HERMANDAD PENITENCIAL DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE


 

Templo: Parroquia de San Vicente Mártir.

Fundación: 1974.

Pasos: Uno.

 

CRISTO DE LA BUENA MUERTE

Autor: Juan Ruiz de Zumeta.

Cronología: 1585.

Precio: 15.000 maravedíes.

Material: Madera de nogal policromada.

Pasaje Evangélico: “E inclinando la cabeza entregó el espíritu” (Jn 19, 30).

Restauraciones: Hipólito Pérez Calvo (1975), quien le repuso los dedos y un brazo, y le talló la parte izquierda del sudario. Julio Mostajo (1980), quien le insertó el brazo desprendido y retocó la policromía. Mariano Nieto (1990), quien recuperó la policromía original, consolidó la talla y suprimió los clavos de hierro de la corona de espinas.

Análisis Artístico: Erróneamente relacionado con la producción del jiennense Gaspar Becerra, representa a Cristo muerto y fijado por tres clavos a un madero de sección lisa y rectangular. La cabeza, caída hacia la derecha, presenta una corona de espinas gruesa y trenzada, tallada en el mismo casco craneal. El rostro, desencajado por la violenta muerte, muestra el entrecejo fruncido en señal de dolor, grandes ojos semicerrados, afilada nariz, el surco naso-labial bastante marcado y los labios entreabiertos, dejando ver en su interior los dientes tallados en la madera. El cabello, ondulado y con raya al centro, se pierde por la espalda, salvo un sinuoso bucle que cae sobre el hombro derecho. La barba, corta y pegada al pecho, comparte el mismo modelado. El autor ha descrito en esta talla una anatomía fuerte a la vez que esbelta, sin resaltar en exceso músculos, venas y tendones. Los brazos aparecen muy tensos por el peso del cadáver de Jesús, con los dedos de las manos semiflexionados a consecuencia de los clavos que horadan las palmas. Del torso, muy bien resuelto, llama la atención la abierta llaga del costado derecho, de la que mana un abundante caudal de sangre que llega hasta el perizoma, policromado y anudado sobre la cadera. Las piernas, también muy tensas, giran levemente hacia el lado derecho, montando el pie derecho sobre el izquierdo. Las pálidas carnaciones realzan, por las contusiones y las señales del látigo, los tormentos sufridos por el Varón. Carece de exorno.

 

Curiosidades: La imagen es portada sobre unas parihuelas inclinadas, con el fin de permitir una mejor visibilidad de la misma durante la procesión, por unos hermanos alumbrados con teas.

Día de Salida: Madrugada del Martes Santo.

 

Fotografía cedida por Alberto García Soto

 

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