ANTIGUA, PONTIFICIA Y FRANCISCANA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS
DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA FUNDACIÓN Y NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES


 

Templo: Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles.

Fundación: 1554.

Pasos: Dos.

 

CRISTO DE LA FUNDACIÓN

Autor: Andrés de Ocampo.

Cronología: 1622.

Precio: 1.400 reales.

Material: Madera de cedro policromada.

Medidas: 162 cm.

Pasaje Evangélico: "E inclinando la cabeza, entregó el espíritu" (Jn 19, 30).

Restauraciones: Anónimo (1731), quien policromó de nuevo la imagen. Anónimo (1778), quien retocó la cabeza para adaptarle peluca postiza. Agustín Sánchez-Cid (1940), quien halló en su interior el documento relativo a su autoría. ICRBC (1988), donde consolidaron la talla, reforzaron sus ensambles, retiraron gruesos elementos metálicos de su interior, eliminaron repintes y realizaron una nueva cruz arbórea.

Análisis Artístico: La imagen de Cristo muerto, de estética manierista, aparece fijada al madero por tres clavos, con la cabeza muy reclinada hacia la derecha y la corona de espinas tallada separadamente del bloque craneal, aunque hasta la intervención de 1778 debió formar parte del mismo. Su rostro es de expresión serena y posee los ojos policromados en la madera, nariz ancha y recta, cejas finas en forma de arco y labios entreabiertos que permiten ver pintados en su interior los dientes superiores. La cabellera, hoy en día parcialmente mutilada, deja caer por el lado derecho dos onduladas guedejas, mientras que en el izquierdo se pierde por la espalda y descubre totalmente la oreja. La barba y el ralo bigote se hallan también partidos al centro y modelados a base de mechones ondulados y apelmazados. El cuerpo de Jesús, de esbeltos miembros, adopta una elegante torsión en forma de curva cóncava que parte de la cabeza, desplomada a la diestra, sigue por la cadera izquierda y llega hasta los pies, unidos por el clavo con un tímido avance de la pierna derecha. Los brazos aparecen casi alineados al travesaño, con las manos cerradas y los dedos flexionados. El torso resalta los músculos pectorales y el arco condrocostal, mostrando el hueco epigástrico notablemente hundido. Fuertes hemorragias y contusiones se observan sobre la oscura policromía, especialmente en la zona de las cinco llagas, pómulo izquierdo, frente y rodillas, éstas últimas como consecuencia de las caídas sufridas en su caminar hacia el Monte Calvario.

 

VIRGEN DE LOS ÁNGELES

Autor: Antonio Joaquín Dubé de Luque.

Cronología: 1984.

Material: Madera de cedro y caoba (candelero) policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 162 cm.

Restauraciones: La imagen es el resultado del retallado efectuado por Dubé de Luque sobre una obra de autor anónimo, para algunos del siglo XVIII y para los historiadores José Roda Peña y Juan Miguel González Gómez una talla del XVI que fue remodelada en época barroca. IAPH (2007), donde se restañaron grietas y se limpió la policromía.

Análisis Artístico: Muy polémica resultó la profunda remodelación de esta imagen por parte del imaginero sevillano, a raíz de la cual se retiran los antiguos párpados de pasta que llevaba -seguramente por haber sido sustituidos los ojos originales pintados en la madera por unos de pasta vítrea- y se le colocan otros de madera, modificando la expresión de la mirada. También se procedió a transformar la boca de la Virgen para darle una actitud más dialogante, abriendo las comisuras de los labios y labrando la dentadura superior y la lengua proyectada hacia adelante. El cuello, hasta entonces sin anatomizar, presenta actualmente una insólita contracción muscular para reflejar la crispación causada en María por los sollozos. Por último, se labró un nuevo candelero de ocho listones y la efigie fue repolicromada en tonos claros, con los ojos y los pómulos muy enrojecidos a causa de las lágrimas que corren por sus mejillas, tres por la derecha y dos por la izquierda. Los únicos vestigios que conserva de la escultura antigua  son cierta frontalidad del busto, el perfil alargado y el trazado ovalado del rostro. Por lo demás, el aniñado semblante posee el entrecejo levemente fruncido en señal de dolor, pestañas postizas en los párpados superiores, lágrimas de cristal y manos extendidas que portan el manípulo y el santo rosario, atributos habituales de la iconografía pasionista.

Preseas: Corona en plata dorada, de Manuel Seco Velasco (1970) bajo diseño de Juan Miguel Sánchez.

 

Paso de Cristo: Labrado en madera teñida de oscuro, es obra de gran severidad realizada por el tallista Salvador Domínguez Gordillo (1992), mezclando los estilos neorrenacentista y neobarroco. 

Paso de Palio: Magnífico y renovador conjunto procesional de estilo modernista, llevado a cabo según los diseños del pintor Juan Miguel Sánchez. Lleva varales de metal plateado y dorado, cincelados por Manuel Román Seco (1964) y restaurados con nuevos basamentos por Ramón León Peñuelas, autor de los espléndidos respiraderos en plata dorada y en su color, ébano y marfil (2002). Los candelabros de entrevarales son de Fernando Marmolejo Camargo (1961), la candelería de Orfebrería Villarreal (1974) y las jarras de Orfebrería Mallol (1987), diseñadas por Dubé de Luque siguiendo las líneas impuestas por Sánchez. En la delantera del paso, figura una miniatura en plata de ley de Santa Ángela de la Cruz, obra de Manuel de los Ríos (1984). Palio y manto bordados en hilo de oro, hilo de plata y sedas de colores sobre tisú de tonos celestes por las Madres Trinitarias (1958-64), llevando el manto apliques de marfil en los rostros de los ángeles, las bambalinas partes en malla de oro y el techo de palio una Gloria que representa al Espíritu Santo con forma de paloma. Saya bordada en hilo de oro y pedrería sobre tisú de tonos marfileños por las Madres Trinitarias (1963).

Enseres Destacados: Simpecado, bordado en hilo de plata y sedas de colores sobre terciopelo rojo por manos anónimas (1763), llevando en su centro un óleo de la Virgen impartiendo la Eucaristía, con corona, ráfaga y media luna de plata. Libro de Reglas, con apliques de orfebrería en plata sobre terciopelo azul cincelados por Fernando Marmolejo Camargo (1967).

Costaleros: 29 (Cristo) y 35 (Palio).

Flores: Claveles rojos (Cristo) y flores blancas (Palio).

Observaciones: Conocida popularmente como la Cofradía de los Negritos por haber sido fundada en un hospital para negros enfermos y admitir solamente hermanos de raza negra hasta mediados del siglo XIX. La policromía primitiva del Crucificado corrió a cargo del pintor, escultor y bordador Pablo Legot. Antes de su remodelación, la Virgen había sido repolicromada por Juan Miguel Sánchez (1955). Su paso de palio ha sido calificado de modernista por la historiadora María Victoria García Olloqui. La cofradía lleva música de capilla en el paso del Cristo.

Salida Procesional: Jueves Santo


Fotografías de los titulares de Jordi Fluxá Bru

 

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