EL ARQUERO DE LA MUERTE

Con información de Juan Gunther, Ricardo Palma y Víctor Andrés Urquiaga (29/10/2007)


 

 

Entre las magníficas esculturas que guarda el Convento de San Agustín de Lima, destaca por su excelente resolución anatómica una figura humana esqueletizada y momificada que representa la Muerte y es conocida popularmente en la capital de Perú como "El Arquero de la Muerte" o "La Muerte Arquera".

La estilizada composición, labrada en madera policromada, es obra del escultor limeño Baltazar Gavilán, un artista mestizo de gran renombre en la ciudad que la esculpió a principios del siglo XVIII para que precediese la multitudinaria procesión de más de veinte pasos que los Padres Agustinos efectuaban cada Jueves Santo.

La escultura, situada en una hornacina de la antesacristía del templo, mide 180 cm de altura (aunque algunos autores que la han estudiado directamente establecen 195 cm) y plasma, siguiendo el gusto escabroso del barroco hispano (heredado por el arte virreinal), a la Muerte sosteniendo un arco con el brazo izquierdo, mientras que con el derecho se dispone a lanzar su fatídico dardo. El cuerpo, y en especial la cabeza del simulacro, ofrece un realismo descarnado y realmente macabro.

Una leyenda recogida por el estudioso Ricardo Palma (1833-1918) en su obra Tradiciones Peruanas (1872) asegura que el propio autor falleció por la impresión que le produjo la escultura al entrar ebrio en su taller tras celebrar haberla terminado con éxito. A Baltazar Gavilán se le atribuyen también otras efigies limeñas como una Dolorosa venerada en la Iglesia de San Francisco, un busto del Marqués de Casa Concha y la estatua ecuestre en bronce del rey español Felipe V que coronaba el arco que daba acceso al Puente de Piedra.

 

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