoyaron en la colaboración con compañeros titulados.

Aquí pueden verse diversos diseños de Delhy Tejero, quien concibió conjuntamente el proyecto elaborado para el Hotel Condestable de Burgos, desde el diseño y disposición de los muebles hasta la creación de los objetos decorativos, las pinturas murales y el ajuar.

A través de las piezas de Amelia Cuñat, María Luisa Villalba (imagen superior) y el taller de los Zuloaga podemos ver cómo las creadoras experimentaron con lenguajes innovadores en soportes y técnicas decorativas más allá de las "bellas artes", desarrollando cerámica en estilos modernistas, constructivistas y art déco en escuelas y talleres en varias ciudades españolas.

 

 

Ventanas abiertas al mundo

Las artistas se dedicaron a la pintura de paisajes de gran formato y al arte al aire libre, lo que permitió que la naturaleza se integrara en la decoración interior. Al mismo tiempo, los jardines funcionaron como un espacio intermedio entre lo privado y lo público, un entorno natural controlado y agradable, como el que refleja el lienzo de María Sorolla.

Las artistas contribuyeron al disfrute de esos jardines mediante la concepción de diversos elementos, como una fuente para jardín diseñada por Matilde Calvo Rodero en colaboración con José Joaquín González Edo (detalle en la imagen superior).

En estas décadas de transición hacia la conquista de derechos para las mujeres, el acto de pasar de mirar desde el interior de la casa a través de la ventana para entrar en el espacio público se convirtió en una metáfora importante. En última instancia, más allá de lo que se podía ver desde la ventana, otras creadoras imaginaron y diseñaron un mundo exterior más justo, uno que todavía hoy esperamos en términos de igualdad de género.

 

 
 

Maragatos

Rosario de Velasco
1934
Museo del Traje

 

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