REAL E ILUSTRE HERMANDAD SACRAMENTAL DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN,
FRANCISCANA, PRIMITIVA Y CISTERCIENSE COFRADÍA DE NAZARENOS DE LA PIEDAD
DE NUESTRA SEÑORA, SANTÍSIMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE, SANTA MARÍA
MAGDALENA Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA HINIESTA DOLOROSA Y GLORIOSA CORONADA


 

Templo: Parroquia de San Julián.

Fundación: 1879.

Pasos: Dos.

 

CRISTO DE LA BUENA MUERTE

Autor: Antonio Castillo Lastrucci.

Cronología: 1938.

Precio: 3.500 pesetas.

Material: Madera de cedro oloroso policromada.

Medidas: 176 cm.

Pasaje Evangélico: ''Porque iba enseñando a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres y le darán muerte, y, muerto, resucitará al cabo de tres días'' (Mc 9, 31).

Precedentes Procesionales: Crucificado, destruido en 1932. La imagen, obra del siglo XVII, ha sido atribuida a Alonso Cano, a Francisco Dionisio de Ribas, y a Felipe de Ribas y su Círculo. Crucificado, obra anónima procedente de la Iglesia de San Marcos, destruido en 1936.

Restauraciones: José Pérez Delgado, discípulo de Antonio Castillo Lastrucci (1991).

Análisis Artístico: El Varón, representado muerto, pende de una cruz cuyo stipes muestra una tablilla rectangular con el titulus crucis escrito en tres idiomas: latín, griego y hebreo. Es un Cristo de tres clavos, con corona de espinas tallada en el mismo bloque craneal. La testa es grande y noble, inclinada hacia la derecha, con el rostro hebreo mostrando una expresión compungida. La nariz es afilada, el entrecejo se frunce en señal de dolor, los ojos y las pestañas son pintados, y la boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores tallados. La barba es bífida y la cabellera, muy abundante, se parte en dos, cayendo una guedeja sobre el hombro derecho, mientras que por el izquierdo cubre la oreja y se pierde por la espalda. La composición es triangular y se inspira en los prototipos de Montañés y Mesa, con los brazos tensos por soportar el peso del cuerpo, los dedos flexionados al quebrarse los nervios por los clavos, las fosas axilares muy marcadas, los músculos pectorales y abdominales resaltados, la cadera ancha, las piernas juntas y situadas en posición frontal, y el pie derecho superpuesto sobre el izquierdo. El paño de pureza, heredero también de los modelos sevillanos del XVII, se ciñe con una soga y forma un lazo en la cadera derecha, dejando al descubierto este costado. La policromía es oscura y de tonos amoratados, lo que realza los hematomas y contusiones que presenta en las manos, frente, hombro izquierdo, rodillas y tobillos. De las heridas manan finos regueros de sangre, a excepción del abundante caudal que brota del costado derecho como consecuencia de la lanzada. El madero, cilíndrico y arbóreo, fue tallado en el año 1992 por José Pérez Delgado. 

Preseas: Potencias en plata dorada, de Manuel Seco Velasco (1957).

Figuras Secundarias: Santa María Magdalena, imagen de talla completa y ropajes estofados que, en posición genuflexa, se sitúa a los pies de la cruz elevando su mirada dolorida hacia el Maestro. Es obra de Antonio Castillo Lastrucci (1944), restaurada por José Perez Delgado (1991).

 

VIRGEN DE LA HINIESTA

Autor: Antonio Castillo Lastrucci.

Cronología: 1937.

Precio: 3.000 pesetas.

Material: Madera de cedro oloroso con policromía al óleo. Imagen de candelero para vestir.

Medidas: 161 cm.

Precedentes Procesionales: Dolorosa destruida en 1932, que algunos atribuían con discutible criterio a Juan Martínez Montañés (siglo XVII). Dolorosa de Antonio Castillo Lastrucci (1933), inspirada en la anterior y destruida en el año 1936.

Restauraciones: José Pérez Delgado (1993), quien realizó a la Dolorosa un nuevo candelero.

Análisis Artístico: La imagen, inspirada en la Dolorosa primitiva que algunos atribuían a Martínez Montañés, es el prototipo más famoso de lo que se ha dado en llamar Dolorosa Castiza del autor, caracterizada por la idealizada belleza, rasgos raciales, facciones juveniles y tez aceitunada. Reclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada al mismo lado. Posee peluca de pelo natural para aumentar el realismo propio de la imaginería barroca. La expresión del rostro es sentida y llorosa, con el arco superciliar fruncido y los músculos del cuello en tensión como consecuencia de la aflicción que la embarga. Los ojos son de cristal, las rectas cejas han sido pinceladas omitiendo la gubia, el perfil es afilado y la boca, entreabierta, permite ver los dientes superiores con el tallado característico del escultor sevillano a modo de paleta única en el centro. Lleva cinco lágrimas de cristal en alusión a las Cinco Angustias de María, dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda. El mentón ha sido labrado limpiamente, sin hoyuelo. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo la derecha y un rosario la izquierda. Al ser una talla de bastidor, posee un candelero interno de forma cónica, formado por ocho listones que arrancan de las caderas. 

Preseas: Corona en plata dorada y pedrería, cincelada por Manuel Fernández (1959).

 

Paso de Misterio: De estilo neobarroco, con perfiles neorrenacentistas, fue tallado en madera de caoba por Antonio Martín Fernández (1971), con ebanistería de Francisco Bailac, según un diseño del orfebre Cayetano González Gómez. Lleva altorrelieves y ángeles en madera de naranjo, del imaginero Rafael Barbero Medina (1971). Apliques en plata de Cayetano González (1971) y Domínguez Clavería (1986). Las jarras en plata son de Cayetano González (1971) y las esquinas han sido labradas por los Hermanos Delgado (2006). Se alumbra con cuatro hachones y candelabros individuales de guardabrisas repartidos en torno al canasto.

Paso de Palio: De estilo neobarroco, el palio (1907) fue bordado en hilo de plata sobre terciopelo azul por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, autor del manto (1907) y de la saya (1916), siendo reformada la silueta de las bambalinas de cajón a figura y enriquecidas por el mismo autor en 1929. El manto fue pasado a nuevo terciopelo y enriquecido por Carrasquilla (1984), quien también pasó y restauró las bambalinas (1987-1989) y el techo con bordados en plata y oro (1985). La Gloria se halla bordada en sedas de colores por Carrasquilla (1985), con carnes de marfil labradas por José Pérez Delgado, y representa a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa. Varales (1996), jarritas (1998), peana (2003) y respiraderos en plata de ley (2004), de los Hermanos Delgado. Sobre la peana se asienta un relicario en plata con los restos de la Dolorosa perdida en 1932, obra también de Delgado (1997). Jarras de entrevarales, de Seco Velasco (1947). Candelería, de Manuel de los Ríos (1979). Lleva un templete de plata en el frontal que representa a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, obra de Seco Velasco con carnes de marfil labradas por el imaginero José Vázquez Sánchez (1986). Llamador con forma de delfín, cincelado en plata de ley por Seco Velasco.

Costaleros: 36 (Misterio) y 30 (Palio).

Flores: Claveles rojos y lirios morados (Misterio) y claveles y flores blancas (Palio).

Observaciones: La cofradía posee una imagen titular de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1941) que reproduce los rasgos de la imagen gótica del siglo XIV, perdida en el año 1932. En 1974, dicha talla fue Coronada Canónicamente, y recibió el bastón de mando y las llaves de la ciudad como Alcaldesa de Sevilla.

Salida Procesional: Domingo de Ramos.

 

 

Fotografías de Ricardo Calvo León y Roberto Villarrica

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