LA OBRA DE FERNANDO ESTÉVEZ DEL SACRAMENTO EN LA PALMA

Texto y Fotografías de José Guillermo Rodríguez Escudero


 

 
 

VIRGEN DEL CARMEN

De tamaño natural, fue ejecutada por Estévez imitando a la perfección la talla completa de madera. Utilizó lonas encoladas para la elaboración de los ropajes; sistema éste poco utilizado por el artista orotavense, ya que prácticamente el 80 % de su producción se contiene en el grupo de imágenes de candelero para vestir. Fuentes aprecia una relación estrecha en la empleada por los escultores napolitanos y genoveses, "de ahí que las imágenes de Estévez ofrezcan, a veces, un cierto aire de porcelana". Fue tallada en el año 1824 siguiendo un estilo clasicista, con marcado acento barroco. Tiene aproximadamente 182 cm de altura.

SEÑOR DEL PERDÓN

Fue en el año 1821 cuando el maestro Estévez esculpió esta magnífica talla de candelero en madera policromada de 160 centímetros de altura y marcado estilo clasicista. La mayoría coincide en que se trata de su mejor pieza. Fuentes añade que "El rostro, magistralmente tallado, contiene una fuerza espiritual poco común en la imaginería religiosa". En palabras de Padrón, el Señor del Perdón posee "una expresión de tristeza infinita, de asombroso perdón, que se refleja en la faz sacra de Cristo. Las manos son obra acabada. El artista orotavense, al modelarlas, tuvo muy en cuenta la presión que en ellas ejercen los cordeles que la aprisionan".

 
 

 
 

SAN PEDRO PENITENTE

Fernández nos decía que tanto el Señor del Perdón como este San Pedro Penitente, con el que el primero forma conjunto, "son obras de perfecta factura. El autor captó en la maravillosa faz de Cristo todo el perdón de un Dios para la flaqueza humana, en este caso representada en la figura del Pescador de Galilea, a quien aquél logró darle la más viva expresión de arrepentimiento". Según Fuentes, Estévez sólo hizo la cabeza y de las manos, "porque se pudo aprovechar el armazón que constituía el cuerpo de la figura anterior". Los rostros estevianos, como éste de San Pedro, expresan un talante y una fuerza comparables a los de Salzillo.

ÁNGELES TURIFERARIOS

También esculpió Estévez los dos ángeles turiferarios (llamados así porque portan incensarios) en genuflexión, situados a ambos lados del tabernáculo y la pareja de adorantes, también arrodillados, que coronan el retablo principal neoclásico del templo de El Salvador. Realizadas en el año 1836, estas bellas esculturas, confeccionadas en madera policromada en blanco y de un acentuado estilo clasicista, tienen una altura aproximada de 105 centímetros. Según Fuentes, "vienen a ser la transposición de los ángeles homónimos que se hallan en el tabernáculo de la Iglesia de la Concepción de La Orotava, obra de Giuseppe Gaggini (1823)".

 
 

 
   

JESÚS NAZARENO

Sin lugar a dudas, esta imagen, de exquisito acabado, es una de las mejores salidas de las gubias de Fernando Estévez del Sacramento. La devota figura tiene 160 centímetros de altura y está realizada en madera de cedro policromada. Inclina su cabeza hacia su izquierda y soporta de pie el peso de una cruz a la que parece  abrazar. Tan sólo aparecen tallados la cabeza, los pies y las manos, partes visibles de la figura, aunque el cuerpo, oculto bajo la lujosa túnica de brocados, "recibió modelación, a pesar de estar pintado en color azul". Tiene una cabeza exquisitamente esculpida, "muy superior a los realizados por Luján para los templos de Gran Canaria".

VIRGEN DE LOS DOLORES (LA MAGNA)

Esta imagen, de 160 centímetros de altura, posee una esbeltez y elegancia inusuales. Al parecer, está inspirada en su homónima de la Ermita del Espíritu Santo de Las Palmas de Gran Canaria, obra de Luján Pérez. También nos recuerda a la del mismo nombre de la Parroquia de Santo Domingo de aquella ciudad, labrada también por Luján. Según Fuentes, "el rostro, un tanto cuadrado, sostiene un semblante sereno y a la vez sublime. En él ha desaparecido el dolor y sólo queda la tranquilidad del espíritu. Es una obra esteviana por sus potentes mejillas, ojos rasgados y de mirada oblicua, quijadas portentosas y suavidad en el cabello".

 
 

 
   

LA MAGDALENA

A esta obra neoclásica de candelero, realizada hacia el año 1837, de excelente modelado próximo al estilo de Luján Pérez, se la presenta fijando su mirada hacia el suelo, en plena contemplación. Fernández García hace una muy completa descripción de la bella talla de la Santa de Betania; según su opinión, esta Santa María Magdalena, que aparece postrada de hinojos al pie del Crucificado, es una  imagen "de un cuidado modelado. El artífice logró imprimirle la más viva expresión de dolor, aunque sereno, en su bello rostro, y prestó el debido esmero al peinar con su magistral gubia su ondulada cabellera".

VIRGEN DEL ROSARIO

La cabeza y las manos de esta preciosa imagen mariana fueron talladas en madera policromada por Fernando Estévez en el año 1832. La bella imagen de estilo clasicista, mide 162 centímetros de altura y sustituyó a otra talla antigua de la misma advocación que se venera actualmente en la capilla del lado del Evangelio de la Parroquia de San Blas de Villa de Mazo. El historiador Fuentes detalla que "el rostro de María, sobre un cuello de cisne, se muestra severamente frío, muy académico, carente del toque angelical tan propio de Estévez. El modelado de la efigie es correcto, partiendo de ejemplos clásicos".

 
 

 
 

CRISTO CRUCIFICADO (ATRIBUCIÓN)

Un Crucificado de 158 centímetros se encuentra en la Capilla del Cementerio Municipal. Según Fernández García, esta imagen se incluye dentro del catálogo escultórico del maestro orotavense. Sin embargo, Fuentes Pérez concluye con una serie de dudas en cuanto a su anatomía, aunque "el rostro recuerde en cierta manera al Crucificado de la Sala Capitular de la Catedral de La Laguna".

BELÉN DEL SALVADOR (ATRIBUCIÓN)

Algunos historiadores locales, como Gloria Rodríguez, le han adjudicado estas tres tallas. El rostro de María sí se acerca más a su estilo, no así su Esposo. El Niño, según Fuentes, se encuentra en una casa de Los Llanos de Aridane. La mayoría de los investigadores rechazan esta autoría y aseguran que se trata de obras salidas de la gubia de la saga de los Carmona de La Palma.

 

 

FUENTES: FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. "Notas históricas de la Semana Santa en Santa Cruz de La Palma", en Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, 1963; FUENTES PÉREZ, Gerardo. Canarias: El Clasicismo en la Escultura, Excelentísimo Cabildo Insular de Tenerife, 1990; PADRÓN ACOSTA, Sebastián. El Escultor Canario D. Fernando Estévez (1788-1854), Santa Cruz de Tenerife, 1943.

 

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