REAL, MUY ILUSTRE Y VENERABLE HERMANDAD DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO,
INMACULADA CONCEPCIÓN Y ÁNIMAS BENDITAS Y COFRADÍA DE
NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA CARIDAD EN SU TRASLADO AL SEPULCRO,
NUESTRA SEÑORA DE LAS PENAS Y SANTA MARTA
Templo: Parroquia de San Andrés.
Fundación: 1946.
Pasos: Uno.
CRISTO DE LA CARIDAD
Autor: Luis Ortega Bru.
Cronología: 1952.
Precio: 35.000 pesetas.
Material: Madera de cedro policromada.
Medidas: 186 cm.
Pasaje Evangélico: "Al anochecer se presentó cierto varón, rico, de Arimatea, de nombre José, quien era también discípulo de Jesús. Éste se personó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato dio orden de que le fuera entregado. José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia. Y lo depositó en una roca" (Mt 27, 57-60).
Restauraciones: Luis Ortega Bru (1977), quien talló las llagas que antes estaban sólo pintadas. Pedro Manzano Beltrán (2006).
Análisis Artístico: Cristo es trasladado al sepulcro sobre una sabana por Los Santos Varones. José de Arimatea, representado como un venerable anciano encapuchado, de ecos miguelangelescos, sujeta el tronco del Varón mientras Nicodemo le sostiene las piernas con ayuda del lienzo. La hermosa cabeza de Jesús, carente de potencias y corona de espinas, se desploma hacia atrás y al lado derecho. El demacrado semblante queda enmarcado por leonina cabellera, organizada en onduladas y pormenorizadas hebras. La elevación de las cejas y un levemente fruncido entrecejo confirman el rictus de dolor que conserva la faz de Jesús, aún en los momentos posteriores a su fallecimiento. Se observan también las huellas de la violenta muerte en los ojos, entreabiertos y policromados en la madera; la boca desencajada, dejando ver la dentadura tallada, y la postura de las flexionadas rodillas como consecuencia de haber sido fijado al madero por tres clavos. Los personales grafismos del escultor sanroqueño se reflejan también en los perfiles semíticos de la talla, sus abultados labios, las huesudas mejillas y la lívida policromía, abundante en heridas y hemorragias, con acabado de pieza antigua. La barba es espesa y puntiaguda, y presenta un modelado similar al del cabello. El atlético cuerpo presenta un estudio anatómico perfecto, con los músculos resaltados, las costillas salientes en el torso, las rodillas contusas por las caídas y el brazo izquierdo dispuesto sobre el vientre; mientras que el derecho se desploma hacia el suelo, aunque en el misterio se dispone a ser recogido por una María Magdalena cuyo modelado remite también al estilo de Miguel Ángel. El sudario es un paño suelto que deja al descubierto el costado derecho de Jesús.
Figuras Secundarias: Nicodemo y José de Arimatea trasladando al sepulcro el cadáver de Cristo. La Virgen, San Juan Evangelista, las Tres Marías y Santa Marta integran el cortejo fúnebre. Todas ellas fueron labradas por Luis Ortega Bru (1951-53), salvo la Virgen y Santa Marta, talladas por Sebastián Santos en 1958 y 1950, respectivamente.
VIRGEN
DE LAS PENAS
Autor: Sebastián Santos Rojas.
Cronología: 1958.
Precio: 30.000 pesetas.
Material: Madera de pino policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 180 cm.
Precedentes Procesionales: Dolorosa, labrada por Luis Ortega Bru (1953) y conservada en la Casa de Hermandad. Dolorosa, labrada también por Ortega Bru (1956), la cual pasó a figurar en el misterio como María Salomé tras ser reemplazada por la presente obra de Santos.
Restauraciones: Pedro Manzano Beltrán (2004), quien limpió la policromía, colocó un nuevo sistema de bolas para la sujeción de los brazos, e hizo nuevo candelero en madera de cedro.
Análisis Artístico: Imagen concebida para vestir, con la cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda y la mirada dirigida al suelo. Tal y como podemos advertir en esta Dolorosa, frente al barroquismo grandilocuente y atormentado de Ortega Bru, las obras de Santos presentan una mayor sencillez compositiva y reflejan la honda espiritualidad de su autor. Como aditamentos postizos, la Virgen lleva ojos de cristal, pestañas superiores de pelo natural y siete lágrimas de cristal, cuatro en la mejilla derecha y tres en la izquierda, representativas de los Siete Dolores de María. Los rasgos de su juvenil rostro, a medio camino entre los que ofrecen la sevillana Virgen de La Concepción (El Silencio) y la Virgen de la Estrella de Jerez de la Frontera, ofrecen un rictus de aflicción sosegado, con la mirada perdida en el infinito, párpados cansados, cejas suavemente contraídas, larga nariz, y boca grande y entreabierta, en actitud dialogante, mostrando claramente en su interior la lengua y la dentadura talladas. El cuello se halla muy crispado por la angustia y las manos, extendidas, portan el pañuelo y el santo rosario. Las carnaciones son sonrosadas. La efigie posee un bastidor interno de base ovalada, formado por ocho listones que parten de las caderas.
Preseas: Diadema de plata dorada, cincelada por Jesús Domínguez Vázquez (1959).
Paso de Misterio:
De estilo neobarroco, fue tallado por Rafael Fernández del Toro (1953), bajo
diseño de Guillermo Bonilla, y dorado por Luis Sánchez Jiménez
(1981-83), quien además restauró el conjunto. Lleva ángeles mancebos y relieves, tallados por Luis Ortega Bru, que
también fueron repolicromados y estofados por Sánchez Jiménez. Se alumbra con seis faroles en metal plateado, de Fernando Marmolejo
Camargo (1953).
Enseres Destacados: Estandarte, bordado en hilo de oro sobre damasco de color marfil utilizando los bordados del antiguo Estandarte del Rosario, fechados a finales del siglo XVII; Paños de Bocinas, bordados por Sobrinos de Caro (1953) en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo morado, bajo diseño de Manuel Elena Caro; Estandarte de la Realeza de María, bordado en hilo de oro sobre terciopelo negro por Sobrinos de Caro (1965) con miniatura de plata de la Coronación de la Virgen en su centro, obra del orfebre cordobés Emilio García Armenta.
Curiosidades: La cofradía, fundada por miembros del gremio de hostelería, no lleva música en su estación de penitencia. La nueva Dolorosa sustituyó a la primitiva de Ortega Bru (1956), la cual pasó a figurar en el misterio como María Cleofás. Sebastián Santos se inspiró en su sobrina Juana a la hora de labrar el rostro de Santa Marta, que porta en la procesión los clavos de Cristo, mientras que el resto del año lleva el acetre y el hisopo en sus manos. Inicialmente, el boceto en barro de Bru ofrecía ligeras variantes, independientemente de los cambios producidos posteriormente con las figuras de Sebastián Santos, caso del mayor protagonismo de Santa Marta o la presencia de María Salomé delante del cortejo.
Costaleros: 48 profesionales.
Flores: Lirios morados. Bajo la mano de Jesús, aparece una rosa roja que simula la sangre derramada de Cristo.
Nazarenos: 900.
Día de Salida: Lunes Santo.
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Fotografías del Cristo y Santa Marta cedidas por Roberto Villarrica
www.lahornacina.com