PONTIFICIA, REAL, ILUSTRE Y FERVOROSA HERMANDAD SACRAMENTAL Y
COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESÚS DE LAS PENAS, MARÍA SANTÍSIMA
DE LA ESTRELLA, SAN FRANCISCO DE PAULA Y SANTAS JUSTA Y RUFINA
Templo: Capilla de Nuestra Señora de la Estrella.
Fundación: 1675 (Año de fusión de La Estrella, fundada en 1560, y Las Penas, fundada en 1544).
Pasos: Dos.
JESÚS DE LAS PENAS
Autor: José de Arce.
Cronología: 1655.
Material: Madera de cedrela policromada.
Medidas: 148 cm.
Pasaje Evangélico:"Pues me han cercado canes numerosos, banda de malhechores me han acorralado. Mis manos y mis pies han traspasado, puedo ver todos mis huesos. Ellos me miran, y me ven gozosos. Repártense mis vestiduras y acerca de mi túnica echan suerte" (Sal 22, 17-18).
Restauraciones: Francisco Peláez del Espino (1977). Luis Ortega Bru (1982), concluida a su muerte por Manuel Calvo Camacho. IAPH (1996-97), donde se halló el documento relativo a su fecha y autoría, y se eliminaron los añadidos metálicos y sintéticos que Peláez del Espino le introdujo en su intervención.
Análisis Artístico: La imagen representa a Cristo, sentado sobre una peña y esperando en el Monte Calvario a que concluyan los preparativos de la Crucifixión. En realidad, se trata de una variante de la iconografía de la Humildad y Paciencia, cuyo origen se encuentra en los grabados de la Pasión de Alberto Durero (1510-1511), sólo que en este caso Jesús no aparece afligido y meditabundo, sino clamando angustiado al cielo y con las manos entrecruzadas, en actitud orante. Presenta la larga cabellera recogida hacia atrás, dejando al descubierto ambas orejas. La barba es bífida. Carece de corona de espinas, llevando una superpuesta para el culto interno en ocasiones excepcionales. El rostro, de rasgos hebreos, muestra el entrecejo fruncido en señal de dolor, perfil recto, y los ojos y las pestañas pincelados sobre la talla. El iris es de color miel. La boca, abierta para expresar la súplica al Padre antes de que el sacrificio en la cruz se consume, muestra claramente los dientes superiores tallados. El paño de pureza es un lienzo que cubre con varias vueltas la cintura del Varón. Las señales de la pasión se concentran mayormente en la frente, espalda y hombro izquierdo, y ambas rodillas y antebrazos, como consecuencia de la corona, los azotes y las caídas camino del Calvario, respectivamente. La trigueña policromía ha sido aplicada mediante técnica oleosa.
Preseas: Potencias en oro de ley y pedrería, de Orfebrería Triana (1999).
Figuras Secundarias: Dos sayones rifándose la túnica de Jesús y un pretoriano presenciando la escena. Fueron labradas por Antonio Castillo Lastrucci (1952), siendo reformadas por Jesús Domínguez Vázquez (1972), quien sustituyó las telas encoladas que las cubrían por ropas naturales.
VIRGEN
DE LA ESTRELLA
Autor: Anónimo.
Cronología: Siglo XVIII.
Material: Madera de cedro policromada.
Medidas: 168 cm.
Restauraciones: Francisco Peláez del Espino (1977), quien le confirió su actual altura (1,68 metros) por adaptarle un nuevo candelero y realizó los siguientes restauros: reparación del cabello tallado, eliminación de los daños producidos por los alfileres al vestirla en cabeza, cuello y busto, e injerto de unas espigas de acero en la cabeza de la imagen para evitar posibles desprendimientos.
Análisis Artístico: La Virgen inclina suavemente la cabeza al lado derecho y dirige la mirada hacia el suelo, como muestra de aflicción y pesadumbre. Los ojos vítreos presentan el iris de color castaño, siendo las pestañas de pelo natural en la parte superior y pintadas las inferiores. El entrecejo se frunce en forma de uve como señal de dolor y queda enmarcado por las arqueadas cejas, que el anónimo autor ha pincelado sutilmente, omitiendo cualquier toque de gubia en su trazado. Siete lágrimas de cristal corren por sus mejillas, representativas de los Siete Dolores que fueron traspasando el alma de María, tres en la mejilla derecha y cuatro en la izquierda. La nariz es de perfil recto y la boca, entreabierta para expresar con un gemido o una palabra su sufrimiento, tiene en su interior ambas coronas dentarias talladas. El mentón se encuentra limpiamente trabajado, prescindiendo del grácil hoyuelo. El cuello ofrece una leve tensión muscular como consecuencia del llanto en que está sumida la Señora. En líneas generales, posee un rostro estremecedor, de gran belleza y al mismo tiempo torturado por el dolor, de forma que el rictus dramático no llega a deformar en demasía las delicadas facciones. El cabello se halla tallado en la madera y las carnaciones han sido aplicadas a pulimento mediante tonos lechosos y brillantes. La imagen presenta totalmente talladas la cabeza, con el rostro y el cuello formando la llamada mascarilla, y las manos hasta las muñecas. El tronco se halla escuetamente modelado y unido a un armazón cónico, forrado con seda y terciopelo según la moda impuesta por los Austrias en el XVII, y compuesto por seis barrotes de acero inoxidable que unen el busto a una base ovalada para dar apoyo a la efigie. Las manos aparecen extendidas, portando la izquierda un manípulo en alusión a la compasión popular, y la derecha, algo más cerrada que la anterior, sujeta un relicario con el Lignum Crucis, labrado en oro por el orfebre Fernando Marmolejo (1959).
Preseas: Corona en oro de ley y pedrería, cincelada en los talleres de Orfebrería Triana (1999). Corona en plata dorada, de Jesús Domínguez Vázquez (1955).
Paso de Misterio: De estilo neobarroco, fue tallado por Antonio Martín Fernández (1980) y dorado por Manuel Calvo Camacho (2002). Lleva cartelas, profetas, ángeles y evangelistas labrados por
el imaginero gaditano Luis Ortega Bru. Se alumbra con candelabros de guardabrisas.
Paso de Palio: De estilo neobarroco, posee interesantes piezas románticas como el manto, en terciopelo azul bordado en oro por Consolación Sánchez (1873), o la saya, en terciopelo negro con bordados que se atribuyen a las Hermanas Antúnez (1898). Dispone de dos palios de salida: el de Juan Manuel Rodríguez Ojeda (1890), en estilo romántico con bordados sobre terciopelo azul, y el de los Hermanos Fernández y Enríquez (1995), versión ampliada y enriquecida del anterior con el añadido de figuritas de marfil. La Gloria del techo se halla bordada en sedas de colores y representa a las Santas Justa y Rufina. Los faldones se hallan bordados en terciopelo azul por Fernández y Enríquez (1999). Los respiraderos, en metal plateado, son de Jesús Domínguez, concluidos por Emilio García Armenta (1957-1960) y restaurados por los Hermanos Delgado (1988). De Orfebrería Triana son la peana (1983) y la candelería (1986), en metal plateado, y las jarras (1976-1996) labradas en plata de ley. Los candelabros de cola, en metal plateado, son también de Jesús Domínguez (1954). El juego de varales es del cordobés Emilio García Armenta (1955). Lleva miniatura de la Virgen de la Caridad del Cobre en el frontal, obra de Jesús Domínguez Vázquez (1957), y llamador, en plata de ley, de Juan Borrero (1977), representando al Puente de Triana entre la Giralda y el Altozano.
Costaleros: 48 (Misterio) y 30 (Palio).
Flores: Claveles rojos (Cristo) y flores blancas (Palio).
Curiosidades: La imagen del Cristo presidió el Via Crucis del Consejo de Cofradías del año 2005 y realizó una salida extraordinaria con motivo de su 350 Aniversario en el año 2006. La Dolorosa fue Coronada Canónicamente en el año 1999. El manto de salida perteneció a la Cofradía del Gran Poder, y el palio diseñado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda y confeccionado por su hermana Josefa, a la Cofradía de la Macarena.
Salida Procesional: Domingo de Ramos.
Fotografías a color de Ricardo Calvo León