ANTIGUA E ILUSTRE HERMANDAD DEL SANTÍSIMO
SACRAMENTO
Y PONTIFICIA Y REAL ARCHICOFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE
JESÚS DE LAS TRES
CAÍDAS, NUESTRA SEÑORA DE LORETO Y SEÑOR SAN ISIDORO
Templo: Parroquia de San
Isidoro.
Fundación: Hacia
1605.
Pasos: Dos
JESÚS DE LAS
TRES CAÍDAS
Autor: Alonso
Martínez.
Cronología:
1668.
Material: Madera de cedro policromada.
Medidas: 115 cm
de altura.
Pasaje Evangélico: "Y cuando lo llevaban, cogiendo a un tal Simón de Cirene que llegaba del campo, le cargaron la cruz, para que [la] llevase por detrás de Jesús"
(Lc 23, 26).
Precedentes
Procesionales: Imagen de bulto redondo, modelada en pasta policromada por
Pedro Nieto (1632), que actualmente se conserva en la Casa de Hermandad.
Restauraciones:
Francisco Marco Díaz-Pintado y Manuel González Santos (1929), consistiendo la
intervención en la ejecución de un nuevo cuerpo totalmente anatomizado y la
aplicación de una nueva policromía. En el año 1976 fue restaurado por el escultor e imaginero sevillano José Rivera
García, rescatando en la medida de lo posible la policromía primitiva.
Análisis Artístico: Cristo cae en tierra, camino del Calvario.
Según el médico e historiador Antonio Hermosilla Molina, la imagen "representa
la caída total, el derrumbamiento, las dos rodillas en tierra y la mano que se
adelanta. En esta postura faltan fuerzas para levantarse por sí mismo".
Jesús sostiene el madero, que porta sobre el hombro izquierdo, con una mano,
mientras la otra se apoya sobre una peña, buscando las fuerzas necesarias para
volver a ponerse en pie. La cabeza, enmarcada por una cabellera de mechones
lisos y apelmazados, aparece ligeramente inclinada hacia abajo, y la
desfallecida mirada se proyecta hacia el frente. El abatimiento de la figura se
refleja igualmente en el magullado y pálido rostro, que muestra la frente
lacerada por la corona de espinas, tallada separadamente del cráneo; párpados
enrojecidos por el esfuerzo; ojos policromados en la madera; nariz ancha y
recta; pómulos afilados, con gran contusión en el izquierdo; bigote espeso;
labios resecos y jadeantes, y barba modelada, al igual que el cabello, al modo
impuesto por el flamenco José de Arce, terminando en dos redondeadas puntas. Se
observan hilos de sangre surcando el cuello y partiendo de las comisuras de los
labios y de una fuerte herida en la mano izquierda. Las piernas, modeladas con
gran realismo anatómico, aparecen también completamente caídas sobre una
peana que imita el rugoso trayecto hacia el Gólgota. La imagen suele aparecer
revestida con valiosas túnicas decimonónicas bordadas en hilo de oro,
destacando la de terciopelo morado cuya ejecución se atribuye a Patrocinio
López (hacia 1890). La cruz es de sección cilíndrica y arbórea.
Preseas: Potencias en oro de ley, cinceladas por
Manuel Seco Velasco (1967).
Figuras Secundarias:
Mención especial merece la extraordinaria talla de Simón de Cirene, obra de
Francisco Antonio Ruiz Gijón (1687) al que durante mucho tiempo se adjudicó
erróneamente la efigie del Nazareno. Escultura de talla completa, se le representa
encorvado y vestido con las ropas del campesinado medieval, con un expresivo
rostro y los brazos en actitud de recoger el extremo posterior del madero. Mide
125 cm y ha sufrido numerosas intervenciones, destacando las efectuadas en 1688
por manos anónimas, restaurándose los ojos de la efigie; José Naranjo (1700);
un escultor anónimo que le interviene un dedo (1756); Manuel Espejo (1833);
Emilio Pizarro (1891); Sebastián Santos (1950 y 1954); José Rivera García
(1974), quien restauró desperfectos de las vestiduras; José Rivera Valle
(1989), y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (2000-2001), donde
realizaron una nueva peana en madera de cedrela.
VIRGEN DE
LORETO
Autor: Anónimo sevillano.
Cronología:
Principios del siglo XVIII.
Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.
Medidas: 161 cm.
Restauraciones:
Su aspecto actual se encuentra bastante alterado tras la intervención
practicada por Sebastián Santos Rojas (1955), aunque no creemos que se llevó a
cabo una remodelación integral de la obra. El escultor onubense modificó la
posición de la cabeza, hasta entonces muy ladeada hacia la izquierda; retocó suavemente el
entrecejo; entreabrió ligeramente los labios; hizo nuevo juego de manos y
aplicó nueva policromía. Posteriormente, fue restaurada por José Rivera
García, y previamente por un artista anónimo (hacia 1800), quien modifica la
posición de la cabeza e interviene la policromía; Juan Escacena (1875), quien
coloca nuevas lágrimas de cristal; Emilio Pizarro de la Cruz y Manuel Espejo (1879),
quienes entre otras reparaciones le arreglan una mano y le hacen nuevo
candelero; de nuevo por manos anónimas (1899 y 1922), colocándosele otra vez
lágrimas y candelero, y por Francisco Marco Díaz-Pintado y Manuel González
Santos (1928), interveniendo de nuevo en la policromía.
Análisis Artístico: La
intervención de Santos trajo consigo unas impecables carnaciones sonrosadas
para la Señora, una mayor frontalidad de la mirada pese a conservar una
leve inclinación de la cabeza hacia el lado izquierdo, y una atenuación
considerable de su expresión de dolor al trazar unas nuevas cejas de trazado
líneal, apenas elevadas, y entreabir las comisuras de los labios. No obstante,
la efigie conserva su impronta afligida e intimista, quizás ahora más serena y
dulcificada tras haber sido retocada por el imaginero. Los entornados
párpados, el afilado perfil, el hoyito bajo bastante señalado, el modelado del
picudo labio superior y el cuello de sección tubular no han sufrido
modificaciones. Lleva la Virgen ojos vítreos, pestañas postizas en los
párpados superiores y cuatro lágrimas de cristal, dos surcando cada mejilla.
Las manos, ejecutadas por Santos, aparecen con los dedos crispados y las palmas
extendidas para sostener el manípulo y una réplica en oro del avión Plus
Ultra. El candelero es de base ovalada y se halla formado por ocho listones que
arrancan de su cintura. Las pretendidas semejanzas con la Virgen de los Dolores
del Cerro del Águila, obra de Sebastián Santos (1955), tampoco nos parecen tan evidentes
Preseas: Corona en plata dorada, de
Manuel Seco Velasco (1950). Puñal de oro de ley, de Seco Velasco (1972).
Paso de Misterio:
Magnífico trono labrado por Francisco Ruiz Rodríguez (1941) que mezcla los
estilos neobarroco y neorrocalla. Se alumbra por airosos candelabros de
guardabrisas, tallados por Gordillo. Lleva querubines anónimos del siglo XVIII
y cartelas y miniaturas ejecutadas por Blas Rodríguez.
Paso de Palio:
El diseño del excelente conjunto de bordados corrió a cargo de Francisco Ruiz
Rodríguez, quien se inspiró en un tapiz persa exhibido en la Exposición
Iberoamericana de 1929. Las Hermanas Granados bordaron palio y manto en hilo de
oro sobre tisú de tonos grisáceos (1930-1931), siendo pasados y restaurados en
1967 por las Hermanas Martín Cruz, quienes además transformarón a corte de
cajón los perfiles ondulados de las bambalinas. La orfebrería es neobarroca,
en metal dorado, correspondiendo su hechura a Manuel Seco Velasco (1940-1946).
Lleva también miniatura en plata y marfil de San Isidoro, obra de Fernando
Marmolejo Camargo (1976) situada en la delantera del trono. Saya bordada en hilo
de oro sobre tisú de plata por Patrocinio López (1880), pasada y restaurada
por Genoveva Rodríguez (2005).
Enseres Destacados:
Túnica, bordada en hilo de oro, espejuelos y talcos sobre terciopelo
rojo por manos anónimas (hacia 1850). Túnica, también anónima en hilo de
oro sobre terciopelo rojo (1875). Estandarte Sacramental,
anónimo del siglo XVIII. Libro de Reglas, con apliques en plata de
Manuel Seco Velasco. Guión Procesional, bordado en hilo de oro sobre
damasco blanco por manos anónimas (1760).
Costaleros: 35 (Cristo) y
30 (Palio).
Flores: Rosas
rojas, lirios morados, yedra y cardos (Cristo) y camelias y rosas color
champagne (Palio).
Observaciones:
La cofradía, que no lleva música durante su estación de penitencia, salió
hasta 1733 en la Madrugada del Viernes Santo. Fue fundada por el gremio de
cocheros de casas nobles, siendo su primitivo título el de Hermandad de las Tres
Humillaciones y Madre de Dios del Arco. El Cristo presidió el Via Crucis de las
Cofradías en el año 1992. Desde 1920, la Dolorosa es Patrona del Servicio de
Aeronáutica Militar. Antiguamente, procesionaba acompañada de San Juan
Evangelista y Santa María Magdalena.
Salida Procesional:
Viernes Santo.
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