EL TELAR DE LA FÁBULA

20/11/2007


 

Las Hilanderas es una de las últimas obras mitológicas de Diego Velázquez, y una de sus composiciones más ambiciosas y complejas. Como en Cristo en Casa de Marta y María, el núcleo de la acción se encuentra al fondo, tras una escena aparentemente costumbrista. Sin embargo, los 40 años que median entre ambas no habían pasado en vano, y el pintor se convirtió en ese tiempo en uno de los narradores más sutiles de su época.

A través del color y de la perspectiva aérea, Velázquez consiguió establecer una relación muy fluida entre los diferentes planos espaciales e integrar en una unidad los numerosos elementos con valor narrativo. Las protagonistas de la escena son la diosa Palas y Aracne, una mortal con extraordinaria habilidad para el arte de la tapicería. Tras discutir sobre sus respectivas facultades, la diosa, herida en su soberbia, convertirá a su rival en araña, argumentando que había osado representar los amores de Júpiter, su padre. Uno de esos episodios aparece en el tapiz del fondo, que está basado en el Rapto de Europa que pintó Tiziano para el monarca Felipe II y fue copiado en 1628-1629 por Pedro Pablo Rubens, quien se acercó a la obra de su predecesor con voluntad de aprender y de medirse con él. Original y copia eran dos de las pinturas más prestigiosas de las colecciones reales.

En el Siglo de Oro, la contienda de Palas y Aracne se vinculó con la idea de que no hay nadie tan perito en su arte que no sea susceptible de mejora en el futuro. Era un tema presente en los tratados artísticos, y que probablemente Velázquez quiso actualizar mediante el ejemplo histórico de Rubens enfrentándose a la obra de su predecesor Tiziano. El cuadro incluye otros contenidos de carácter histórico-artístico, como la transformación de la materia en la forma creativa, que estarían representadas respectivamente por las hilanderas del primer término y la diosa y su rival discutiendo ante el tapiz.

 

 

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