REAL, ILUSTRE Y FERVOROSA HERMANDAD DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Y ARCHICOFRADÍA DE NAZARENOS DE LA SAGRADA EXPIRACIÓN DE
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y MARÍA SANTÍSIMA DE LAS AGUAS
Templo: Capilla del Museo de Bellas Artes.
Fundación: 1575
Pasos: Dos.
CRISTO DE LA EXPIRACIÓN
Autor: Marcos de Cabrera.
Cronología: 1575.
Material: Pasta vegetal y telas encoladas y policromadas.
Medidas: 179 cm.
Pasaje Evangélico: "Dando un fuerte grito, dijo, "Padre, en tus manos pongo mi espíritu" (Lc 23, 46).
Restauraciones: Manuel Gutiérrez Reyes (1895), quien sustituyó el faldellín por el actual sudario en telas encoladas. Francisco Peláez del Espino (1978). ICRBC, a través de Antonio y Joaquín Cruz Solís (1991).
Análisis Artístico: Magnífica representación de Cristo Expirante inmersa en la estética del manierismo e influida por el modelo de Miguel Ángel para Vittoria Colonna. El Varón aparece clavado en un madero de tipo cilíndrico y arbóreo, labrado por Francisco Berlanga de Ávila (1993). El Titulus Crucis figura en latín, calado en una cartela de plata dorada, cincelada por Jesús Domínguez. Se fija a la cruz por tres clavos, montando el pie derecho sobre el izquierdo. La corona de espinas ha sido modelada muy separadamente del bloque craneal. El movido paño de pureza, realizado en el XIX siguiendo los cánones del barroco, es cordífero y forma un nudo en la cadera derecha. Jesús eleva la cabeza hacia la izquierda y dirige la mirada, ya nublada, hacia el cielo. El rostro, desencajado, ha sido concebido con gran dramatismo: los ojos, de párpados abultados, y la boca se muestran muy abiertos; la nariz es hebráica; la lengua se proyecta hacia delante y, al igual que la dentadura, se encuentra perfectamente tallada, y los labios, muy jugosos, se hallan en actitud de clamar al Padre las últimas palabras. Los rasgos resultan viriles y demacrados. La abundante cabellera ha sido modelada a base de suaves rizos que caen sobre la espalda y los hombros, dejando descubiertas ambas orejas; la izquierda, atravesada por una espina de la corona. La barba bífida y redondeada presenta idéntico tratamiento. La composición, en general, es sinuosa y acusa un marcado contrapposto por su disposición en eses enlazadas. Los brazos aparecen alineados con el travesaño y las manos, con las palmas extendidas y los dedos semiflexionados. El cuerpo es un puro espasmo, con el torso arqueado, las piernas curvadas, el abdomen hundido y el tórax hinchado como consecuencia de exhalar su último suspiro. La policromía es aceitunada, concentrándose las heridas en las manos, frente, hombros, muslos y rodillas. Se observan numerosas contusiones longitudinales, provocadas por el látigo usado para su martirio.
Preseas: Potencias en oro de ley, marfil y pedrería, de Jesús Domínguez Vázquez (1971).
VIRGEN DE LAS AGUAS
Autor: Cristóbal Ramos Tello.
Cronología: 1772.
Material: Barro cocido (busto) y madera (resto del cuerpo) policromados.
Medidas: 178 cm.
Precedentes Procesionales: Virgen de los Dolores, de Francisco Antonio Gijón, actualmente desaparecida.
Restauraciones: Manuel Gutiérrez Reyes (1880). Antonio Infantes Reina (1922), quien hizo nuevas manos y candelero de madera, colocándola defnitivamente en posición erguida. Sebastián Santos (1962), quien retocó la policromía de las cejas y le hizo unos párpados de madera con la pretensión de serenar su mirada. Francisco Berlanga (2001), quien realizó una intervención de limpieza y reintegración de lagunas pictóricas.
Análisis Artístico: María eleva la mirada hacia el lado derecho, forzando la posición de la cabeza para clamar al Padre piedad ante su dolor. El maduro semblante es conmovedor, con los ojos vítreos muy abiertos y surcados por profundas ojeras, y los labios dispuestos para emitir un potente lamento. Las pestañas superiores son de pelo natural, mientras que las inferiores, al igual que las cejas en forma de apóstrofe, han sido cuidadosamente pinceladas. Los párpados han quedado hinchados por el llanto. La nariz es recta y alargada, con el hoyito bajo muy marcado y a cierta distancia del picudo labio superior. La boca presenta la lengua y los dientes superiores perfectamente labrados. El mentón es prominente y se remata con un sutil hoyelo. Pese a la congoja y a mostrar la testa muy erguida y estirada hacia detrás, el cuello se encuentra sin anatomizar. Lleva seis lágrimas de cristal, tres en cada mejilla. Las actuales manos se presentan semicerradas, con los dedos flexionados, portando un pañuelo la derecha y un rosario la izquierda. Las carnaciones son nacaradas. Al ser una Dolorosa de vestir, posee un candelero lígneo de base ovalada que está compuesto por siete listones.
Preseas: Diadema en plata dorada y pedrería, cincelada por el cordobés Emilio García Armenta (1943).
Paso de Cristo: De estilo neobarroco, fue tallado por Rafael Fernández del Toro y dorado por Fuentes (1940). Lleva cartelas de José García Torres. Los ángeles mancebos que lo exornan fueron labrados por Francisco Buiza Fernández (1972) y los soberbios Evangelistas que pueden admirarse en las esquinas del paso son obra de Francisco Antonio Gijón (1684). Se alumbra con candelabros de guardabrisas.
Paso de Palio: De estilo neoplateresco, son de gran valor artístico el palio de malla de oro, bordado en hilo del mismo metal y sedas de colores por Sobrinos de José Caro (1946), y los respiraderos, cincelados en plata de ley por Orfebrería Triana (1996). La Gloria del techo de palio se halla bordada en sedas de colores y representa La Asunción de la Virgen. Los varales son obra de Manuel Seco Velasco (1947), con capillas en sus basamentos que llevan esculturas de Patronas de España, obras en madera policromada de Sebastián Santos Rojas. La peana, las jarras, la miniatura de la Virgen del Pilar en plata de ley que figura en el frontal del paso y los candelabros de cola son obra de Jesús Domínguez Vázquez, habiendo sido restaurados éstos últimos por Orfebrería Triana (2007). Los faroles de entrevarales son también de Manuel Seco Velasco.
Observaciones: Salvo algún tiempo en que también procesionó bajo palio, hasta la desafortunada intervención efectuada por Infantes Reina la Dolorosa salía arrodillada a los pies del Crucificado y con las manos entrelazadas, que aún se conservan y que un sector de la cofradía pretende recuperar para la imagen.
Costaleros: 42 (Cristo) y 36 (Palio).
Flores: Claveles rojos (Cristo) y flores blancas (Palio).
Salida Procesional: Lunes Santo.
Fotografía a color de la Virgen cedida por Roberto Villarrica
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