REAL, ILUSTRE Y FERVOROSA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE
NUESTRA SEÑORA DEL SANTO ROSARIO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA SENTENCIA
Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA MACARENA
Templo: Basílica de la Macarena.
Fundación: 1595.
Pasos: Dos.
JESÚS DE LA SENTENCIA
Autor: Anónimo sevillano.
Cronología: Siglo XVIII.
Material: Madera de pino policromada.
Altura: 170 cm.
Pasaje Evangélico: "Pilato, en vista de que nada adelantaba, sino que más bien crecía el alboroto, pidió agua y se lavó las manos a vista del pueblo mientras decía: "Soy inocente de la sangre de este justo". Y respondió todo el pueblo: "Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Por fin les indultó a Barrabás y tras haber hecho flagelar a Jesús, se lo entregó para que fuera crucificado" (Mt 27, 24-26).
Precedentes Procesionales: Jesús de la Sentencia, modelado en pasta de madera por Felipe Morales Nieto (1654).
Restauraciones: En la primera mitad del XIX se le sustituyó la original cabellera postiza por la actual de estopa, realizada quizás por las mismas manos que modelaron la del Cristo de la Oración en el Huerto. En 1954 se le tallan nuevas manos y en 1960 se restauran brazos, piernas y la corona de espinas. Antonio Eslava Rubio (1966), quien labra nuevos pies. Francisco Arquillo Torres (1984), quien reparó la encarnadura y el ensamblaje de la cabeza al cuerpo, labró nueva peana, y eliminó elementos metálicos y estucos falsos de relleno en la corona de espinas.
Análisis Artístico: La imagen contratada en 1654 con el escultor Felipe Morales Nieto era de pasta, al igual que el resto de las imágenes del misterio, mientras que la actual talla de Cristo, que representa la Publicación y Lectura Pública de la Sentencia de Jesús, se halla realizada en madera y bajo preceptos estéticos más propios del Setecientos. Pese a las múltiples restauraciones sufridas, con numerosas pérdidas de elementos originales, la talla conserva parte de su prestancia original, destacando la expresión concentrada en las palabras del lector de su sentencia de muerte. El Varón aparece estante y maniatado por delante del cuerpo, inclinando levemente la cabeza hacia abajo. La corona de espinas ha sido modelada en el mismo bloque craneal, presentando el cabello resuelto a base de ondulantes guedejas, dejando al descubierto ambas orejas. La barba, en cambio, ha sido labrada empleando menudas estrías. El rostro es juvenil y delgado, con los ojos de cristal, las pestañas superiores de pelo natural, las cejas pinceladas pelo pelo, la nariz recta y alargada, los pómulos salientes y la menuda boca, entreabierta, insinuando la dentadura tallada. La imagen, de talla completa y brazos articulados, se encuentra normalmente revestida por ricas túnicas de terciopelo, bordadas en oro. El cuerpo presenta un interesante estudio anatómico, con abundancia de contusiones y heridas sangrantes.
Preseas: Potencias de oro de ley y piedras preciosas, cinceladas por el cordobés Emilio García Armenta (1966).
Figuras Secundarias: Poncio Pilatos, su esposa Claudia Prócula, tres soldados romanos, un esclavo etíope que ofrece a Pilatos la palangana para lavarse las manos, y dos sanedritas, uno de los cuales publica la sentencia del Reo. Todo el grupo fue realizado por Antonio Castillo Lastrucci (1929), salvo el centurión que flanquea a Pilatos, labrado por Luis Álvarez Duarte (1978). Todo el conjunto de Lastrucci fue restaurado por Antonio Eslava Rubio (1955), quien sustituyó los ropajes encolados por vestiduras de tejido natural, y por el granadino Rafael Barbero Medina (1959), quien retocó las encarnaduras de las efigies.
VIRGEN DE LA ESPERANZA MACARENA
Autor: Taller de Pedro Roldán.
Cronología: Hacia 1680.
Material: Madera de pino y ciprés policromada. Imagen de candelero para vestir.
Altura: 175 cm.
Restauraciones: Emilio Pizarro de la Cruz (1881), quien hizo nuevo candelero y brazos, colocó nuevas pestañas y lágrimas, y reparó desperfectos en el rostro. Anónimo (1884), quien volvió a colocarle nuevas pestañas. Antonio Castillo Lastrucci (1935). Francisco Arquillo Torres (1978), quien con la ayuda de Fuensanta de la Paz, Joaquín Peña y Rogelia Hernández, sustituyó el perno de sujeción de la corona por otro de acero inoxidable, corrigió los desperfectos producidos alrededor de las lágrimas, restañó grietas, consolidó la pieza de madera que une busto y bastidor, colocó nuevo candelero que hizo Eduardo Serradilla Biedma, corrigió el desplazamiento de uno de los dientes incisivos y repuso el que había desaparecido, obturó un orificio que existía en la parte posterior del cuello (señal de que había sido exornada con ráfaga en el pasado), reparó el corselete añadido para simular el volumen del busto, reintegró lagunas pictóricas, eliminó repintes y limpió la policromía, respetando la tradicional mancha de la mejilla izquierda, aunque reduciendo el espesor del repinte y atenuando la intensidad del color.
Análisis Artístico: La presente obra, de devoción universal, es una pieza maestra perteneciente al taller sevillano de Pedro Roldán, escultor muy dado a la ejecución de imágenes pasionistas, así como sus seguidores; quienes adaptaron las directrices artísticas del maestro a su personal estilo. Siempre han existido grandes dudas en torno a su autoría, atribuyéndose a artistas como Juan de Mesa, Benito de Hita y Castillo o José Montes de Oca, aprendiz de Roldán en sus años mozos; ello se debe a que, junto a la excelente factura en la realización de la mascarilla, en la aplicación de la aceitunada policromía y en la doliente composición general de la escultura, la Virgen posee una expresividad insólita que, pese a establecer un modelo de Dolorosa que ha sido imitado hasta la saciedad, la sigue haciendo tan única como controvertida hoy en día. Aunque grabados antiguos nos la muestren con la cabeza ladeada e inclinada hacia abajo, en señal de aflicción, actualmente la mantiene en posición frontal, con peluca postiza para acentúar el naturalismo y dirigiendo levemente la mirada hacia el suelo. El semblante, de belleza casi adolescente, muestra las cejas arqueadas por el dolor y pinceladas en la madera; los ojos, de pasta vítrea, presentan el iris policromado en tonos castaños; las pestañas son de pelo natural en el párpado superior y pintadas en el inferior; la nariz es recta; los párpados se hallan hinchados y las mejillas enrojecidas por la angustia; y la boca, de labio más carnoso en su parte inferior, se halla entreabierta, dejando ver la lengua proyectada hacia adelante y los dientes superiores tallados. Los rasgos muestran diferentes simetrías en cada una de sus mitades; reflejando un llanto más acusado en una y más sosegado en otra, dejando una puerta abierta a la esperanza ante la futura resurrección del Hijo, lo cual destaca especialmente en los arcos superciliares, las aletas de la nariz y las comisuras de los labios. Lleva cinco lágrimas de cristal, en alusión a las Cinco Angustias padecidas por la Virgen, corriendo tres por el pómulo izquierdo y dos por el derecho. Las manos, de dedos torneados y palmas extendidas, aparecen abiertas, portando un manípulo en la derecha y un rosario en la izquierda. El candelero es de base ovalada y se halla formado por cuatro listones forrados con tela metálica galvanizada.
Preseas: Corona de oro de ley y esmaltes, realizada por Joyería Reyes (1913) bajo diseño de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, que fue enriquecida posteriormente con brillantes en los años 1938, 1953 y 1963.
Paso de Misterio: Rafael Fernández del Toro (1955) bajo la dirección y supervisión de Juan Pérez Calvo. Lleva ángeles labrados por Luis Ortega Bru, autor de los grandes medallones que representan escenas de la Vida y Pasión de Jesús. Dorado por Manuel Calvo Camacho (1997).
Las figuras llevan corazas, cascos y espadas en plata de ley, material con el que
también se hallan cincelados elementos de la escena como el pebetero, el aguamanil
y la palangana, todo
ello obra de Manuel Jiménez Almagro (2007) bajo diseño de Fernando Aguado. Los relicarios
fueron realizados por Fernando Marmolejo. Los faldones llevan broches de Fernández y Enríquez. Estilo neobarroco.
Paso de Palio: Magnífico conjunto de estilo neobarroco, muy imitado posteriormente. Posee toda la orfebrería en plata de ley, con candelería de Manuel Seco Velasco (1955); candelabros de cola (1939) y peana (1941) de Francisco Bautista Lozano; moldurón de Bautista, Landa y Fernández (1941), autores de las jarras (1938-41); y varales de Cayetano González (1935) y Bautista, Landa y Fernández (1936). Lleva dos miniaturas en plata que representan a la Virgen del Pilar (1943) y a la Virgen de Guadalupe (1948), y fueron cinceladas por Bautista Lozano y García Armenta y por Fernando Marmolejo, respectivamente. Las bambalinas fueron bordadas en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo granate y malla del mismo metal por Sobrinos de Caro (1964), siguiendo el diseño de las realizadas en 1908 por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, autor de los bordados del techo de palio. La Gloria representa las virtudes teologales de la Fe, Esperanza y Caridad. Posee tres mantos de salida que alterna: uno bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1899-1900) en hilo de oro y sedas de colores sobre malla del mismo metal, aplicada a terciopelo verde; otro del mismo autor (1930), bordado en hilo de oro y sedas de colores sobre tisú verde, y otro confeccionado por Esperanza Elena Caro (1964), en hilo de oro y sedas de colores sobre terciopelo verde. Faldones-respiraderos bordados por Sobrinos de Caro (1943-45). También posee varias sayas de salida, destacando la realizada por Sobrinos de Caro (1937), la de las Hermanas Martín Cruz (1962) y la bordada por Caro en 1967, bajo diseño de Marmolejo. Llamador en plata de ley, cincelado por Manuel Seco Velasco (1955), que representa a San Miguel dando muerte al dragón.
Enseres Destacados: Paño de Difuntos, bordado originalmente como manto de salida por Elisa Ribera (1880-81) en hilo de oro sobre terciopelo negro. Cruz de Guía, cincelada en plata de ley por Manuel Seco Velasco (1955). Simpecado (1941), con bordados de Sobrinos de Caro, miniatura de la Virgen del Rosario tallada por Antonio Castillo Lastrucci y orfebrería de Bautista Lozano. Guión de la Coronación y Libro de Reglas, labrados por Fernando Marmolejo (1964). Cruz Alzada, con Crucifijo de 48 cm tallado por Fernando Murciano Abad (2005) a imitación del desaparecido Crucificado del Perdón. Estandarte y Senatus, diseñados por Ignacio Gómez Millán y bordados por Sobrinos de Caro (1937 y 1938, respectivamente). Bandera Concepcionista y Bandera Asuncionista, bordadas por Concepción Fernández del Toro (1949 y 1951, respectivamente) bajo diseño de Juan Pérez Calvo, con orfebrería de Marmolejo. Tintinábulo, labrado en plata por Seco Velasco (1966). Mediatrix (1987), con bordados del Taller La Esperanza y miniatura de la Virgen de la Macarena esculpida por Luis Álvarez Duarte. Túnicas del Cristo, bordadas en oro por Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1889 y 1910, respectivamente). Bandera Pontificia, con bordados del Taller La Esperanza (1981) y orfebrería de Seco Velasco (1960). Bocinas, de Marmolejo con paños bordados por Concepción Fernández del Toro (1949). Túnica de Cristo, bordada por Sobrinos de Caro (1944). Banderín de la Virgen del Rosario, bordado por el Taller La Esperanza (1963). Faroles de la Cruz de Guía, cincelados en plata de ley por los Hermanos Delgado.
Observaciones: Hasta 1654 la hermandad sólo procesionaba una imagen de la Virgen y un Crucificado, obra en pasta del escultor Pedro Nieto que se perdió en 1936 y ha sido reproducida recientemente por Fernando Murciano Abad en la Cruz Alzada del cortejo. La Virgen del Rosario, titular gloriosa, es obra dieciochesca que ha sido relacionada con el círculo de Pedro Duque Cornejo y Roldán. La Dolorosa fue Coronada Canónicamente en 1964 y ostenta la Medalla de Oro de la Ciudad desde 1971. Lleva, adornando el pecherín, las cinco carismáticas mariquillas que le regalara el torero Joselito El Gallo, por cuya muerte fue vestida de luto riguroso. Su manto de malla es popularmente conocido como El Camaronero, debido a su estructura en forma de red. Resulta admirable todo el cortejo de la cofradía, sobresaliendo la valía de las insignias y la presencia de los famosos Armaos, legión romana que se sitúa tras el paso de misterio cuyos uniformes fueron diseñados por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, autor también del diseño de las túnicas de los nazarenos y del clásico tocado de la Virgen.
Costaleros: 48 (Misterio) y 36 (Palio).
Flores: Claveles rojos (Misterio) y claveles blancos (Palio).
Día de Salida: Madrugada del Viernes Santo.
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Fotografías a color de
los titulares de Miguel Ángel Moreno Rebollo
Fotografía de la Cruz Alzada de Fernando Murciano Abad
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