PONTIFICIA, REAL, ILUSTRE Y ANTIGUA HERMANDAD Y ARCHICOFRADÍA
DE NAZARENOS DE LA SAGRADA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO EN EL HUERTO, SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD Y MARÍA
SANTÍSIMA DEL ROSARIO EN SUS MISTERIOS DOLOROSOS

 

Templo: Capilla de Santa María de Monte-Sión.

Fundación: 1560.

Pasos: Dos.

 

JESÚS ORANDO EN EL HUERTO

Autor: Taller de Pedro Roldán.

Cronología: Hacia 1670-1680.

Material: Madera policromada con técnica oleosa.

Medidas: 136 cm.

Pasaje Evangélico: “Luego salió, y según acostumbraba se dirigió al monte de los olivos. Le acompañaban también los discípulos. Luego que llegó al lugar les dijo: “Orad para que no caigáis en la tentación”. Después se arrancó de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba. Diciendo: “Padre, si es tu agrado retírame este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces se le apareció un ángel del cielo que le confortaba. Y entrando en agonía oraba más fervientemente. Y su sudor se tornó como de gotas de sangre que caían hasta el suelo” (Lc 22, 39-43).

Precedentes Procesionales: Grupo escultórico formado por las hechuras de Cristo, el ángel y los apóstoles Juan, Pedro y Santiago, concertado en 1578 con el escultor abulense Jerónimo Hernández. El contrato fue descubierto en el año 1929 por el historiador Celestino López Martínez.

Restauraciones: Anónimo (1832), quien sustituyó el primitivo cabello natural por otro realizado en pasta y estopa. En 1942, Antonio Castillo Lastrucci realiza un nuevo cuerpo que sería anatomizado y encarnado por Francisco Buiza Fernández (1976), quien también retoca la parte posterior de la cabellera. IAPH (1994-1995), donde reforzaron la peana, eliminaron repintes, adaptaron un nuevo sistema de articulaciones, reintegraron las piezas de madera perdidas y las lagunas pictóricas, limpiaron la policromía y aplicaron una capa general de protección a la imagen. 

Análisis Artístico: Frente al romanismo de Jerónimo Hernández, la actual hechura roldanesca de Jesús revela la impronta típica del barroco dinámico de las postrimerías del Seiscientos, aportado a la escuela sevillana por el flamenco José de Arce, con cuyo Cristo de las Penas para la Cofradía de la Estrella muestra la presente obra numerosos puntos de contacto. Consta documentalmente, gracias a la labor historiadora de Palomero Páramo, que en 1675 se estaba realizando una nueva imagen cristífera para la corporación de Montesión. El realismo dramático de Pedro Roldán, tan del gusto popular de la época, encuentra uno de sus mejores cauces de expresión en esta obra de taller que, arrodillada, levanta la cabeza y dirige su mirada atormentada hacia el cielo, con el gesto implorante, las cejas enarcadas y los brazos extendidos, en actitud de súplica, con el fin de rogar al Padre la fortaleza necesaria para afrontar el inminente sacrificio. Las compactas masas de la barba, los afilados perfiles del rostro y la efectista teatralidad de su semblante la acercan también a otras obras documentadas del escultor sevillano, caso del Cristo del Perdón de Medina Sidonia (Cádiz) o el Atado a la Columna de Lucena (Córdoba). La fuerte tensión psíquica a la que está sometido se manifiesta en el sudor de sangre que corre por frente y mejillas.

Preseas: Potencias en oro de ley, de los Hermanos Delgado (2000).

Figuras Secundarias: Pedro, Santiago y Juan durmiendo bajo un olivo y un ángel confortando a Jesús. Los apóstoles fueron tallados en madera de pino por Antonio Castillo Lastrucci (1947). Mención especial merece la figura de Egudiel, obra anónima sevillana del último tercio del siglo XVII, relacionada por algunos autores con Luisa Roldán. La imagen, de talla completa aunque va revestida con túnica blanca, mide 110 cm de altura y ha sufrido tres intervenciones de importancia: en 1955 por Luis Ortega Bru, quien hizo nuevas alas y nube; en 1987 por Luis Ángel Ortega León, quien sustituyó el antiguo armazón por un nuevo cuerpo anatomizado, y entre 1995 y 1996 por el IAPH. Porta un caliz en su mano izquierda y una cruz de orfebrería en la derecha.

 

VIRGEN DEL ROSARIO EN SUS MISTERIOS DOLOROSOS

Autor: Anónimo sevillano.

Cronología: Último cuarto del siglo XVI.

Material: Madera de cedro policromada. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 173 cm.

Restauraciones: En el último tercio del siglo XVII fue intervenida en el taller de Pedro Roldán. En 1974 fue restaurada por Luis Álvarez Duarte, y dos años después por Francisco Buiza Fernández, quien la repolicromó de nuevo, retalló la cabellera e hizo un nuevo candelero. Luis Ángel Ortega León vuelve a intervenir la policromía en 1987. En 1994, Juan Manuel Miñarro López le hace nuevos brazos y le adapta un nuevo sistema de articulaciones. Por último, en el año 1995 fue restaurada por el IAPH, donde se limpió la policromía y se labró un nuevo candelero.

Análisis Artístico: La opinión más generalizada, y que comparten estudiosos como Gestoso o Corbacho, es que se trata de una obra realizada en el taller de Pedro Roldán a finales del siglo XVII. Otros autores como González Isidoro la asignan, muy aventuradamente, a La Roldana, y según Arenas González, fue esculpida entre los años 1574 y 1577, fechas del establecimiento de la cofradía y del concierto con los frailes de la cesión del solar de su capilla, respectivamente. Para dicho investigador, la imagen, de mirada cabizbaja y expresión de profunda tristeza, se sitúa dentro de la producción de Jerónimo Hernández, autor del primitivo grupo de misterio de la cofradía, y la pone en contacto con el Niño de la Cofradía del Dulce Nombre. Asimismo, señala la influencia del arte mariano del flamenco Roque Balduque en la misma, sobre todo en la disposición del cabello antes de ser remodelado por Francisco Buiza, y la amistad que Miguel Jerónimo, prioste en aquellos tiempos de la cofradía, tenía con Balduque y Hernández, lo que pudo derivar en el presente encargo, aunque si la hubiera hecho Balduque de su propia mano, habría que adelantar el trabajo hasta, por lo menos, 1561, año de su fallecimiento. Nosotros nos adherimos con matices a la opinión conjunta de González Gómez y Roda Peña, quienen la consideran obra anónima del último cuarto del siglo XVI, muy remodelada hacia 1670-1680 por el obrador de Pedro Roldán, donde colocaron ojos de cristal, entreabieron la boca y la encarnaron de nuevo. Y decimos con matices porque, en lugar del anonimato, consideramos posible la teoría de Arenas sobre la paternidad de una talla que, al fin y al cabo, perdió la mayor parte de sus rasgos primitivos tras la intervención roldanesca.

Preseas: Corona de oro de ley, de los Hermanos Delgado (2003).

 

Paso de Misterio: De estilo neobarroco, la canastilla fue tallada en el obrador de Herrera y Feria -quienes realizaron el diseño- por Manuel Guzmán Bejarano (1955), siendo los respiraderos obra de Antonio Vega Sánchez y Antonio Martín Fernández. Éste último se encargó de labrar las esquinas en 1986. Lleva relieves de Francisco Buiza y figuras de Ricardo Rivera. Dorado por Manuel Calvo Carmona (1986). El Cristo viste túnica y mantolín bordados por Esperanza Elena Caro.

Paso de Palio: También de líneas neobarrocas, posee orfebrería en plata de ley de los Hermanos Delgado en la peana (1997) y los respiraderos (2003). Los varales, también de plata de ley, son de Ramón León Peñuelas (2004). De Orfebrería Villarreal son las jarras, los candelabros de cola y la candelería, todo ello plateado. Lleva en el frontal una valiosa miniatura de la Virgen de Guadalupe, cincelada en el año 1980 por Luis Jiménez. El palio, réplica de una pieza anterior de Sobrinos de Caro -la cual reproducía a su vez otra confeccionada en 1926 por Victoria Caro bajo diseño de Ramón Ferrero-, fue bordado por José Ramón Paleteiro en hilo de oro y sedas de colores sobre malla del mismo metal (2002-2003). La Gloria del centro reproduce la Aparición de la Virgen a Santo Domingo. El manto, obra de Sobrinos de Caro -autores de los faldones y la saya, bordada en 1969 sobre raso blanco- está realizado en hilo de oro sobre tisú de plata (1973), y fue pasado y restaurado por Sucesores de Elena Caro en el año 2004, bajo la dirección de José Manuel Elena Martín.

Enseres Destacados: Senatus, bordado en hilo de oro sobre malla del mismo metal por Esperanza Elena Caro (1971), con asta cincelada por Jesús Domínguez Vázquez. Guión de la Coronación, cincelado en plata de ley por los Hermanos Delgado, con bordados sobre malla de José Ramón Paleteiro (2008). Paños de Bocinas, bordados en oro por Paleteiro (1995-1996).

Observaciones: Durante sus primeras décadas de existencia, la cofradía procesionó al Crucificado de la Salud o de los Corales, obra del siglo XV que se conserva en el Monasterio de Santa Paula; posteriormente, adquiriría una pieza modelada en pasta de madera que fue destruida en 1936 y reemplazada en 1954 por la actual, magnífica obra del escultor e imaginero gaditano Luis Ortega Bru. La Dolorosa, de cuyo palio cuelgan rosarios de plata en lugar de los habituales caireles, fue Coronada Canónicamente en el año 2004. Desde 1921, su manto de salida figura en el desfile recogido a la altura del talle.

Costaleros: 40 en ambos pasos.

Flores: Claveles rojos y lirios morados (Misterio) y claveles blancos (Palio).

Salida Procesional: Jueves Santo.

 

 

Fotografías a color de Roberto Villarrica

 

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