PRIMITIVA HERMANDAD DE LOS NAZARENOS DE SEVILLA, ARCHICOFRADÍA
PONTIFICIA Y REAL DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO,
SANTA CRUZ EN JERUSALÉN Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA CONCEPCIÓN


 

Templo: Real Iglesia de San Antonio Abad.

Fundación: 1340.

Pasos: Dos.

 

JESÚS NAZARENO

Autor: Atribuido a Gaspar de la Cueva.

Cronología: Hacia 1608-1610.

Material: Madera de cedro y pino de Flandes (cilindros de los brazos) policromada.

Medidas: 183 cm.

Precedentes Procesionales: Nazareno, probablemente tallado en la segunda mitad del siglo XVI.

Pasaje Evangélico: "Tomaron, pues, a Jesús, que, llevando su cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota" (Jn 19, 16-17).

Restauraciones: Anónimo (mediados del siglo XVIII). Teodoro de San Román (1784). José Ordóñez (1912). Agustín Sánchez-Cid Agüero (1942), quien reforzó los ensambles de la talla, estableció nuevas cogidas para el juego de potencias y realizó un orificio en la oreja izquierda con el fin de hallar un documento relativo a la autoría de la imagen. Francisco Peláez del Espino (1978), quien eliminó repintes, repuso unos bucles finales de la cabellera que habían sido cortados, taponó el orificio efectuado por el anterior imaginero, reparó los dedos, eliminó la capa de yeso que cubría el cuerpo de la imagen y reforzó la peana.

Análisis Artístico: Representa el momento en que el Varón, enhiesto, se dispone a cargar con la cruz, que porta sobre su hombro derecho y en postura inversa a la habitual. Jesús dirige la estrábica mirada hacia el suelo e inclina la cabeza hacia el lado izquierdo, con la consecuente tensión del músculo esternocleidomastoideo derecho. La corona de espinas es superpuesta y provoca finos hilos de sangre que parten de la frente y cuero cabelludo y se extienden por la mascarilla y el cuello. El alargado semblante posee rasgos recios y subyugantes, con frente amplia, párpados abultados, ojos rasgados y policromados en la madera, nariz recta y ancha, labios carnosos, boca entreabierta que permite ver la dentadura tallada, y pómulos afilados, presentando una fuerte contusión el izquierdo. El cuello, erguido y alargado, refleja la fortaleza de Jesús en los comienzos de su penosa andadura, aún no desfallecido por el esfuerzo. Cabello, barba y bigote se hallan partidos a dos aguas y modelados a base de minuciosos rizos. La barba termina en dos redondeadas puntas y la larga melena cae sobre los hombros de la talla, mostrando mutilada la guedeja derecha. Las manos, muy venosas y crispadas al igual que los pies, se apoyan con suavidad sobre el stipes del madero, presentando las uñas perfectamente anatomizadas. Las carnaciones son cetrinas. La imagen, de talla completa y brazos articulados, ofrece al espectador un acusado contrapposto de gusto manierista y suele aparece revestida con túnica de terciopelo morado, bordada en hojilla de oro por Hijos de Miguel Olmo (1919). La cruz, de sección rectangular, fue labrada en madera de teca, carey y plata por manos anónimas (siglo XVII).

Preseas: Potencias en oro de ley, cinceladas por Fernando Marmolejo Camargo (1976).

Figuras Secundarias: Ángeles Ceriferarios, atribuidos a Pedro Duque Cornejo y Roldán (siglo XVIII). Han sido restaurados por José Segura (1800), quien los estofó de nuevo y ensambló algunos dedos; Juan de Astorga (1828), quien modificó la posición de los brazos; Juan de Ojeda (1868), quien los volvió a estofar; Ramón Hernández (1868) y Luis Jiménez (1948 y 1964).

 

VIRGEN DE LA CONCEPCIÓN

Autor: Sebastián Santos Rojas.

Cronología: 1950.

Precio: 25.000 pesetas.

Material: Madera de ciprés policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 163 cm.

Precedentes Procesionales: Virgen de la Concepción, modelada en terracota por Cristóbal Ramos (1752) sobre una talla anterior que podría datar del siglo XVI.  Actualmente se halla en el domicilio particular de un cofrade tras una desafortunada remodelación practicada por Juan Abascal Fuentes (1954), quien cortó su candelero a la altura de las caderas, la recubrió con paños encolados y le aplicó nueva policromía.

Análisis Artístico: Considerada una de las mejores Dolorosas de Sebastián Santos, en particular, y de la producción andaluza del siglo XX, en general, pertenece al tipo de imágenes pasionistas que expresan una angustia solemne y recogida, sin aspavientos ni rebuscados rictus de aflicción; de ahí que María mantenga la cabeza erguida y la perdida mirada hacia el frente, con los ojos vítreos muy abiertos y ensimismados en un padecimiento soportado con gran entereza. Los efectos del llanto se manifiestan únicamente en el leve fruncimiento del entrecejo, la hinchazón de los párpados, las lívidas carnaciones y los entreabiertos labios, dejando escapar una exclamación de dolor. El escultor coloca siete lágrimas de cristal en las mejillas de la Virgen, en evidente alusión a los Siete Dolores de Nuestra Señora, resbalando tres por la mejilla izquierda y cuatro por la derecha, una de estas últimas muy cercana al labio superior. De idealizada belleza, presenta las cejas linealmente dibujadas, nariz de tipo hebráico, los pómulos salientes y el mentón fino y redondeado, limpiamente trabajado. Las pestañas superiores son postizas, mientras que las de los párpados inferiores se encuentran pinceladas en la madera. Los dientes y la lengua se hallan perfectamente tallados, recordando las maneras astorguianas. Las manos, de dedos esbeltos y graciles, aparecen extendidas, portando un manípulo en la derecha y un rosario en la izquierda. El candelero, de estructura cónica y base ovalada, está formado por ocho listones que parten de la cintura de la imagen.

Preseas: Corona en plata dorada, cincelada por Jesús Domínguez Vázquez (1955).

Figuras Secundarias: San Juan Evangelista, obra de Cristóbal Ramos (1752), quien remodeló una efigie anterior de tamaño inferior al natural, a la que superpuso una nueva mascarilla de terracota. El cuerpo se halla realizado en madera policromada. Ha sido muy restaurado por Emilio Pizarro (1905), Carlos y Cayetano González (1922), Agustín Sánchez-Cid (1942) y Juan Abascal Fuentes (1966). La efigie se inspira en el Discípulo Amado tallado por Juan de Mesa para la Cofradía del Gran Poder.

 

Paso de Misterio: De estilo neobarroco, fue tallado por José Gil (1902) bajo diseño de José Ordóñez. Lleva cartelas labradas, policromadas y estofadas por Juan Luis Guerrero. Se alumbra con faroles de plata, cincelados por Manuel Villarreal en 1960. Dorado en 1973 por Luis Sánchez Jiménez.

Paso de Palio: Gran obra de arte de estilo neobarroco, con perfiles neobizantinos y neorrománicos al hallarse inspirado en la fachada principal de la Iglesia de San Marcos, de Venecia. Cayetano González Gómez fue el autor de la orfebrería, con jarras (1927) y respiraderos (1929), labrados en plata de ley, dorada y en su color, con incrustaciones de cristales de bohemia. El mismo orfebre cinceló el monumental palio de crestería con sus varales (1930), también en plata de ley dorada y en su color, con techo de terciopelo celeste, bordado en hojilla de oro por Hijos de Miguel Olmo (1917), autores también del manto y la saya (1916), bajo diseño de Herminia Álvarez Udell, y de los faldones (1918), bordados sobre damasco rojo. Posee valiosa peana, la pieza más antigua de orfebrería que procesiona en la Semana Santa de Sevilla, cincelada por manos anónimas en el año 1688. Los airosos candelabros de cola, de 1957, fueron igualmente cincelados por Cayetano González.

Enseres Destacados: Cruz de Guía, en madera de caoba con apliques de plata y los símbolos de la Cruz de Jerusalén (1804). Túnica del Cristo, bordada por Patrocinio López (1868) en hilo de oro sobre terciopelo morado. Potencias, cinceladas por un orfebre anónimo en la segunda mitad del siglo XIX. Simpecado, bordado por Hijos de Miguel Olmo (1920) en hojilla de oro sobre malla del mismo metal. Corona, labrada por Enrique Solís y Palomino en plata dorada (1864). Estandarte, bordado en hilo de oro sobre malla del mismo metal por Hijos de Miguel Olmo (1921). Saya, bordada por Patrocinio López (1868) en hilo de oro sobre terciopelo morado. Potencias, de Jesús Domínguez en plata dorada (1954). Paños de Bocinas, de Hijos de Miguel Olmo (1921). Túnica del Cristo, popularmente conocida como El Delantal, fue bordada por manos anónimas en 1830 y ha sido restaurada por Artesanía Santa Bárbara (2005-06).

Observaciones: En 1987 se celebró en la Caja San Fernando la muestra Gloria Nazarenorum, dedicada a la cofradía y sus hermandades filiales de Andalucía, por considerarse que la del Silencio fue la Madre y Maestra en la configuración de la actual Semana Santa. Recogemos y compartimos la atribución del Cristo a Gaspar de la Cueva, artista de extensa trayectoria en Las Indias, formulada por Antonio Torrejón Díaz. La hermandad posee en su templo, antigua iglesia hospitalaria, imágenes de gran calidad artística, caso del San Antón de Ruiz Gijón (1676), la Inmaculada llamada del Alma Mía (siglo XVII, con reformas en el XVIII), un San José montañesino o un San Miguel atribuido a Francisco Dionisio de Ribas. Posee también gran devoción una imagencita de San Judas Tadeo que se halla situada en el atrio de la iglesia. Su cortejo presenta detalles insólitos, como los cirios votivos y la espada del Voto de Sangre, ambos por su acérrima defensa al dogma de la Inmaculada, o la llave que porta al cuello un nazareno y corresponde al sagrario de plata de los religiosos de la Orden de Viena.

Costaleros: 35 (Cristo) y 30 (Palio).

Flores: Lirios morados (Cristo) y azahar (Palio).

Salida Procesional: Madrugada del Viernes Santo.

 

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