REAL, ILUSTRE Y VENERABLE HERMANDAD DE
NAZARENOS Y PRIMITIVA
COFRADÍA SERVITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES,
SANTÍSIMO CRISTO DE LA PROVIDENCIA, MARÍA SANTÍSIMA DE LA
SOLEDAD Y SAN JUAN EVANGELISTA
Templo: Capilla de Nuestra Señora de los Dolores.
Fundación: 1696, adquiriendo carácter de Hermandad de Penitencia en 1971.
Pasos: Dos.
CRISTO DE LA PROVIDENCIA
Autor: José Montes de Oca.
Cronología: Hacia 1725-1740.
Material: Madera de cedro policromada.
Medidas: 180 cm.
Pasaje Evangélico: "Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo amortajaron con lienzos y aromas, según acostumbran los judíos enterrar" (Jn 19, 40).
Precedentes Procesionales: Grupo de la Piedad de la primera mitad del siglo XVI. Fue el primitivo titular de la hermandad unida a la Orden Tercera en el año 1720. Es de talla completa y tamaño académico (33 cm).
Restauraciones: En 1979, Antonio Joaquín Dubé de Luque restauró la talla del Cristo de la Providencia, previamente intervenida por el imaginero José Rivera García (1978), quien descubrió una oreja del Varón.
Análisis Artístico: La imponente hechura de Cristo presenta el gran realismo de la anatomía, el esmerado tratamiento de los rasgos faciales, la constitución corpulenta y la cuidada policromía al pulimento que la acercan a otras magistrales hechuras cristíferas del autor, caso del ecijano Jesús sin Soga o el Ecce Homo de Cádiz. Aparece muy rígido sobre las rodillas de la Madre tras haber sido descendido del madero, con la cabeza ladeada hacia la derecha y carente de potencias y corona de espinas. El dolorido semblante muestra los ojos cerrados, el ceño levemente fruncido, las pestañas finamente pintadas, recta nariz, mejillas afiladas y labios entreabiertos, dejando ver la dentadura tallada. El brazo izquierdo reposa sobre el hundido vientre, mientras el derecho cae al suelo. Las piernas están flexionadas y las manos, semicerradas, conservan los dedos flexionados por la rotura de los tendones al ser clavado el Varón al leño. El sudario se ciñe con una cuerda, formando un lazo en la cadera derecha y dejando al descubierto este costado. La encarnadura presenta contusiones, livideces y finos regueros de sangre que surcan el cuerpo de Jesús.
VIRGEN DE LOS DOLORES
Autor: José Montes de Oca.
Cronología: Hacia 1725-1740.
Material: Madera de cedro policromada. La Virgen es una imagen de candelero para vestir.
Medidas: 155 cm.
Precedentes Procesionales: Grupo de la Piedad de la primera mitad del siglo XVI. Primitivo titular de la hermandad unida a la Orden Tercera en el año 1720. Es de talla completa y tamaño académico (33 cm).
Restauraciones: Fue restaurada en el año 1968 por el imaginero sevillano Antonio Joaquín Dubé de Luque, quien intervino en su policromía.
Análisis Artístico: El grupo escultórico se inspira en el primitivo conjunto del siglo XVI que se conserva en la capilla. Representa el Sexto Dolor de María y tanto la Virgen como el Cristo que yace sobre su regazo son dos paradigmas del estilo de Montes de Oca, basado en la acusada expresión de dolor y el afanoso estudio anatómico, heredero de la mejor tradición mesina y montañesina. La Madre inclina la cabeza hacia la derecha y dirige su mirada al rostro del Hijo. Como el resto de Dolorosas del escultor, se caracteriza por el pronunciado gesto de dolor, un óvalo afilado en su extremo inferior, pómulos hundidos, ojos enrojecidos por el llanto, párpados hinchados, cuello estilizado con marcada contracción de los músculos, labios entreabiertos en señal de emitir un gemido de dolor, mentón prominente y nacaradas carnaciones. Lleva seis lágrimas de cristal, tres en cada mejilla. La nariz es recta, el mentón se centra por profundo hoyuelo y la boca permite ver la lengua y la dentadura talladas. La mano izquierda de la Virgen aparece sosteniendo la cabeza de Jesús, mientras que la izquierda le coloca bien el sudario. La efigie posee un candelero de base cuadrada, típico de esta iconografía sedente, compuesto por cuatro listones. La cruz situada a su espalda es de sección cilíndrica y arbórea.
Preseas: Corona en plata dorada, cincelada por Manuel Domínguez Rodríguez (1967).
VIRGEN DE LA SOLEDAD
Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque.
Cronología: 1966.
Precio: 6.000 pesetas.
Material: Madera de pino de Flandes policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 169 cm.
Análisis Artístico: La Virgen, bajo palio, mantiene la cabeza erguida y dirige levemente la mirada hacia el lado derecho. Presenta gran serenidad en su aflicción, de forma que el dolor solamente se exterioriza a través de unos párpados enrojecidos por el llanto y cinco lágrimas que surcan su rostro, dos por la mejilla izquierda y tres por la derecha. Los ojos son de cristal y las pestañas, postizas en la parte superior y pintadas las inferiores. La nariz es recta, con las aletas ligeramente abiertas, y la boca, de picudo labio superior, se halla entreabierta, dejando ver los dientes superiores tallados. Como es habitual en el autor, presenta los músculos del cuello muy crispados por la angustia que padece. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Las carnaciones han sido aplicadas mediante tonos claros. El candelero es de base ovalada y está formado por ocho listones que arrancan de la cintura. La presente obra es fruto del retallado integral de una pieza anterior de Antonio Castillo Lastrucci (1959), no conservando rasgo primigenio alguno en la actualidad.
Preseas: Corona de plata dorada y pedrería, de Manuel de los Ríos (1986).
Paso de Misterio:
De estilo neorrocalla, la canastilla fue realizada por Francisco Bailac en 1978,
siendo los respiraderos de Manuel Guzmán Bejarano (1979). Tallado en
madera de caoba de Guinea. Lleva profetas de Luis Ortega
Bru; querubines de Manuel Escamilla Cabezas; cartelas de Francisco Buiza, concluidas por Antonio Vega, y peana recubierta de planchas imitadas
de carey, con apliques de orfebrería, de Manuel Frías.
Paso de Palio: Mezcla de los estilos neobarroco y neorrenacentista, fue diseñado por Antonio Joaquín Dubé de Luque. Palio de corte de cajón, bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo burdeos por el sevillano Convento de Santa Isabel. Orfebrería en alpaca plateada de Manuel de los Ríos en peana (1983), respiraderos, jarras, faroles (1979-1983) y candelería. Lleva cartelas en los respiraderos de José Zabala Osuna y miniatura de plata y marfil en su delantera, obra de Orfebrería Triana (1983), que representa a la Virgen de San Lorenzo, Patrona de Valladolid.
Enseres Destacados: Estandarte de la Virgen de los Dolores, magnífica obra del siglo XVIII bordada en oro y pedrería sobre terciopelo negro, con óvalo central que representa al grupo escultórico de La Piedad pintado al óleo.
Observaciones: Antiguamente, procesionaban junto al conjunto las efigies de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, obras también de José Montes de Oca. Según investigaciones de Monclova González y Pérez Camacho, eran dos figuras originalmente concebidas como San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri, santos servitas al igual que la hermandad, cuya fundación supuso un gran impulso para la orden en el antiguo Reino de Sevilla.
Costaleros: 35 (Misterio) y 36 (Palio).
Flores: Claveles y rosas rojas (Misterio) y claveles y rosas blancas (Palio).
Salida Procesional: Sábado Santo.
Fotografías de los titulares de Roberto Villarrica
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