LAS SIBILAS DE ATIENZA

Antonio Meléndez (21/01/2007)


 

Maravillosa es esta pintura sobre tabla de Juan Soreda, que lleva por título Sibilas y concretamente representa a las Sibilas Samia, Frigia y Cumea. En la antigüedad una sibila era una adivina, por eso en el renacimiento se las suma a los profetas del Antiguo Testamento, como si ellas hubieran predicho la existencia de Jesucristo.

La tabla se exhibe en el Museo de Arte Religioso de San Gil, en Atienza (Guadalajara). Del pintor apenas sabemos que trabaja en la primera mitad del siglo XVI en Valladolid, Soria y Sigüenza (Guadalajara). Todo lo que hizo es de deslumbrante calidad formal y nos lleva a sospechar que se formó en Italia, dadas sus claras influencias de Miguel Ángel y Rafael. Sólo hay que mirar a estas Sibilas para comprobar esos evidentes indicios.

La composición artística, dado su carácter horizontal, es la de dos líneas paralelas formadas, en la parte inferior, por ese continuo de paños y de manos que se unen en el libro. La línea superior la componen las cabezas, con esa especie de unión y desunión que aportan los tocados, los cabellos, la filacteria y el lábaro. Cabe resaltar también las otras líneas paralelas que conforman el brazo desnudo y varonil de la Sibila Cumea y el rostro enigmático de Samia, con su elegantísimo tocado, que casi la circunscribe.

 

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