PONTIFICIA, REAL, MUY ILUSTRE HERMANDAD SACRAMENTAL
Y ARCHICOFRADÍA
DE NAZARENOS DEL SAGRADO DECRETO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD,
SANTÍSIMO CRISTO DE LAS CINCO LLAGAS, MARÍA SANTÍSIMA DE LA CONCEPCIÓN,
NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA Y SAN JUAN BOSCO
Templo: Iglesia de la Santísima Trinidad.
Fundación: 1555.
Pasos: Tres.
SAGRADO
DECRETO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Autor: Emilio Pizarro de la Cruz (Dios Hijo), ¿Juan de Mesa y Velasco? (Dios Padre) y Juan Mayorga (Espíritu Santo).
Cronología: 1912 (Dios Hijo), siglo XVII (Dios Padre) y 1995 (Espíritu Santo).
Material: Madera policromada. Dios Padre es imagen de vestir.
Pasaje Evangélico: Se trata de un misterio de carácter alegórico. En la trasera del paso, sobre un trono de ángeles, se alza la Santísima Trinidad, que ha decidido que el Hijo se haga carne para redimir al género humano. Ún ángel, símbolo del Amor Divino, traspasa el costado de Cristo con un dardo en señal de aceptación del mandato, empapando con su sangre a una matrona dormida, representativa de la Sinagoga, que en ese instante se convierte en Iglesia Triunfante, representada por los cuatro Doctores Latinos: Agustín, Ambrosio, Gregorio y Jerónimo. Contemplando la escena se encuentran la Fe y la Gracia Santificante, personificada en el Arcángel San Miguel dando muerte a un dragón, símbolo del pecado.
Análisis Artístico: Dios Hijo es obra de Emilio Pizarro, quien cobró 175 pesetas por remodelar íntegramente una obra anónima del siglo XVIII. Se halla revestida con clámide de terciopelo rojo y porta sobre su hombro izquierdo la cruz para la salvación del mundo. Fue labrado en madera de cedro, mide 145 cm y ha sido restaurado por Ángel Rodríguez Magaña (1922) y Manuel Hernández León (1982). Dios Padre se halla atribuido por a Juan de Mesa por Antonio Joaquín Dubé de Luque, quien considera que pudo haber sido originalmente una imagen de José de Arimatea o Nicodemo. Porta en su mano derecha un cetro para ordenar su mandato y con la izquierda señala a Cristo el orbe donde habrá de cumplir su misión. Labrado también en madera de cedro, mide 134 cm. En 1922, fue remodelado por Ángel Rodríguez Magaña, quien retalló el cabello, retocó el entrecejo y la nariz, labró una barba más larga y policromó de nuevo. El Espíritu Santo es obra del tallista Juan Mayorga, con policromía y dorado de Mariano Rojo. La nube sobre la que se alzan las figuras fue tallada por Lourdes Hernández Peña.
Figuras Secundarias: La efigie de la matrona es obra de Manuel González (1939); el Amor Divino, San Miguel y el dragón son obras de Ángel Rodríguez Magaña (1907); los Doctores Latinos fueron labrados por Antonio Joaquín Dubé de Luque (1993-1997), autor también de la figura de la Fe (1996).
CRISTO
DE LAS CINCO LLAGAS
Autor: Luis Álvarez Duarte.
Cronología: 2001-2002.
Material: Madera de cedro real policromada.
Medidas: 177 cm.
Pasaje Evangélico: "Presentóse entonces un sanedrita llamado José, varón bueno y justo. Por lo demás éste no había dado su voto ni a lo decidido ni a lo ejecutado por ellos. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y aguardaba el Reino de Dios. Se llegó a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo descendió, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en roca viva, en el cual aún no se había puesto a nadie" (Lc 23, 50-53).
Precedentes Procesionales: Crucificado recompuesto por Teodoro Fernández de Valdivieso en 1745 y posteriormente muy restaurado por Cesáreo Ramos (1824), Ángel Rodríguez Magaña (1908) y Carlos Bravo Nogales (1950). Crucificado, tallado por Manuel Hernández León (1979-1981) que fue rechazado por su excesiva altura (180 cm). Crucificado (1982), obra también del escultor e imaginero sevillano Manuel Hernández León.
Análisis Artístico: De nuevo, Duarte ofrece un Crucificado de afanoso modelado que se relaciona con las grandes creaciones de la escuela sevillana de siglo XVII, especialmente con el mesino titular de la Cofradía de los Estudiantes. Cristo se halla fijado al madero por tres clavos, montando el pie derecho sobre el izquierdo. El titulus crucis, clavado en el stipes superior, aparece redactado en tres idiomas con forma de tablilla. La cabeza de Jesús, carente de potencias y corona de espinas, cae hacia adelante y al lado derecho. Sus facciones, inspiradas según el autor en las de la Dolorosa de la Esperanza, muestran los ojos semicerrados, sentido rictus de dolor, nariz hebraica, pómulos afilados y labios entreabiertos, con la lengua proyectada hacia adelante y la dentadura minuciosamente tallada. Cabellera y barba, abundantes y partidas a dos aguas, presentan unos ensortijados mechones, casi gubiados pelo a pelo. La elegancia formal de la talla se demuestra en unos brazos esbeltos y ligeramente curvados; la disposición de las manos, con los dedos levemente separados, y la postura de las piernas, levantando grácilmente la derecha sobre la izquierda y con las rodillas unidas al centro. El torso exhibe una atlética anatomía, con las costillas, el arco condrocostal y los músculos pectorales y abdominales muy marcados. Las carnaciones son cálidas, con finos y moderados regueros de sangre que resultan más copiosos en la frente del Redentor.
Figuras Secundarias: Nicodemo subido en una escalera procede a desclavar a Jesús del madero, mientras José de Arimatea, la Virgen, San Juan Evangelista y las Tres Marías se disponen a recibir su cuerpo, extendiendo María Salomé y María Cleofas una sábana en el suelo. Nicodemo es obra de Antonio Dubé de Luque (1998), José de Arimatea pertenece a la producción de Ángel Rodríguez Magaña (1917) y el resto de figuras, a excepción de la Virgen, fueron labradas por Manuel Flichi (1918),
VIRGEN DE
LA CONCEPCIÓN
Autor: Antonio Bidón Villar.
Cronología: 1958.
Material: Madera policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 171 cm.
Precedentes Procesionales: Una de las Marías del misterio procesionó como Virgen de la Concepción, tras ser restaurada por Ángel Rodríguez Magaña, desde que la Virgen de la Esperanza salió por vez primera bajo palio hasta la ejecución de la presente talla de Antonio Bidón.
Análisis Artístico: La Virgen se halla al pie de la cruz, contemplando desolada el cadáver de Cristo y presta a recibirlo una vez haya sido descendido por los Santos Varones. Es por ello que eleva la cabeza hacia la derecha y clava sus grandes ojos vítreos en los de Jesús. La hechura muestra cierta madurez de rasgos, abundancia de carnes, cuello ancho y levemente anatomizado, y cabellera someramente tallada y peinada al centro. Eleva las cejas hacia arriba, dando lugar a un marcado entrecejo en forma de uve, y abre sus labios en señal de desesperación, dejando ver al espectador la lengua y ambas coronas dentarias talladas en la madera. Largas pestañas de pelo natural enmarcan los párpados superiores, mientras que en los inferiores se encuentran finamente pintadas. La nariz es recta y larga, las orejas quedan semidescubiertas y la redondeada barbilla que remata el rostro ha sido limpiamente trabajada. Lleva cuatro lágrimas de cristal, dos en cada mejilla. Las manos aparecen extendidas, portando el pañuelo en la derecha y el santo rosario en la izquierda. El bastidor interno es de base ovalada y se halla formado por ocho listones que parten de las caderas.
Preseas: Diadema de plata dorada, cincelada por Manuel Seco Imberg (1944).
VIRGEN DE
LA ESPERANZA
Autor: Juan de Astorga Cubero.
Cronología: 1819-1820.
Precio: 900 reales de vellón.
Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 158 cm.
Restauraciones: Ángel Rodríguez Magaña (1908). Sebastián Santos Rojas (1947). Luis Álvarez Duarte (2001), quien hizo un nuevo candelero de caoba.
Análisis Artístico: Una de las creaciones más celebradas de Astorga y, para un buen sector de la crítica especializada, la mejor de todas sus imágenes marianas hechas para la piedad penitencial. La talla goza de pulcra ejecución y primorosa belleza femenina, ofreciendo una puesta en escena que atenúa el dramatismo del barroco para entregarse de lleno a la solemnidad neoclásica, al tiempo que la estética romántica le otorga una sensibilidad emocional pocas veces igualada en este tipo de obras. La imagen inclina la cabeza hacia la derecha, en afligido gesto. El ovalado rostro, enmarcado por cabellera tallada y peinada con raya al centro, presenta los ojos arrasados por el llanto, cejas finamente trazadas, nariz recta y afilada, labios entreabiertos que permiten ver la lengua proyectada entre ambas coronas dentarias y agudo mentón centrado por hoyuelo, todo ello tratado con gran esmero en su modelado. Posee pestañas de pelo natural en los párpados superiores y cinco lágrimas que surcan sus mejillas, dos en la derecha y tres en la izquierda. Al ser imagen de vestir tiene un candelero interno de base ovalada, formado por ocho listones que parten de las caderas. Las impecables facciones, el carnoso cuello, las sonrosadas carnaciones y las gráciles manos, de finos dedos, nos remiten a otros modelos astorguianos de la Mater Dolorosa como la Virgen de la Soledad y Esperanza, de la Parroquia de San Ildefonso (Sevilla); la Virgen de la Angustia, de la Cofradía de los Estudiantes (Sevilla), o la Virgen de los Dolores, venerada en la Parroquia de la Inmaculada Concepción, de Galaroza (Huelva). No parece que las restauraciones sufridas por la Esperanza Trinitaria a lo largo de sus casi dos siglos de historia hayan alterado su impronta primitiva.
Preseas: Corona de oro de ley, cincelada por los Hermanos Delgado (2004). Corona de plata dorada, obra de Manuel Seco Velasco (1940).
Paso
Alegórico: Es obra neobarroca de Juan Mayorga
(1996), quien siguió un diseño de Antonio Dubé de Luque. La ebanistería
corresponde a Francisco Bailac y el dorado a Mariano Rojo. Lleva profetas y
cabezas de Apóstoles en plata, cincelados por Manuel de los Ríos. Faldones
bordados en el Taller de Fernández y Enríquez.
Paso del Calvario: De estilo neobarroco y líneas rectas. Fue labrado en el año 1935 por José Gil, siguiendo los cánones neobarrocos del momento. Restaurado y reformado para ampliar sus dimensiones por Antonio Martín Fernández (1971). El dorado actual corresponde a Herrera y Feria (1972). El Manto de la Virgen de la Concepción posee bordados del Taller de Fernández y Enríquez.
Paso de Palio: Del espléndido trono neobarroco, caracterizado por llevar dos llamadores, destacan poderosamente los respiraderos con perfiles neorrenacentistas diseñados por Carlos Bravo Nogales y cincelados por Manuel Seco Velasco (1948-1958), empleando 58 kilos de plata en su ejecución. Llevan partes doradas y los adornan pequeñas imágenes marianas, cuyos modelos fueron realizados por el escultor madrileño Miguel González Pérez. Otras piezas argénteas son los varales (1960-1963), también de Seco Velasco, y el ostensorio, realizado en los talleres de Orfebrería Triana. La peana (1979), los candelabros de cola (1981), las jarras (1984) y la candelería (1980) son obras en alpaca plateada de Orfebrería Triana. El palio, diseñado en 1945 por Manuel Elena Caro, fue bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo verde y malla del mismo metal por Sobrinos de Caro y restaurado en 1985 por Fernández y Enríquez, quienes reemplazaron el tisú original por el terciopelo que lleva en la actualidad. El manto fue diseñado por Antonio Garduño Navas y confeccionado en hilo de oro sobre terciopelo verde por el Taller de Sobrinos de José Caro (1972), autores también de la toca de sobremanto y de la saya procesional, bordada en terciopelo rojo. Los faldones llevan bordados de Artesanía Santa Bárbara.
Observaciones: El paso alegórico procesionaba antiguamente con una palmera en su delantera, desde la que el Amor Divino asaeteaba el corazón del Redentor, y con un resplandor de plata dorada, cincelado por Manuel Seco Velasco (1940), situado detrás del grupo de la Trinidad. Ambos fueron lamentablemente suprimidos del misterio. La Virgen de la Esperanza, que hasta comenzar su salida bajo palio procesionó en el misterio a los pies del Crucificado, fue Coronada Canónicamente en el año 2006.
Costaleros: 54 (Decreto), 46 (Calvario) y 36 (Palio).
Flores: Claveles blancos (Decreto), claveles rojos (Calvario), y claveles, gladiolos y rosas blancas (Palio).
Salida Procesional: Sábado Santo.
Fotografías a color del
Sagrado Decreto, Cristo de las Cinco Llagas y
Virgen de la Concepción cedidas por Roberto Villarrica
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